{"id":19640,"date":"2026-06-02T09:47:09","date_gmt":"2026-06-02T07:47:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?page_id=19640"},"modified":"2026-06-02T09:49:31","modified_gmt":"2026-06-02T07:49:31","slug":"el-problema-del-mal","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/el-problema-del-mal\/","title":{"rendered":"EL PROBLEMA DEL MAL"},"content":{"rendered":"<p><strong>Santiago Eraso Beloki<\/strong><\/p>\n<p>En estos tiempos de incertidumbre -cu\u00e1les no lo son me pregunto a menudo- se habla mucho del regreso de Dios, como esa figura bondadosa que nos traer\u00e1 la paz o, al menos, cierto sosiego individual, pero muy poco del demonio, su maligna contraposici\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>En una c\u00e9lebre conferencia titulada <i>Los dioses que han ca\u00eddo. Algunas preguntas sobre el problema del mal, <\/i>Norberto Bobbio, en referencia al asedio de Sarajevo en 1994 durante la guerra de Yugoslavia, se preguntaba por qu\u00e9 Dios no solo hab\u00eda callado ante aquellos hechos, sino que adem\u00e1s hab\u00eda consentido la masacre. Seguramente, si Bobbio viviera, se har\u00eda la misma pregunta sobre la destrucci\u00f3n de Gaza o la guerra civil en Sud\u00e1n, una de las mayores cat\u00e1strofes humanitarias de nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En aquella disertaci\u00f3n el polit\u00f3logo y filosofo italiano distingui\u00f3 entre el \u201cmal activo\u201d y el \u201cmal pasivo\u201d, el que se hace y el que se sufre. Seg\u00fan \u00e9l, el primero estar\u00eda representado por Ca\u00edn, un feroz asesino; y el segundo por Job, un hombre recto y paciente capaz de soportar cualquier calamidad. Es evidente que ambas figuras representan dos arquetipos extremos de la condici\u00f3n humana, cuya complejidad moral es imposible reducir a un simple binarismo entre buenos y malos. Sabemos que cualquier persona es capaz de infligir el mal y de compartir el bien, de hacer sufrir o de padecer. Esta es una cuesti\u00f3n que, desde San Agust\u00edn a Hannah Arendt o Simone Weil, pasando por Kant o Nietzsche, filos\u00f3ficamente nunca se ha resuelto. Sigue siendo un dilema ontol\u00f3gico que queda siempre en suspenso. De hecho, para Hobbes en su <i>Leviat\u00e1n <\/i>el bien y el mal no son considerados m\u00e1s que dos nombres y para Spinoza en <i>Las cartas del mal <\/i>representan tan solo puntos de vista relativos, por los que cada uno llama bueno o malo a cuanto cree que puede convenir o perjudicar a su propia conservaci\u00f3n. De ah\u00ed, por ejemplo, la legitimidad que tendr\u00eda la defensa propia o la encaminada a la protecci\u00f3n frente a las violencias estructurales, como genocidios u ocupaciones coloniales. Es el mismo caso que la violencia estatal democr\u00e1tica, cuyo ejercicio deber\u00eda estar siempre regido por un estricto control del uso de la fuerza.<\/p>\n<p>En estos l\u00edmites entre el bien y el mal es evidente que media una gran distancia moral entre las acciones de los soldados que disparan y el dolor de las mujeres, hombres y ni\u00f1es que huyen en Gaza o entre verdugos y v\u00edctimas; por supuesto, entre activistas y polic\u00edas del ICE, al servicio de las pol\u00edticas represivas de Trump.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del bien y el mal es tan enrevesada que el mismo Donald Trump encarnar\u00eda para muchas personas al mismo demonio, a la vez que para otras tantas ser\u00eda un \u00e1ngel enviado por Dios, como pudimos escuchar en las recientes declaraciones de la cantante rapera Nicki Minaj -nacida en Trinidad-Tobago- que, en su af\u00e1n por apoyar a Trump, no tuvo ning\u00fan inconveniente en citar a Dios como protector del presidente de EE. UU. Ahora, en la cumbre de su carrera art\u00edstica, es parad\u00f3jico, que ella misma, v\u00edctima de las pol\u00edticas antinmigraci\u00f3n en su propia vida, no dude ahora en apoyar las formas m\u00e1s extremas de esas pol\u00edticas. Minaj, como muchos de los componentes del ICE de origen latinoamericano, en cierto modo, encarnar\u00eda la figura del sujeto colonizado e identificado con su opresor que Frantz Fanon enunciara en <i>Piel negra, m\u00e1scaras blancas <\/i>y que hemos visto representado en muchas ocasiones en la literatura y el cine. <i> <\/i><\/p>\n<p>Aun as\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de esas figuras ambiguas o ambivalentes en las que el bien y el mal conjugan la complejidad del ser humano en su capacidad de adaptarse a conveniencia, de arrimarse al sol que m\u00e1s calienta, lo cierto es que tambi\u00e9n existen personas dispuestas a cualquier cosa con tal de conseguir sus metas, sin el menor atisbo de \u00e9tica, incluso, al contrario, ejerciendo su maldad sin tener el m\u00e1s m\u00ednimo prejuicio moral.