TTIP: no está dicha la última palabra o cómo quitarnos la camisa de fuerza neoliberal

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Tom Kucharz. (Galde 09, invierno 2015). 

Respuestas sociales al TTIP en Europa. La oposición al TTIP abre una oportunidad de promover la desglobalización.

-Pinceladas acerca de las razones que hay detrás del movimiento contra el TTIP y porqué están creciendo-

Con ocasión de la octava ronda de negociaciones del TTIP en febrero este año, se reunió en Bruselas el movimiento contra el TTIP 1. Más de 250 activistas de 25 países planificaron estrategias y acciones comunes. El día de acción global 2, la presión sobre el Parlamento Europeo –que está discutiendo una resolución sobre el TTIP, impedir la ratificación del tratado comercial con Canadá (CETA) y la extensión de la campaña hacía municipios serán algunos hitos.

La negociación de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión entre la Unión Europea y los Estados Unidos (más conocido por sus siglas en ingles, TTIP) suscita cada vez más interés y se ha convertido en uno de los temas más controvertidos y contestados en varios países europeos. Gracias a la oposición social y política -sin precedentes en negociaciones comerciales de este tipo- se está rompiendo el silencio mediático, y cada vez se encuentra más información confirmando la sospecha de la opinión pública ante los peligros que dicho tratado conllevaría.

Cuando comenzaron las negociaciones del TTIP en 2013, todo parecía “fácil” para la oligarquía: La Comisión Europea creía que puede negociar tratados que afectan la vida de las mayoría sociales sin un debate de la sociedad, pero parece que esto ya no es así. El mundo ha cambiado y a raíz del estallido financiero del 2007 hay una quiebra de confianza en la economía vigente. Mucha gente ya no se cree el cuento de que la liberalización de los mercados es automáticamente bueno. Inclusive en la prensa del poder financiero, como The Economist se puede leer: “Uno de los negociadores americanos dice que ha aprendido a no prometer a los Europeos que el TTIP generará empleos y crecimiento; nadie se cree eso”. 3 Comenzó a extenderse un miedo difuso, de haber sido entregado al mercado global que se asocia a la comida tóxica, los empleos precarios, salarios con los que no se llega a fin de mes o la pérdida de ahorros por inversiones especulativos de los bancos.

La oposición ya no viene sólo del movimiento antiglobalización. El congreso de delegados municipales (Städtetag) así como numerosos gobiernos regionales de Alemania y Austria argumentan que el TTIP amenaza su gestión pública de agua y autoridad en la gestión de servicios sociales. Sindicatos explican con detalle porque en un mercado común ganan automáticamente los que cumplen con menos estándares y temen la profundización de una competición injusta. Al mismo tiempo, instituciones tan diferentes como el Parlamento francés, el parlamento de Bavaria –con mayoría ultra-conservadora-, el canciller Austriaco, la radio-televisión pública alemana ARD/ZDF, la asociación alemana de pequeñas y medianas empresas, la Asociación Europea de Operadores Pública de Agua “Aqua Publica Europea” se han posicionado públicamente en contra de los tribunales de arbitraje privados que el TTIP incluiría. 4

¿Qué había ocurrido?

Desde muy al comienzo de las negociaciones los movimientos sociales dieron la voz de alarma, se han organizado con mucha eficacia y coordinado a nivel europeo y transatlántico. En condiciones totalmente desfavorables –sin apenas recursos económicos, cero conocimiento público del tema y el poder político a favor del “libre comercio”- han sacado el TTIP de las reuniones secretas a la calle.

Desde verano de 2013 ha habido innumerables eventos, charlas, jornadas y debates anti-TTIP en pueblos y ciudades en toda Europa. El Día de Acción contra TTIP el 11 de octubre 2014 contó con 1.100 actos de protesta en 22 países (marchas, reuniones y mesas de recogida de firmas), involucrando a muchos miles de personas. Las numerosas y diversas acciones organizadas ese día, ha sido una señal de la brecha cada vez mayor entre el poder político y la ciudadanía en relación con la política neoliberal de la UE.

