Mujeres mayores y sexualidad. Anna Freixas

Anaitze Agirre Larreta entrevista a Anna Freixas, Barcelona 1946. Dra. en Psicología por la UB y catedrática de la Escuela Universitaria en la Universidad de Córdoba . Su trabajo de investigación y publicaciones tratan sobre mujeres y envejecer, coeducación y feminismo y sobre la transformación de la investigación y la docencia en psicología desde una perspectiva de género. En el estado, ha sido pionera en el desarrollo de la gerontología feminista.

Es maravilloso ver que el deseo sigue más allá de los 70”

(Galde 03, verano/2013). La última investigación antes de jubilarse indaga en la sexualidad en mujeres a partir de los 50 años. Han participado 730 mujeres del estado. Para Freixas la idea tan extendida de que la sexualidad desaparece a partir de la menopausia es ‘una tontería de primera categoría’. ‘Ni la sexualidad ni el deseo desaparece nunca’. Esa es una de las conclusiones de su investigación. ‘Hemos constatado que hay una importante actividad sexual, cosa que según la teoría no debería ser. Incluso en mujeres mayores de 70 años. Otra cosa es que las condiciones sociales permitan a las mujeres llevar a cabo su deseo o encontrar una pareja sexual’. Ante el comentario de que estaría muy bien difundir el estudio y sus conclusiones entre mujeres ella añade, ‘¡y entre muchos hombres también!’

Amor romántico, sexualidad y mujeres mayores. Esta investigación no hablaba sobre amor. Preguntábamos sobre su vida sexual, lo que le iba bien o mal, sus deseos, sentimientos, sobre homosexualidad, autoerotismo, ideas y creencias sobre la sexualidad etc. Pero había dos o tres preguntas abiertas y en esas, el amor ocupa multitud de folios.

Para las mujeres históricamente ha habido una relación clara entre la sexualidad y el amor. Siempre ha estado la necesidad masculina de saber quiénes eran sus hijos e hijas y de mantener el patrimonio y el linaje. Por lo tanto, necesitaban controlar la sexualidad, el cuerpo y el deseo de las mujeres. Y para ello una de las mejores maneras era estigmatizar el deseo, limitar la libertad sexual de las mujeres a través del fantasma de la prostitución o de ser repudiadas y perder a sus criaturas. Ha habido un orden de control sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas que se queda pegado en alguna parte de nuestro pensamiento y que vamos transmitiendo de generación en generación.

Educación. Las mujeres de nuestra investigación son hijas del franquismo y eso, más una iglesia católica hacen mella en la educación sentimental de muchas generaciones. Se ha vivido una educación restrictiva, amenazada por el pecado, la culpa, la calvicie y el infierno. Fantasmas difíciles de arrancar del cerebro. Además, ha sido una educación en la desinformación y en el desconocimiento de todo lo relativo a la sexualidad, la afectividad, la reproducción. La educación incluía la idea de sexualidad y reproducción y lleva a considerar la menopausia como el límite a la sexualidad, el fin del deseo sexual legítimo. Genera la idea de que es inapropiado que las mujeres tengan deseo.

Sexualidad impuesta. Se trata de una relación con una persona de otro sexo. Este mandato de heterosexualidad obligatoria complica mucho la fluidez del deseo en todas las edades. Fuera del coito otras posibilidades de sexualidad se entienden como insatisfactorias o como no sexo, cuando resultan que son de gran valor para las mujeres en todas las edades y especialmente en la edad mayor, donde es más complicado tener pareja sexual masculina.

Feminidad. Utilizando términos de nuestras culturas, también se establece el vínculo entre feminidad y pasividad, enfatizando que no está bonito que las mujeres deseen, lo lleven a la práctica o manifiesten este deseo. Todo ello se estigmatiza con la idea de que eres puta o que haces cosas que no debes hacer a estas edades. Están profundamente arraigadas en nuestra cultura y son interiorizadas por las propias mujeres que muchas veces se autoexcluyen, por avergonzarse de estos deseos.

Límites. Uno es el sentimiento de vergüenza asociado a la sexualidad, la falta de una libertad interior para identificar y llevar a la práctica los deseos y algo que sobresale en la investigación: las mujeres están muy cansadas, llevan vidas super estresadas y esto limita la vida sexual. Otro, el de los hijos y las hijas. Son muy castigadores respecto a la sexualidad de sus padres, sobre todo de sus madres. Tampoco las residencias facilitan la sexualidad de los mayores. Yo digo que cuando te meten en una residencia te meten en un convento. O cuando vivimos en casa de los hijos y las hijas, no es fácil disfrutar de la sexualidad.

