{"id":19733,"date":"2026-06-26T12:44:23","date_gmt":"2026-06-26T10:44:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?page_id=19733"},"modified":"2026-06-26T13:16:17","modified_gmt":"2026-06-26T11:16:17","slug":"la-eterna-crisis-de-europa-la-union-sacrificada-en-el-altar-del-autoritarismo-neoliberal","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-eterna-crisis-de-europa-la-union-sacrificada-en-el-altar-del-autoritarismo-neoliberal\/","title":{"rendered":"La eterna crisis de Europa: la Uni\u00f3n, sacrificada en el altar del autoritarismo neoliberal"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19735 aligncenter colorbox-19733\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"653\" height=\"435\" data-id=\"19735\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/europea.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 653px) 100vw, 653px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Koldo Unceta <\/strong>(Catedr\u00e1tico jubilado de Econom\u00eda Aplicada de la UPV\/EHU)<br \/>\n______________________________<\/p>\n<p>Cuando se firm\u00f3 el tratado de Roma, constitutivo de lo que hoy es la Uni\u00f3n europea, en 1957, el panorama econ\u00f3mico en el mundo occidental estaba caracterizado por el auge de las pol\u00edticas keynesianas, basadas en la idea de la redistribuci\u00f3n y la regulaci\u00f3n estatal como formas de garantizar la estabilidad y la reproducci\u00f3n del sistema capitalista. Adem\u00e1s, la Comunidad Europea representaba, en sus inicios, un muro de contenci\u00f3n frente a la supuesta amenaza del comunismo, de la mano de pol\u00edticas capaces de propiciar un amplio acuerdo social apoyado tanto por la socialdemocracia como por las fuerzas pol\u00edticas dem\u00f3crata cristianas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la inspiraci\u00f3n que anim\u00f3 la construcci\u00f3n europea en sus primeras dos d\u00e9cadas y media de existencia, comenz\u00f3 a difuminarse a principios de los a\u00f1os 80. A partir del manifiesto debilitamiento del bloque sovi\u00e9tico y del paulatino declive de del partidos comunistas occidentales, las \u00e9lites europeas comenzaron a tener menos est\u00edmulos para seguir impulsando esas pol\u00edticas de corte social, y fueron poco a poco, abrazando los postulados neoliberales propiciados en un primer momento por el gobierno de Margaret Tactcher y asumidos poco despu\u00e9s por el gobierno alem\u00e1n de Helmut Kohl en lo que fue el comienzo del fin de la democracia cristiana tal como hab\u00eda sido conocida hasta entonces. Todo ello tomar\u00eda forma en el Acta Unica europea, adoptada en 1986, en la que se propiciaba la supremac\u00eda de la competencia sobre la regulaci\u00f3n, y se abr\u00eda la puerta a la privatizaci\u00f3n de servicios p\u00fablicos, marcando el inicio de una fase de globalizaci\u00f3n que propici\u00f3 la preeminencia de la competitividad econ\u00f3mica sobre las pol\u00edticas de gasto social.<\/p>\n<p>Pero si el Acta Unica marc\u00f3 el inicio de la nueva inspiraci\u00f3n de la UE, la manera en que, unos a\u00f1os despu\u00e9s, fue concebida y llevada a cabo la Uni\u00f3n Monetaria, supuso la consolidaci\u00f3n definitiva de dicha tendencia. En efecto, el impulso de la uni\u00f3n monetaria se bas\u00f3 en una visi\u00f3n neoliberal que acab\u00f3 por desbaratar el proyecto de postguerra de priorizar el bienestar y los derechos sociales como rasgo fundamental de la identidad europea. Ello se plasm\u00f3 en el Tratado de Maastricht de 1992, en el cual quedaron fijadas las condiciones para la convergencia (Inflaci\u00f3n, d\u00e9ficit p\u00fablico, deuda\u2026) que los pa\u00edses deber\u00edan cumplir antes de poder abrazar la moneda \u00fanica. El modelo adoptado supuso que la disciplina fiscal, o la autonom\u00eda del Banco Central Europeo (BCE) a la hora de priorizar el control de precios, se convirtieran en ejes centrales de actuaci\u00f3n, limitando las posibilidades de intervenci\u00f3n estatal, y favoreciendo la competitividad del mercado como objetivo principal.