En julio del 2014 un grupo de 250 organizaciones de una veintena de países presentó la Iniciativa Ciudadana Europea sobre CETA y TTIP (https://stop-ttip.org) con el objetivo de empezar la recogida de firmas dos meses más tarde. 5 La Comisión rechazó el registro de la recogida de firmas argumentando que sólo se podría admitir una Iniciativa Ciudadana Europea positiva a favor de tratados comerciales, pero no en contra. 6 No obstante, la recogida se empezó a llevar a cabo como “Iniciativa Ciudadana Europea –Autoorganizada” y en un tiempo récord de dos meses se alcanzó el millón de firmas. Especialmente activas fueran las campañas anti-TTIP en Alemania, el Reino Unido, Austria y Francia. La coalición Stop TTIP presentó el 10 noviembre del 2014 una demanda contra la Comisión Europea ante el Tribunal Europeo de Justicia por no haber registrado la iniciativa. El día de cumpleaños del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se le entregó un “regalo” con 1,5 millones de firmas.

El 19 de diciembre 2014 la alianza belga D19/20, de sindicatos, organizaciones agrarias y ONG, bloqueó simbólicamente las instituciones europeas en Bruselas con ocasión de la cumbre de los jefes de Estado de la UE, para exigir el fin de la austeridad y la negociación del TTIP. Por miedo a coincidir con los bloqueos, los líderes del Consejo optaron por desconvocar la segunda jornada de su cumbre. 7

En este momento, hay campañas nacionales en resistencia al TTIP en 25 países europeos. Existe un buen nivel de coordinación a nivel europeo y la sociedad civil organizada en Estados Unidos y Canadá, y se planifican conjuntamente estrategias, presión política y movilizaciones. Ha habido debates muy críticos sobre TTIP y el tratado entre la UE y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés) 8 en los parlamentos territoriales, mientras que muchos municipios y regiones ya están declarando zonas “libres del TTIP/CETA” en países como Francia, Bélgica, Alemania, Austria, Reino Unido y el Estado español.

En Alemania, la campaña Stop-TTIP es especialmente activa. No pasa un día en el que no haya algún acto sobre el TTIP. Ruedas de prensa llenas, amplia cobertura en medios, incluso en los programas de televisión de máxima audiencia y protestas en la calle, como por ejemplo la manifestación “Wir haben es satt” contra la agricultura industrial en Berlín, a la que asistieron más de 50.000 personas. 9

Todo ello ha tenido ya un impacto mediático y político. Hay tensiones en la Gran Coalición entre CDU y SPD, y el ministro de economía y presidente socialdemócrata, Sigmar Gabriel, tiene que emplearse a fondo para pacificar la oposición en la SPD. Una encuesta del Eurobarómetro, publicado el 19 de febrero de 2015, señala que en Alemania un 41% se opone al acuerdo, 39% está a favor y 20% no tenía posición. Austriacos y luxemburgueses eran igualmente escépticos, con el 53% y el 43% de los encuestados contra TTIP respectivamente. 10 En uno de sus primeros discursos sobre TTIP como nueva Comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström reconoció que hoy existe “más preocupación pública acerca de las negociaciones comerciales que en cualquier momento de los últimos tiempos.”

Las primeras “victorias” parciales del movimiento

Primero se consiguió que trascendieran las críticas por la falta de transparencia, participación pública y acceso de parlamentarios a los documentos de la negociación. Para salir del paso ante las crecientes denuncias -incluyendo una investigación de la Defensora del Pueblo Europeo 11 y quejas de –casi- todo el arco parlamentario –, Malmström fue obligada a poner en marcha una “iniciativa de la transparencia” 12 y llegó a reconocer “errores” ante los medios de comunicación por la decisión de mantener secreto el mandato de la UE. 13 El secretismo ha jugado, en este caso, a favor de la campaña. Cuando más tapaban el asunto, más fácil era hablar de él.

