Trabajadoras del sexo, derecho sindical

“OTRAS ya está haciendo historia y tenemos las de ganar”

(Galde 23, 2019/invierno). Elo Mayo, Clara Murguialday.-
Entrevista a Conxa Borrel secretaria general del sindicato OTRAS.
El pasado 4 de agosto el BOE publicaba la constitución del sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) después de que la Dirección General de Trabajo comprobase que este reunía los requisitos legales. A finales de ese mes, la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, reconocía que le habían “colado un gol por la escuadra”, que se había llevado el mayor disgusto de su vida y que ordenaba iniciar el trámite para “declarar nula de pleno derecho la resolución”. Hablamos con Conxa Borrell, secretaria general de OTRAS, unos días antes de que en la Audiencia Nacional se celebrara el juicio para dirimir la ilegalización del sindicato, tras la demanda presentada por dos organizaciones feministas. La sentencia, conocida el 21 de noviembre, ha declarado nulos los estatutos del sindicato porque su actividad no puede ser “objeto de un válido contrato de trabajo”.

¿Por qué decidisteis dar el paso de organizaros en un sindicato? ¿Qué ventajas os ofrece la fórmula sindical, en comparación con la de “asociación pro derechos”?

Conxa Borrel: La necesidad de crear un sindicato ha surgido del activismo que venimos haciendo desde hace varios años a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales. Desde que en 2012 creamos APROSEX, la primera organización integrada y dirigida exclusivamente por trabajadoras sexuales, siempre dijimos que teníamos que atraer al mayor número de trabajadoras y trabajadores posible, porque el estigma es muy fuerte y muchas mujeres tienen miedo a participar. En estos años ha entrado mucha gente a la asociación, sobre todo gente joven que nos dice “oye, yo no soy prostituta pero trabajo en la industria del cine o como masajista o como bailarina en un club, y en esos trabajos hay mucho abuso”. De ahí nace la necesidad de constituirnos en sindicato, porque la patronal no se va a sentar a negociar con una asociación que no tiene capacidad para negociar nada, pero un sindicato sí tiene capacidad de negociar derechos laborales.

¿Por qué crees que a este gobierno, que se dice feminista y socialista, le produce tanta desazón y temor que las trabajadoras sexuales os sindicalicéis?

Conxa Borrel: Llevamos 2 años dándole vueltas a este proyecto, estudiando sindicalismo y poniéndonos al día pero aun así, este revuelo nos ha pillado completamente desprevenidas. Cuando la ministra responde al periodista “lo del gol por la escuadra” está hablando desde su posición abolicionista, no desde su función de ministra que debe hacer políticas para toda la ciudadanía y respetar los derechos de las trabajadoras. Este es un gobierno que se dice feminista, pero no entiende la sexualidad más allá del amor romántico ni acepta que las trabajadoras sexuales veamos la sexualidad desde otros puntos de vista. Tampoco acepta que lo que hacemos las trabajadoras sexuales es un trabajo, como viene diciendo desde hace cuarenta años la Organización Internacional del Trabajo. Pero que su moral no les permita aceptarlo tiene más que ver con su manera de enfocar la sexualidad que con la legalidad, porque problema legal no hay: se les olvida que la prostitución no es delito en España.

El presidente Sánchez ha dicho que el suyo es un gobierno partidario de abolir la prostitución, pero se siguen dando licencias a locales de alterne, los empresarios de clubes están organizados pero las mujeres que trabajan para ellos no pueden hacerlo ¿Crees que conseguirán anular el registro de OTRAS?

Conxa Borrel: No pueden hacer nada porque han sido ellos los que han dado el visto bueno a nuestro sindicato. La Directora General de Trabajo no podía hacer otra cosa que registrar OTRAS, a ella le llega una documentación que está correcta y le da trámite, punto. Por supuesto que esperábamos que nos aceptaran el sindicato porque cada año se fundan muchísimos sindicatos y ¿por qué el nuestro no iba a ser aceptado? OTRAS es un sindicato de trabajadoras y trabajadores sexuales, no un sindicato de prostitutas. Aunque la gente utiliza prostituta y trabajadora sexual como sinónimos, no lo son: una actriz porno o una masajista no tienen por qué ser prostitutas, lo mismo que una bailarina que hace espectáculos en despedidas de solteros o un hombre que baila en despedidas de solteras… La prensa repite machaconamente que somos un sindicato de prostitutas, en las entrevistas les decimos que somos un sindicato de trabajadoras sexuales y cuando lo publican ponen sindicato de prostitutas, porque lo que está estigmatizada es la prostitución… y porque si escribes trabajadora sexual estás reconociendo implícitamente que es un trabajo. También se da por supuesto que las trabajadoras sexuales son todas mujeres, pero hay muchos hombres haciendo trabajo sexual, los actores porno, los que trabajan en saunas o en centros de masajes son trabajadores sexuales y merecen ser escuchados. Dicen que reconocer el sindicato implica reconocer que hacemos un trabajo para terceros, pero es que en este campo sí existe el trabajo a terceros y lo hacen miles de mujeres que trabajan en los clubs, en los pisos, en los chalets o en los centros de masaje. ¿No sería mejor que estas mujeres tuvieran un contrato de trabajo y un convenio, más aún cuando la patronal ya tiene sus propias organizaciones?