<\/p>\n<p>El resultado de todo ello fue un r\u00e9gimen monetario centralizado que ha devenido en un proyecto autoritario y antidemocr\u00e1tico. Por un lado, porque las instituciones supranacionales que lo regulan, como el BCE, se hayan protegidas de las presiones y exigencias populares, como se ha visto en muchas ocasiones, y como qued\u00f3 ampliamente demostrado durante la gesti\u00f3n de la crisis griega. Y, por otra parte, porque dichas instituciones fueron concebidas para separar la democracia ejercida en los \u00e1mbitos estatales respecto al \u00e1mbito de la econom\u00eda pol\u00edtica, dejada en manos de los mercados internacionales y las fuerzas dominantes en los mismos.<\/p>\n<p>Con la estrategia adoptada, se priv\u00f3 a los estados de herramientas fundamentales de pol\u00edtica econ\u00f3mica capaces de fomentar el crecimiento del empleo o la redistribuci\u00f3n, sin que, a cambio, se dise\u00f1aran nuevos instrumentos a escala europea capaces de llenar ese vac\u00edo. Se adopt\u00f3 una pol\u00edtica monetaria \u00fanica, dictada por el BCE, sin contar con una pol\u00edtica fiscal europea, a la vez que se privaba a los estados miembros de la autonom\u00eda necesaria para tener la suya propia. De esa manera se separaban las decisiones econ\u00f3micas del \u00e1mbito de la pol\u00edtica, cre\u00e1ndose un poder gobernado por las \u00e9lites sin contrapeso democr\u00e1tico alguno.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os despu\u00e9s, el proyecto de Constituci\u00f3n Europea, formulado en 2004, quiso dar carta de naturaleza pol\u00edtica -elevando a rango constitucional-, la libre circulaci\u00f3n de capitales, la ortodoxia monetaria, y una idea de la competencia fuera de cualquier control democr\u00e1tico. De esa manera, se pretend\u00eda asegurar la desregulaci\u00f3n y la privatizaci\u00f3n en la UE, limitando o anulando la capacidad de los Estados para impulsar y aplicar pol\u00edticas econ\u00f3micas alternativas. Ello provoc\u00f3 un fuerte rechazo al proyecto constitucional en muchos sectores sociales y pol\u00edticos, lo que se plasm\u00f3 en los refer\u00e9ndums celebrados en Francia y en los Pa\u00edses Bajos en 2005, impidi\u00e9ndose de esa manera que el proyecto fuera finalmente aprobado. En el fondo, lo que el rechazo de la Constituci\u00f3n Europea vino a representar fue la oposici\u00f3n a que los Estados perdieran competencias a la hora de dictar la pol\u00edtica econ\u00f3mica, en un contexto en el que las instituciones europeas no s\u00f3lo no estaban garantizando la equidad, sino que estaban generando nuevos desequilibrios territoriales y nuevas desigualdades sociales.<\/p>\n<p>Pese a los rechazos habidos, no se produjo una rectificaci\u00f3n, sino que se vino a apuntalar lo mismo en el Tratado de Lisboa, firmado en 2007. Los a\u00f1os posteriores, atravesados por la grave crisis financiera, y seguidamente por la crisis griega, se caracterizaron por una vuelta de tuerca en las pol\u00edticas tecnocr\u00e1ticas y autoritarias de corte neoliberal. Bajo la presi\u00f3n de Alemania y otros pa\u00edses, la burocracia de Bruselas opt\u00f3 por la austeridad -lo que se llam\u00f3 el <i>austericidio<\/i>-, mediante \u201creformas estructurales\u201d orientadas a destrozar el Estado del Bienestar, poniendo el d\u00e9ficit cero como objetivo ideal de su pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En ese contexto, el referendum de Grecia de julio de 2015 vino a certificar lo que ya se sab\u00eda: la imposibilidad de los Estados miembros (especialmente de los m\u00e1s d\u00e9biles) de tomar decisiones propias en pol\u00edtica econ\u00f3mica si las mismas son contrarias a los dogmas de la burocracia europea. Grecia tuvo que dar marcha atr\u00e1s, olvidarse del resultado del refer\u00e9ndum, y plegarse a los dictados de Bruselas y Francfort.