{"id":10696,"date":"2018-12-19T11:58:24","date_gmt":"2018-12-19T10:58:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=10696"},"modified":"2018-12-19T17:47:07","modified_gmt":"2018-12-19T16:47:07","slug":"la-alargada-sombra-de-weimar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-alargada-sombra-de-weimar\/","title":{"rendered":"Con luces largas: La alargada sombra de Weimar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/republica-Weimar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-10702 colorbox-10696\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/republica-Weimar-205x300.jpg\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"300\" data-id=\"10702\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/republica-Weimar-205x300.jpg 205w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/republica-Weimar.jpg 426w\" sizes=\"auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"s1\">(Galde 23, 2019\/invierno). Alberto Surio.-<br \/>\n<\/span>La crisis del modelo democr\u00e1tico liberal no la rentabilizan hasta ahora las fuerzas m\u00e1s transformadoras sino las m\u00e1s reaccionarias.<br \/>\nNi los m\u00e1s perspicaces analistas sospechaban la espectacular llegada de Vox al Parlamento de Andaluc\u00eda, una entrada con doce esca\u00f1os que ha encendido las luces de alarma. Cabe encuadrar este auge, sin duda, en la reaparici\u00f3n de la extrema derecha en Europa y en el resto del mundo, un s\u00edntoma de la crisis de fondo que sacude a la democracia liberales y que en Espa\u00f1a tiene caracter\u00edsticas propias.Y que, incluso, en Andaluc\u00eda adquiere tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n original y diferenciada por los propios d\u00e9ficits que arrastra esta comunidad que, a pesar de su transformaci\u00f3n social y econ\u00f3mica en los \u00faltimos 40 a\u00f1os, no termina de despegar del todo en el proceso de modernizaci\u00f3n, sufre elevadas cifras de paro, un intenso flujo de inmigraci\u00f3n, y padece la incapacidad para articular un novedoso modelo productivo. Atr\u00e1s quedan los \u00a036 a\u00f1os de gobiernos del PSOE y una reveladora desmovilizaci\u00f3n del electorado de la izquierda.<br \/>\nEs una simplificaci\u00f3n del diagn\u00f3stico pensar que Vox representa al fascismo de toda la vida, que son un reducto de nost\u00e1lgicos del franquismo. Los correajes y las esv\u00e1sticas no han desaparecido del todo del imaginario europeo, pero no son la nota dominante ni la que define ya estos movimientos de r\u00e9plica de un sistema pol\u00edtico que da claros s\u00edntomas de agotamiento. Las bases sociales de la ultraderecha no son las mismas que en la Espa\u00f1a falangista de los a\u00f1os 30. Es como creer que de repente ya tenemos 400.000 fascistas -los votantes de Vox- dispuestos a todo. Esto no es as\u00ed, en absoluto. Las cosas son m\u00e1s complejas y a la vez m\u00e1s simples. Vox se aprovecha del profundo malestar con la pol\u00edtica, que la crisis econ\u00f3mica y la corrupci\u00f3n han agravado entre importantes sectores de la clase media-baja, que consideran que est\u00e1 en peligro la \u2018identidad espa\u00f1ola\u2019, que ellos interpretan como su tradicional estatu quo. La ra\u00edz de esta explosi\u00f3n de ira est\u00e1 bien identificada y ha atravesado diferentes momentos en la historia. La crisis del modelo democr\u00e1tico liberal ha sido una de las devastadoras derivadas de una globalizaci\u00f3n que ha provocado una serie de miedos en cadena. Y quienes han rentabilizado esa inseguridad no son, o no est\u00e1n siendo hasta el momento \u00a0las fuerzas m\u00e1s transformadoras sino las m\u00e1s reaccionarias. El refugio del pasado, de la naci\u00f3n tradicional, frente a un mundo en cambio.