En las redes sociales el éxito del movimiento es aplastante. 14 La UE, la Embajada EEUU y diferentes asociaciones empresariales han llegado a ofrecer subvenciones para proyectos que hagan campaña a favor del TTIP. “¿Estás a favor de TTIP y enojado por la cobertura negativa que está recibiendo? Envíanos tus ideas y nosotros te apoyaremos” decía un mensaje en Twitter de la Embajada estadounidense en Berlín. 15

Segundo, se logró burlar la opacidad de los gobiernos y filtrar muchos documentos “clasificados” y todo tipo de información, a través de parlamentarias/os críticas/os, funcionarias/os con conciencia o medios de comunicación 16. Una de las recetas de éxito en la campaña de Alemania ha sido la mezcla entre suministrar información a los medios e interpretarla para periodistas quienes se aprovecharon de ello para informar del tema, sobre todo porque la Comisión Europea y los ministerios no contestaban muchas preguntas.

En tercer lugar, se dilató el proceso. La Comisión Europea ha tenido que posponer en varias ocasiones la fecha del ”cierre” del tratado que no ha ayudado mejorar su credibilidad. “Las protestas online retrasan el plan de la UE para un acuerdo con EEUU” titulaba la agencia Reuters una noticia de noviembre de 2014. Bruselas tuvo que “aparcar” temporalmente la negociación del capítulo sobre la protección de la inversión en el TTIP. El sistema jurídico privado de arbitraje, conocido como “mecanismo de solución de controversias entre inversor y Estado” (ISDS, por sus siglas en inglés) es uno de los temas más polémicos y un quebranta cabeza para la UE. Ello se debe, en buena parte, a la creciente oposición de organizaciones agrarias, ecologistas y de consumidoras/es, académicos, sindicatos, el mundo de la cultura y colectivos anti-globalización, que han denunciado los graves impactos del ISDS sobre la capacidad de los gobiernos para regular. A mucha gente indigna, que este mecanismo permite a empresas transnacionales eludir los sistemas judiciales nacionales y desafiar medidas de protección sanitaria o ambiental de parlamentos y gobiernos cuando ven “socavadas” sus ganancias.

En los últimos años ha crecido en todo el mundo un frente amplio contra ISDS. Para “tranquilizar” a la oposición, la Comisión Europea lanzo el pasado marzo una consulta pública sobre el mecanismo ISDS. A pesar de que las preguntas de la consulta eran extremadamente técnicas, se registró un récord de participación en este tipo de consultas. Cerca de 150.000 personas y entidades han contribuido, el mayor número de respuestas que jamás hubo en una consulta de la UE, lo que muestra la fuerza de la opinión pública sobre el tema. El 97% rechazó la existencia de tribunales de arbitraje en el TTIP y otros tratados similares. También en los EE.UU. hay un debate crítico. Parlamentarios influyentes,  como la senadora demócrata de EEUU, Elizabeth Warren, exigen el abandono de dichas cláusulas, como ocurre actualmente en varios países. El ISDS se ha convertido, gracias al movimiento anti-TTIP en una piedra tan molesta en el zapato del TTIP que podría incluso romper las negociaciones.

Cuarto, la campaña ha conseguida profundizar las contradicciones políticas. Con la llegada de las elecciones europeas (mayo 2014), en Alemania, por ejemplo, el TTIP se convirtió en un tema electoral. Se logró que los partidos socialdemócratas estén internamente divididos y que haya un debate muy vivo sobre los tribunales de arbitraje, mientras que la Izquierda Unitaria Europea y los Verdes lideran la oposición parlamentaria contra el TTIP. Los tiempos electorales – luego vinieron las elecciones en EEUU (noviembre 2014)- han ahondado en algunas diferencias tácticas –no sustanciales- entre la UE y EEUU, por ejemplo a la hora de abordar el tema de los servicios financieros 17, los estándares ambientales y la compra pública. Barack Obama, por ejemplo, no podía sacrificar –aun- temas sensibles, como leyes de compra pública local (Buy American Act) o de regulación bancaria (Dodd-Frank Act) que hubieran provocado el malestar de gobiernos federales y de su propio Partido Demócrata motivando conflictos internos y pérdida de votos.