Este gobierno, y la corriente feminista que lo apoya, os consideran víctimas de trata y a la prostitución como la máxima expresión de violencia. ¿Qué intereses están defendiendo con su papel de defensores de “la dignidad de las mujeres”?

Conxa Borrel: Hay muchos intereses creados alrededor del abolicionismo. Y también hay mucho racismo, además de mucho clasismo. Claro que se dan cuenta que están respondiendo a los intereses de los empresarios, se lo hemos dicho mil veces, que con su postura solamente están favoreciendo a la gran patronal ¿No se dan cuenta de que dotar de derechos al trabajo sexual es ir en contra de la trata, que cuanta más fuerza tengamos como trabajadoras menos podrá el empresario y el tratante hacer lo que les dé la gana? ¿Y desde cuándo a la patronal le ha interesado que haya un sindicato? Si pudiéramos obligar a los empresarios a contratar a las mujeres, muchas mujeres migrantes podrían legalizar su situación y traerse a su familia, y eso es lo que no quieren. La ley de Extranjería aquí tiene mucho que ver y nosotras estamos por la derogación de la Ley de Extranjería.

¿La formación de vuestro propio sindicato ha cambiado las condiciones en que lucháis por vuestros derechos?

Conxa Borrel: Desde que nos aprobaron el sindicato se nos han acercado más movimientos e incluso más partidos políticos que en seis años haciendo activismo desde APROSEX. Estamos convencidas de que OTRAS ya está haciendo historia y de que tenemos todas las de ganar. Las abolicionistas están tan asustadas porque conocen el trabajo que hemos hecho hasta ahora, saben que no hablamos por boca de nadie sino por nosotras mismas, conocen nuestros nombres reales y saben que ya no nos pueden amenazar. Ellas están en las instituciones y desde ahí pueden intentar abolir la prostitución, pero nosotras tenemos la fuerza de la razón, a la mayoría de la sociedad de nuestra parte y ahora tenemos el sindicato, y eso nos va a dar mucha fuerza para seguir luchando por nuestros derechos.

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Más de 350 feministas y organizaciones lanzaron el Manifiesto «Nunca sin nosotras» contra la ilegalización del sindicato OTRAS. Esto han escrito dos firmantes del manifiesto.

«Sin duda hay muchos tipos de trabajadoras sexuales, y también hay distintas personas y organizaciones que están implicadas en el negocio del comercio sexual. Pero precisamente lo que una organización sindical pretende es fortalecer a las mujeres para que no caigan en manos de las mafias. El trabajo sexual es la ocupación mejor remunerada que consiguen muchísimas personas frente a los brutales cambios económicos que provoca la reestructuración globalizada del capitalismo, que genera precarización laboral, desempleo prolongado y salarios míseros. Más que abolir el comercio sexual, hay que cambiar el sistema socioeconómico». Marta Lamas

«No nos corresponde a nosotras establecer jerarquías, decir quiénes son las mujeres buenas o las malas o las formas de explotación que podemos aceptar y las que no. Si desde un lugar donde tienes varias opciones le dices a otra mujer: «No debes hacer esto», estás hablando desde una posición de privilegio. Claro que a ninguna mujer le gusta venderse de esta manera, pero no es la única forma de venderse. ¿Qué vamos a decir de las mujeres que trabajan en los ejércitos o en las cárceles? ¿Es mejor dedicarse a eso? ¿Y las que nos golpean en las manifestaciones cuando protestamos? Mi filosofía y política feminista es que debemos luchar para expandir las posibilidades de sustentarse de las mujeres, para reducir o abolir la necesidad de venderse, no solamente de vender nuestros cuerpos, sino también de vender nuestros brazos, vender nuestras mentes o nuestros corazones. Pero si a una mujer le permite mayores posibilidades vender su cuerpo que trabajar en una máquina veinte horas al día, yo no voy a ser la que le diga que no puede hacerlo». Silvia Federici

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Txema García
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