<\/p>\n<p><strong>El nacionalismo espa\u00f1ol<br \/>\n<\/strong>La coctelera de Vox como producto antisistema es variada. Por un lado, un nacionalismo espa\u00f1ol que despierta del letargo por la eclosi\u00f3n del conflicto soberanista en Catalu\u00f1a. Tambi\u00e9n un discurso de derecha antiliberal y muy reaccionaria que cuestiona todas las pol\u00edticas de igualdad de los \u00faltimos a\u00f1os y se muestra particularmente reacio a las conquistas de las mujeres y de los colectivos LGTB. Adem\u00e1s, como tel\u00f3n de fondo, sus mensajes azuzan el mensaje cr\u00edtico y xen\u00f3fobo con la inmigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema es que la democracia espa\u00f1ola necesita hacer frente a esta amenaza de serio retroceso pero a la vez tiene muy gastados los materiales de su modelo pol\u00edtico constitucional. La Constituci\u00f3n de 1978 fue el resultado de una determinada relaci\u00f3n de fuerzas en las que los aperturistas del r\u00e9gimen y los dem\u00f3cratas se pusieron de acuerdo en alumbrar un pacto de convivencia que ha durado cuatro d\u00e9cadas. Pero ahora empieza a romper sus costuras, sobre todo en el flanco territorial, en donde la explosi\u00f3n de nacionalismos de diferente sesgo complican la b\u00fasqueda de los necesarios nuevos consensos.<\/p>\n<p>El conflicto es que este debate ha surgido en un momento en el que la crisis abierta en Catalu\u00f1a mediatiza toda la respuesta y condiciona cualquier movimiento. La polarizaci\u00f3n identitaria lo engulle casi todo y, ahora el factor emocional de la anunciada huelga de hambre va a ralentizar todos los pasos, dificultando las estrategias de distensi\u00f3n. Y es que estas iniciativas se sabe c\u00f3mo comienzan pero casi nunca c\u00f3mo terminan.<br \/>\nLa inc\u00f3gnita que rodea Vox es c\u00f3mo va a condicionar a la derecha convencional -el Partido Popular- y a la que se reclama del centro liberal, como Ciudadanos. De entrada, la hip\u00f3tesis de un gobierno de coalici\u00f3n en Andaluc\u00eda entre las formaciones lideradas por Pablo Casado y Albert Rivera cobra fuerza en el horizonte m\u00e1s inmediato, aunque para ello ser\u00eda necesario el concurso activo de Vox en la sesi\u00f3n de investidura del nuevo presidente. Este escenario implicar\u00eda que la estrategia de aislamiento pol\u00edtico -el famoso \u2018cord\u00f3n sanitario\u2019 &#8211; puesta en marcha en otros pa\u00edses como Francia o Alemania, puede quedar desbaratada en el Estado espa\u00f1ol, abriendo una brecha muy profunda en el sistema pol\u00edtico constitucional.<br \/>\nEl debate sobre el \u2018cord\u00f3n sanitario\u2019 est\u00e1 servido en bandeja y va a radicalizar las relaciones pol\u00edticas en los pr\u00f3ximos meses. Habr\u00e1 frecuentes alusiones al pasado. \u00a0Al espa\u00f1ol y al europeo. E incursiones en la memoria del continente. \u00a0La historia de Europa es un ejemplo elocuente de hasta qu\u00e9 punto las ideolog\u00edas totalitarias han prosperado no solo por la implicaci\u00f3n activa de sus impulsores sino, tambi\u00e9n, por la desidia de otros sectores de la ciudadan\u00eda. Durante la Rep\u00fablica de Weimar, despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, el Partido Nacional-Socialista alem\u00e1n lleg\u00f3 a conquistar el poder mediante esa combinaci\u00f3n letal de ultractivismo, la dejaci\u00f3n de determinados sectores, un nacionalismo extremo y un sentimiento de humillaci\u00f3n explotado hasta la saciedad, buscando chivos expiatorios y alentando el lenguaje del odio -y la pr\u00e1ctica de la agresi\u00f3n y la liquidaci\u00f3n del \u2018 otro\u2019 -. Salvando las distancias, Weimar y lo que simboliza siempre debe quedar en el retrovisor porque su sombra es demasiado alargada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 23, 2019\/invierno). Alberto Surio.-\u00a0Es una simplificaci\u00f3n del diagn\u00f3stico pensar que Vox representa al fascismo de toda la vida. Las bases sociales de la ultraderecha no son las mismas que en la Espa\u00f1a falangista de los a\u00f1os 30. Las cosas son m\u00e1s complejas y a la vez m\u00e1s simples. 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