<\/p>\n<p>Dentro de la negativa a impulsar una uni\u00f3n fiscal, uno de los tab\u00faes impuestos por las \u00e9lites que dirigen la pol\u00edtica econ\u00f3mica europea ha venido siendo el rechazo rotundo a emitir deuda p\u00fablica mutualizada, es decir, respaldada por el conjunto de pa\u00edses que forman la Uni\u00f3n. Sin embargo, lo que parec\u00eda intocable -e imposible seg\u00fan los m\u00e1s dogm\u00e1ticos- demostr\u00f3 que pod\u00eda llevarse a cabo en el marco de la profunda crisis desatada por la pandemia del Covid. Tuvo que haber una brutal recesi\u00f3n del PIB en los pa\u00edses de la Uni\u00f3n, para que los bur\u00f3cratas de Bruselas pusieran en marcha lo que se supon\u00eda era inviable: la emisi\u00f3n de eurobonos -conocidos en un primer momento como <i>coronabonos<\/i>-, es decir, de t\u00edtulos de deuda p\u00fablica mutualizada, al objeto de propiciar la recuperaci\u00f3n de la maltrecha econom\u00eda europea -que en algunos pa\u00edses como Espa\u00f1a lleg\u00f3 a perder nada menos que el 11,3% del PIB-, en el marco de los llamados Fondos <i>Next Generation<\/i>.<\/p>\n<p>Pero si alguien pensaba que la emisi\u00f3n de estos bonos iba a abrir la puerta a una nueva etapa en la pol\u00edtica econ\u00f3mica impulsada desde Bruselas, nada m\u00e1s lejos de la realidad. Bien se han encargado algunos de recordarnos que dichos fondos fueron un instrumento excepcional y, pese a los buenos resultados obtenidos, no est\u00e1 previsto que vayan a repetirse. Durante el pr\u00f3ximo a\u00f1o, este asunto acaparar\u00e1 buena parte del debate econ\u00f3mico en Europa, en el marco de la definici\u00f3n del nuevo Marco Financiero Plurianual, correspondiente al per\u00edodo 2028-2034. De momento, Alemania y otros firmes defensores de la austeridad presupuestaria ya han avisado de que en ning\u00fan caso se plantean un aumento de la deuda ni tampoco bonos europeos en los mercados de capitales. Nada de avanzar en medidas de pol\u00edtica fiscal compartida.<\/p>\n<p>En este contexto, en la actualidad, se ha acabado por imponer en la UE una suerte de neoliberalismo de corte autoritario y corporativo, hecho a la medida de los intereses de los grandes grupos empresariales, cuyos lobbies ejercen una fuerte presi\u00f3n en las instituciones comunitarias. Ello ha propiciado un aumento notable de la desigualdad econ\u00f3mica, de los desequilibrios entre territorios, y una sensaci\u00f3n de precariedad que se ha instalado fuertemente en buena parte de la poblaci\u00f3n de distintos pa\u00edses europeos. Como consecuencia, ha ido creciendo la desconfianza en hacia la UE en numerosos sectores, al constatarse que las instituciones Europas no han tra\u00eddo m\u00e1s prosperidad sino m\u00e1s precariedad, alimentando de esa forma un nacionalismo que reclama la vuelta al estado naci\u00f3n. De esa forma, el mencionado neoliberalismo autoritario y corporativo se ha convertido en una bomba de relojer\u00eda de cara a avanzar en la uni\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Como bien se\u00f1ala Sami Na\u00efr, existe una relaci\u00f3n directa entre neoliberalismo y neopopulismo. Las desigualdades entre pa\u00edses dentro del mercado \u00fanico, la desindustrializaci\u00f3n, o el grave deterioro de los servicios p\u00fablicos nacionales han provocado un profundo malestar y generan el auge del escepticismo antieuropeo.