En resumen, los impulsores del TTIP están empezando a estar asustados, las negociaciones transcurren mucho más lentas de lo previsto y además encuentran cada vez más oposición en la sociedad. Todo ello ha hecho crecer el escepticismo tanto en medios como entre el poder económico en ambas partes del Atlántico. Las asociaciones de la industria, banca y otros sectores económicos han comenzado a quejarse por la lentitud de las negociaciones y por la falta de entusiasmo y apoyo de los gobiernos. Malmström está desesperada por los líderes de la UE que le presionan por un lado para  avanzar con el TTIP mientras bajan el tono ante la opinión pública de sus países. 18

El papel de los sindicatos

Otro efecto muy positivo es que el movimiento sindical en varios países europeos ha salido en oposición al TTIP, con las principales centrales sindicales en el Reino Unido, Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Luxemburgo, España, Catalunya y Euskal Herria, Italia y Eslovenia públicamente en contra de la continuación de las negociaciones. Aunque el nivel de conocimiento y de movilización de sus afiliadas/os es todavía muy desigual: en el Reino Unido por ejemplo hay una fuerte implicación de los sindicatos de los servicios públicos, mientras que en otros países hay potencialidades para incrementar la respuesta. Aquí, CGT, LAB, ELA, Intersindical, COAG, la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO, entre otras organizaciones sindicales, están implicadas en la campaña #NoalTTIP.

Queda por ver el papel de los sindicatos mayoritarios en el movimiento. Similar a lo ocurre con las Mareas Ciudadanas o la lucha anti-austeridad, la implicación de las bases suele ser diferente a la “dirección”. La Confederación Europea de Sindicatos (ETUC-CES), por ejemplo, estaría dispuesta a apoyar un TTIP si no contiene ISDS, si se hace cumplir las normas laborales y excluye los servicios públicos. “El TTIP debe negociarse en el interés público y no en el interés de los inversores privados” dice en su posicionamiento. Pero hay cada vez mayor claridad y consenso en las campañas, tanto a nivel europeo como a nivel local, que no se trata de un acuerdo comercial que podría ser de “interés público”. Aquellas posiciones que tratan el TTIP o el “libre” comercio como si fueran textos “sagrados”, no representan la mayoría de la oposición al TTIP.

La principal central sindical de Estados Unidos, AFL-CIO, que hace dos décadas perdió su batalla contra el tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA), se opone al TTIP. Su objetivo es hacer de los dos acuerdos comerciales que Washington negocia con once países de la región pacífica (acuerdo comercial Transpacífico, TPP), y con la Unión Europea uno de los temas principales a debate en las elecciones presidenciales de 2016. Además, el sindicato rechaza frontalmente el trámite parlamentario rápido (fast track), mecanismo por el que el presidente Barack Obama puede negociar los acuerdos comerciales con otros países y luego someterlos al Congreso para su aprobación o rechazo, sin posibilidad de enmiendas. “Estos son acuerdos financieros que favorecen a Wall Street y no a los trabajadores estadounidenses. Bajarán salarios y provocarán la pérdida de empleos”, aseguró el presidente de AFL-CIO, Richard Trumka.