<\/p>\n<p>En la premiada pel\u00edcula <i>Una batalla tras otra <\/i>de Paul Thomas Anderson, esa figura \u201cmaligna\u201d est\u00e1 representada por uno de los protagonistas, el coronel Lockjaw -interpretado por el actor Sean Penn-, un militar de alto rango que lidera la persecuci\u00f3n contra los insurrectos. En la realidad, bien podr\u00eda ser el comandante Greg Bovino que hasta hace unas semanas ha sido el responsable de la represi\u00f3n en Minnesota, o cualquiera de esos soldados a su cargo que no tienen ning\u00fan atisbo de empat\u00eda, ni el m\u00e1s m\u00ednimo respeto a las condiciones de existencia ciudadana. La utilizaci\u00f3n de la fuerza policial o militar indiscriminada y absoluta es una de las formas m\u00e1s terror\u00edficas de poder. Causar el m\u00e1ximo dolor o el mayor escarmiento ser\u00eda el objetivo m\u00e1s demon\u00edaco.<\/p>\n<p>Lockjaw, con sus acciones, persigue un doble objetivo. Por un lado, como depredador sexual, dominar y poseer a su oponente, Perfidia Beverly Hills, <span style=\"color: #202122;\"><span style=\"font-family: Calibri, serif;\">miembra destacada de un grupo revolucionario por la que se obsesiona,<\/span><\/span> interpretada por Teyana Taylor; y por otro, como militar sin escr\u00fapulos, formar parte del n\u00facleo principal de la organizaci\u00f3n El club de los aventureros de la Navidad<i>, <\/i>una poderosa sociedad secreta integrada por hombres blancos cristianos que defienden la pureza racial, el mantenimiento de una estructura de poder jerarquizada y la erradicaci\u00f3n de cualquier tipo de disidencia pol\u00edtica. Podr\u00edan ser el espejo del actual gobierno de Trump. El tono c\u00f3mico, incluso ridiculizado de los personajes, con el que el director desarrolla la pel\u00edcula, desde mi punto de vista, hace que su posible potencia pol\u00edtica quede pr\u00e1cticamente desvanecida en escarceos sentimentales y reducida a una confrontaci\u00f3n de personalidades, algo caracter\u00edstico de cierto tipo de cine americano en apariencia comprometido, aunque en verdad superfluo.<\/p>\n<p>A esas formas de ejercer el poder, Hannah Arendt, en <i>Los or\u00edgenes del totalitarismo, <\/i>lo denomina \u201cmal radical\u201d porque ataca a la ra\u00edz del ser humano, al eliminar su condici\u00f3n pol\u00edtica, es decir, la posibilidad de vivir entre otros en igualdad de condiciones. Del mismo modo que entonces la fil\u00f3sofa alud\u00eda a los jud\u00edos, ahora podr\u00eda referirse a todas las personas emigrantes que ven reducida su condici\u00f3n humana a mera poblaci\u00f3n superflua, susceptible de ser privada de un lugar en el mundo o de impedirles cualquier arraigo. No solo se les despoja de identidad, sino que se les anulan todos los espacios en los que hacer valer sus opiniones y dar relevancia a sus acciones pol\u00edticas y vida social. Se procede as\u00ed a la total y radical deshumanizaci\u00f3n y desposesi\u00f3n de personalidad jur\u00eddica para poderlos expulsar o encerrar en zonas de excepci\u00f3n, campos de concentraci\u00f3n o c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>No obstante, aunque la violencia activa y la pasiva est\u00e1n siempre presente en nuestras vidas, tambi\u00e9n hemos aceptado que &#8211; sin menoscabo de que todo idealismo universal est\u00e1 siempre determinado por las relaciones de poder en cada contexto- para poder coexistir en un mundo com\u00fan debemos respetar determinadas reglas de convivencia, ll\u00e1mense \u201cderechos humanos\u201d, \u201cconstituci\u00f3n\u201d, \u201cestado de derecho\u201d, \u201cleyes\u201d, \u201ccontrato social\u201d, \u201cbuen vivir\u201d, \u201cubuntu\u201d, \u201cdharma\u201d o \u201cjusticia comunitaria\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, el ant\u00eddoto contra el mal no ser\u00eda tanto una posici\u00f3n moral sobre la verdad y el bien, como entelequias idealistas, sino la urgente reconstrucci\u00f3n del sentido com\u00fan en el espacio p\u00fablico, para que la pluralidad conviva con los antagonismos, tal como la propia Arendt enunciara en <i>La condici\u00f3n humana. <\/i>No para perpetuar el espejismo de la democracia liberal y el progreso, cuyos relatos han sido desprovistos de su capacidad transformadora porque parece que ya solo sirven a los pocos que administran el mundo, sino para organizar otros tipos de alianzas y sindicaci\u00f3n de los dominados y los explotados, tanto en t\u00e9rminos de autodefensa contra el terror y el poder de los pocos, como en los modos de hacer socialista que podamos prefigurar para un futuro distinto, capaz de alumbrar otras formas m\u00e1s democr\u00e1ticas de organizaci\u00f3n social.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Eraso Beloki En estos tiempos de incertidumbre -cu\u00e1les no lo son me pregunto a menudo- se habla mucho del regreso de Dios, como esa figura bondadosa que nos traer\u00e1 la paz o, al menos, cierto sosiego individual, pero muy poco del demonio, su maligna contraposici\u00f3n simb\u00f3lica. 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