Modelos de belleza. Existe la asunción de un único modelo de belleza. Pero sería distinto si nosotras asumiéramos que nuestros cuerpos mayores, blanditos y arrugaditos, con sus papadas, sus barriguitas y sus tetas un poquito más cerca del suelo también son bellos. Una tía de 70 años con las tetas a la altura del cuello me produce pánico.

Mujeres de 50. Sienten que están en el mercado sexual, que participan en el asunto y luchan por mantenerse tanto en términos de cuerpo, belleza, vínculo, amor… La sexualidad es un tema por el que pelean. Muchas empiezan a vislumbrar nuevos caminos. Un tema que sale mucho es el de prescindir de la sexualidad. Otras muchas están desconcertadas con la menopausia. Con lo que la sociedad le va a cobrar por entrar en el grupo de las mujeres no fértiles.

Mujeres de 60. Empiezan a sufrir por la invisibilidad sexual y social. Siguen teniendo las mismas ganas que las de 50 pero se dan cuenta de que hay una invisibilidad social. Son vistas más como asexuales. Empiezan a quejarse de la pareja y empiezan a verle las goteras, no solo las sexuales. Quieren otro protagonismo del que se les concede en todos los aspectos.

Mujeres de 70. Siguen teniendo deseos y se mantienen en la práctica. Incorporan nuevas experiencias pero ellas ya son conscientes de los enormes límites que la sociedad les impone. Muchas empiezan a pasar de la sexualidad, pero sin el sufrimiento de las de 60.

Deseo. El deseo se mantiene en todas las edades. Me parece destacable que siga existiendo deseo a los 70, no lo que pueda disminuir esa cifra respecto a edades anteriores. Es maravilloso y va en contra del imaginario social que afirma que a los 70 años las señoras ya no tienen deseo o no se masturban.

Pareja de larga duración. La pareja masculina presenta algunos problemas físicos en la edad mayor como impotencia y que no son capaces de sustituir con otras capacidades, o desinterés por la sexualidad, desamor, incomunicación, mala salud, sobre todo posiciones de dominio y control, o pocas habilidades sexuales. Por eso muchas de estas mujeres diferencian entre lo que es tener un fuerte vínculo afectivo con una persona a la que quieren, pero con la que la sexualidad hace tiempo que dejó de tener un significado. Muchas de ellas consiguen acuerdos con la pareja en los que se separa el amor y la sexualidad.

Tener o no tener pareja. En esta cultura la sexualidad y el amor implican tener una pareja estable. Hay mujeres que aún tienen un deseo de amor y de tener pareja, pero es una minoría. Esa cultura del amor romántico nos genera una especie de añoranza del amor, pero pasados los 50 hemos vivido muchas cosas y muchas de las mujeres no están para creerse que lo ideal es llevarse un señor a su casa, un inútil funcional, porque van a tener que empezar con intendencia y demás. Muchas desean relaciones con compromiso afectivo pero sin cotidianeidad, y otras, incluso más cuanto más mayores son, desean una relación sin compromiso afectivo.

Quienes desean encontrar una pareja le ponen condiciones. Una pareja que sea empática, cariñosa y afectiva, que respete la libertad, sea afín en los valores y los gustos.

El rechazo a la sexualidad mayor y el rechazo cultural de la sexualidad de las mujeres con hombres más jóvenes, hace difícil el tema de tener una pareja sexual. Me hace gracia que se rechace por gigoló la relación con un hombre más joven y se llame amor a la relación de una chica de 20 años con un hombre de 60 seguramente incompetente sexualmente.

Hay una investigación con mujeres jóvenes, de mediana edad y mayores sobre el deseo y la imagen corporal, donde se pregunta qué es más importante para ellas: el peso, estar en forma o ser atractiva sexualmente. Para las jóvenes lo más importante era el peso, para las de mediana edad estar en forma y para las mayores ser atractiva sexualmente. Queda claro que hay un deseo de gustar a todas las edades, y que el primer elemento del mismo está en nuestra capacidad para reconocerlo y llevar a la práctica los elementos necesarios para que este gustar se mantenga. Gustar gusta a todas las edades.

Freixas ha publicado ‘Tan frescas’ en abril de 2013. Con prólogo de Rosa Regàs, aborda multitud de temas que conciernen a las mujeres mayores desde una perspectiva feminista. ‘No es un libro de autoayuda. Hay la voz de de mis amigas, de mujeres que me han prestado sus conocimientos y también la voz de muchas pensadoras a las que yo he recurrido’. Todo ello con mucho sentido del humor. ‘No da ni fórmulas ni soluciones. Creo que es una reflexión que nos afecta a todas las mujeres, no solo para las de a partir de los 50’.

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Enlaces interesantes

Película sobre el amor y el sexo en la vejez: En el séptimo cielo, Andreas Dresen, 2008

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