Cuestionar el modelo

Gracias al movimiento contra el TTIP se plantean preguntas en la opinión pública que han sido un tabú durante mucho tiempo: “¿Es bueno tener más comercio internacional? ¿A cambio de qué se abren los mercados y se aflojan leyes a favor del interés privado? Y, sobre todo, ¿quién decide sobre todo ello?” Aunque el poder político y económico trate de ridiculizar la protesta, diciendo que es “exageración”, “desinformación”, “antiamericanismo”, se está poniendo en cuestión el supuesto que hasta hace poco dominaba en la mayoría de los países europeos: que el “libre” comercio es “bueno” para la economía, el empleo y para la población. Gobiernos de distinto color político siempre estuvieron encantados con el “libre mercado”. Lo que muchas otras campañas y movilizaciones no consiguieron, de repente y por tratarse de unas negociaciones con EEUU, se consigue visibilizar que mientras la globalización enriqueció a una parte de la sociedad empobrecía la otra a pasos gigantes. Las galopantes desigualdades y la crisis ambiental empiezan a extender la frustración incluso a partes de la socialdemocracia, partidos conservadores, parlamentos locales y asociaciones. La gestión de la actual crisis multidimensional ha aumentado el rechazo popular al capitalismo neoliberal y una “democracia” representativa reducida a gobiernos tecnócrata-neoliberales gestionando el Estado a favor de las élites y del poder económico y financiero. Además, con la concentración de poder de las grandes corporaciones, crece el temor que la voz de la ciudadanía y parlamentos quede completamente obsoleta.

La campaña en el Estado español

El Gobierno español del Partido Popular es uno de los actores más neoliberales y agresivos en el impulso y aplicación de las políticas desarrolladas por la Comisión Europea. Asimismo las fuerzas políticas PSOE, PNV, CiU, UpD, son claramente a favor del TTIP/CETA/TiSA. Fuertemente influenciados por las grandes corporaciones españolas, otorgan un apoyo incondicional a las negociaciones del TTIP.  La oposición parlamentaria viene del grupo de la Izquierda Plural, Podemos y Equo/Compromis, así como de otras fuerzas políticas de izquierda (pero sin representación parlamentaria estatal o europea). La campaña #NOalTTIP en el Estado español está formada por más de 250 organizaciones (plataformas, sindicatos, partidos políticos, ONGs, movimientos sociales, asociaciones, asambleas 15M, etc.). La primera reunión tuvo lugar en Madrid el 15 de febrero de 2014. Y, desde entonces, se han formado nodos en diferentes territorios del Estado, como en Euskal Herria, Catalunya, Madrid, Valencia, Andalucía, Cantabria, Asturias y Castilla y León, con la participación de numerosos colectivos. Las Marchas de la Dignidad también han incorporado el rechazo al TTIP como una de sus reivindicaciones principales.

Las campañas de resistencia para derrotar al TTIP e impedir la ratificación del CETA se extenderán y se intensificarán en los próximos meses y años. Habrá diferentes oportunidades para denunciar estos tratados como una camisa de fuerza neoliberal y antidemocrático que va en contra de la voluntad popular como la expresada en las recientes elecciones griegas. Además, las elecciones municipales y autonómicas aquí serán una buena ocasión para preguntarnos: ¿Cómo afectan tratados como el TTIP al municipalismo y, en caso de cambios políticos, cómo quitarnos esta camisa de fuerza? 19

Tom Kucharz, Ecologistas en Acción


Notes:

  1. En realidad no solo se dirige contra el Tratado Comercial Transatlántico (TTIP), sino también contra el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA) y el Tratado Internacional de Comercio sobre Servicios (TiSA).
  2. El día de acción global del 18 de abril bajo el lema “El planeta y las personas primero, y no el lucro de las multinacionales. Llamamiento Mundial a la Acción por la derogación de los tratados de libre comercio e inversión”
  3. The Economist: “Ships that pass in the night. A trade deal with America would be good for everybody, yet it still may not happen” http://www.economist.com/news/europe/21636061-trade-deal-america-would-be-good-everybody-yet-it-still-may-not-happen-ships-pass
  4. Corporate Europe Observatory (2015): “TTIP investor rights: the many voices ignored by the Commission” http://corporateeurope.org/international-trade/2015/02/ttip-investor-rights-many-voices-ignored-commission
  5. La Iniciativa Ciudadana Europea es el único canal directo -según el Tratado de Lisboa- para que ciudadanas/os presenten una propuesta a la Comisión. Una vez recogido el mínimo de un millón de firmas (con cuotas en por lo menos 7 países miembros), la Comisión debe revisar la política en cuestión –incluyendo  un debate en el Parlamento Europeo- en el espacio de un año.
  6. Carta de la Secretaria General de la Comisión Europea, Catherine Day a Michael Efler y otros organizadores de la Iniciativa Ciudadana Europea “STOP TTIP”. Comisión Europea, Bruselas, 10 de Septiembre del 2014.
  7. Periódico Diagonal: “Los jefes de Estado de la UE se marchan de Bruselas para no coincidir con las protestas” https://www.diagonalperiodico.net/movimientos/25124-lideres-la-ue-se-marchan-brusela-para-no-coincidir-con-protestas.html
  8. En septiembre del 2014, la Comisión Europea saliente anunció las conclusiones de otro tratado entre la UE y Canadá (Comprehensive Economic and Trade Agreement, CETA) que está visto como prototipo peligroso para el TTIP. Las negociaciones comenzaron en 2009 e incluyeron numerosos temas que también se negocian ahora con EEUU, entre ellos la “protección de la inversión” y el mecanismos de solución de controversias inversor-estado (ISDS). Pero las diferencias sobre el ISDS entre la Comisión Europea y algunos Estados miembros, concretamente Francia y Alemania, siguen sin resolverse. El Parlamento francés aprobó una resolución en la que anuncia que no ratificaría el CETA si incluye el capítulo sobre “protección de la inversión” que garantiza privilegios inconstitucionales para inversores. El texto íntegro del CETA y sus anexos (1.634 páginas) se puede descargar de la página web de la Comisión Europea: www.ec.europa.eu/trade/policy/in-focus/ceta
  9. http://www.wir-haben-es-satt.de/start/home/
  10. http://www.borderlex.eu/eurobarometer-whos-ttip-eu/
  11. http://www.ombudsman.europa.eu/es/cases/correspondence.faces/es/58643/html.bookmark
  12. http://trade.ec.europa.eu/doclib/press/index.cfm?id=1231
  13. DIE Zeit: “EU-Kommissarin Malmström räumt Fehler bei TTIP ein” http://www.zeit.de/wirtschaft/2015-02/cecilia-malmstroem-ttip-fehler
  14. En Alemania, por ejemplo, durante los momentos de mayor intensidad del debate público sobre TTIP, el 93% de los medios online –incluyendo Twitter, Facebook, blogs y periódicos- recogían mensajes críticos con el TTIP. http://www.pewinternet.org/2014/08/26/social-media-and-the-spiral-of-silence/
  15. http://www.washingtonpost.com/blogs/in-the-loop/wp/2014/06/17/support
  16. El 13 de junio de 2014 se filtraron, por ejemplo, a través de Filtra.la, proyecto en el que colaboran Diagonal, eldiario.es, La Marea y Mongolia, documentos en los que se enumeran los servicios que la Comisión Europea está dispuesta a negociar con el Gobierno de EE UU. La televisión pública alemana ARD filtró en verano de 2014 el texto íntegro del CETA: http://www.tagesschau.de/wirtschaft/ceta-101.html Recientemente, la BBC publicó documentos similares: http://www.bbc.com/news/uk-scotland-scotland-politics-31631461
  17. http://www.euractiv.com/sections/european-business-summit-2014/eu-us-clash-over-financial-services-ttip-302173
  18. The Guardian: “TTIP under pressure from protesters as Brussels promises extra safeguards” www.theguardian.com/business/2015/feb/19/ttip-brussels-cecilia-malmstrom-eu-trade-us-nhs
  19. Por ejemplo, demandas ante tribunales privados por utilizar legislación medioambiental local en caso de la instalación de una central eléctrica o incineradora; privatización de servicios públicos e impedir la re-municipalización; eliminar derechos a regular/decidir municipales y autonómicos en la compra y contratación pública; desregulación en la tramitación de autorizaciones y estudios de impacto ambiental; prohibición de ayudas públicas, por ejemplo, en el caso del alquiler social u otras ayudas sociales, etc.
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