<\/p>\n<p>El neoliberalismo tiende a ser, para poder imponerse, un proyecto antidemocr\u00e1tico, basado en la desregulaci\u00f3n y en la eliminaci\u00f3n de las reglas de juego capaces de ejercer como contrapeso del mercado y garantizar un m\u00ednimo de justicia social. Pero si, en general, el neoliberalismo se ha venido llevando mal con la democracia, en el caso europeo, la prioridad otorgada al funcionamiento de un mercado \u00fanico dise\u00f1ado a la medida de las grandes corporaciones, sin ninguna instituci\u00f3n capaz de controlarlo, ha derivado en un d\u00e9ficit democr\u00e1tico insoportable que amenaza con arruinar definitivamente el proyecto de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>En un contexto como \u00e9ste \u00bfqu\u00e9 margen de maniobra pueden tener las ideas europe\u00edstas? \u00bfQu\u00e9 pueden hacer las fuerzas pol\u00edticas de izquierda, o los verdes, para avanzar en una aut\u00e9ntica uni\u00f3n econ\u00f3mica, de inspiraci\u00f3n social, respetuosa con los derechos humanos y los valores que inspiraron los inicios del proyecto europeo?<\/p>\n<p>El populismo antieuropeista de derechas o de izquierdas no puede ser una alternativa, pero tampoco lo es seguir apoyando en abstracto la idea de la Uni\u00f3n Europea. Parece evidente que, durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, la socialdemocracia ha ido asumiendo, de forma bastante acr\u00edtica, el marco te\u00f3rico neoliberal y autoritario en el que se han construido el mercado \u00fanico y la uni\u00f3n monetaria. En ese marco, seguir sosteniendo el ejecutivo de Von der Leyen es en cierta forma hacerse c\u00f3mplice de esas pol\u00edticas y de otras, como es el caso de los vergonzosos acuerdos comerciales con Trump, del progresivo desmantelamiento del Pacto Verde Europeo, o de las pol\u00edticas antiinmigraci\u00f3n. En mi opini\u00f3n, los partidos socialistas deber\u00edan salir del ejecutivo comunitario y dejar que la derecha se las apa\u00f1e sola a la hora de imponer esas pol\u00edticas, ejerciendo una oposici\u00f3n firme a las mismas, en el parlamento europeo y en la calle, al objeto de poder revertirlas.<\/p>\n<p>\u00bfY el resto de la izquierda? \u00bfY los verdes? Partiendo de que la salida de la UE, como a veces parecen insinuar algunas fuerzas, no es una alternativa -pues solo favorecer\u00eda a la extrema derecha-, la \u00fanica opci\u00f3n progresista pasa por un nuevo internacionalismo europeo, por construir una gran coalici\u00f3n rojiverde a escala continental, basada en un programa m\u00ednimo com\u00fan que proponga una reforma de los tratados de la Uni\u00f3n, desde una inspiraci\u00f3n ecol\u00f3gica y social, y ponga los derechos de las personas por encima de los derechos de los grandes grupos empresariales. Hasta el momento, los intentos que se han planteado -como el Movimiento por la Democracia en Europa (DIEM 25) de Varoufakis, o la Alianza Europea de Izquierdas por los pueblos y el planeta- no han sido muy fruct\u00edferos, pero, en buena parte, ello se ha debido a la falta de impulso en los respectivos pa\u00edses y a escala continental de esas alternativas. Sin embargo, es el \u00fanico camino. Hoy en d\u00eda, la idea de Europa no levanta ning\u00fan entusiasmo entre la poblaci\u00f3n. Pero la vuelta al Estado-naci\u00f3n no es ninguna alternativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Koldo Unceta (Catedr\u00e1tico jubilado de Econom\u00eda Aplicada de la UPV\/EHU) ______________________________ Cuando se firm\u00f3 el tratado de Roma, constitutivo de lo que hoy es la Uni\u00f3n europea, en 1957, el panorama econ\u00f3mico en el mundo occidental estaba caracterizado por el auge de las pol\u00edticas keynesianas, basadas en la idea de la redistribuci\u00f3n y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":19735,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-19733","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/19733","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19733"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/19733\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19756,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/19733\/revisions\/19756"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19735"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19733"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}