El gran reto es sentar las bases de la convivencia

El gran reto para este curso es sentar las bases definitivas de una convivencia democrática
“Dar una solución integral a la problemática de las personas presas es una aportación a la convivencia democrática”

(Galde 22, otoño/2018/udazkena). Nekane Altzelai y Agus Hernan. Foro Social Permanente.
Muchos son los avances que se han producido en los últimos dos años en la resolución del llamado «conflicto vasco».

Los más conocidos son el desarme civil y la disolución de ETA, pero no debemos olvidar los importantes avances en términos de reconocimiento a las víctimas de todas las expresiones de violencia, los amplios acuerdos sobre reintegración de las personas presas y el diálogo político entre partidos y diversos agentes sociales.

Existe un aspecto en el que es honesto reconocer que las posiciones se han enquistado: la memoria inclusiva que algunos, de manera desafortunada, se siguen empeñando en llamar «la batalla del relato». ¡Cuánto trabajo queda por hacer en el objetivo de “desarmar la palabra”!

En nuestra opinión, el gran reto para este curso es sentar las bases definitivas de una convivencia democrática en nuestro país, basada en una cultura de derechos humanos y paz.

Tres son las piedras angulares de la construcción de esa convivencia democrática: avanzar definitivamente en el reconocimiento de todas las víctimas de todas las expresiones de violencia y su derecho a la verdad, la justicia y la reparación; dar solución integral a la problemática de la reintegración de todas las personas presas, que en el caso vasco se inicia desde dentro de la cárcel; y afrontar una memoria inclusiva que respete todos los relatos.

El de las víctimas es un eje prioritario para nosotras. El objetivo es que, nunca más, ninguna víctima vuelva a sentirse sola y no reconocida.

En el marco del trabajo que realiza el Foro Social Permanente en este eje, hemos tenido la oportunidad de encontrarnos con asociaciones de víctimas, así como con víctimas no organizadas en ninguna asociación. Además, hemos mantenido encuentros con entidades que trabajan con víctimas.

De este trabajo discreto, hemos extraído dos conclusiones:

1.- La inmensa mayoría de víctimas de este país, víctimas de todas las diferentes expresiones de violencia, están muy lejos de planteamientos de venganza o revancha.Su principal demanda es conocer la verdad y, a través de la verdad como instrumento reparador, obtener una reparación institucional, sí, pero también social.

2. La mayoría de las víctimas apuestan por un futuro de convivencia que, sin pasar página, permita construir un futuro mejor para nuestros hijos e hijas.

El V. Foro Social, que se celebrará los días 5 y 6 de octubre en Iruña y Bilbao respectivamente, marcará un hito propio. Su título, “Derecho a conocer la verdad: mecanismos de reconocimiento y reparación para las víctimas”, resume perfectamente la fase en la que estamos.

Es necesario seguir construyendo espacios de encuentro entre víctimas de diferentes expresiones de violencia. Lo que algunos definen como “diálogos imposibles” se están convirtiendo en realidad. Este verano lo hemos podido comprobar incluso en las redes sociales.

Un tercer aspecto de enorme complejidad en este apartado se refiere a los «casos sin resolver». El pasado mes de abril, en el Palacio de Miramar de Donostia, presentamos un estudio que, cruzando tres fuentes de datos 1, cifraba en 482 estos casos.No existe un criterio unánime a la hora de definir el sentido de un “caso sin resolver”. No se trata de un término jurídico de consenso y, por lo tanto, puede generar problemas de ambigüedad, y la ambigüedad tiene un gran riesgo de revictimización de las personas que ya sufren. La consecuencia es que existe gran disparidad en las cifras.

Allí hicimos dos propuestas:

  • La importancia en primer lugar de una armonización inclusiva de los criterios, que respete todos los dolores, sin equidistancias, sí, pero también sin que ninguna víctima se sienta excluida. Una respuesta de carácter inclusivo a las disfunciones de cifras actuales permitiría sacar el debate de las trincheras en que está actualmente.
  • La necesidad de trabajar en un gran acuerdo político y social que, incluyendo a las propias víctimas en toda su pluralidad, permita avanzar hacia la solución de esos, por lo menos, 482 casos sin verdad con resultado de muerte.Un acuerdo innovador e inclusivo, singular para nuestro contexto que, dando respuesta a la demanda de verdad de las víctimas de nuestro país, no se marque como objetivo único la aplicación punitiva de la justicia ordinaria.

Dar una solución integral a la problemática de las personas presas es una aportación a la convivencia democrática.

Desde el 9 de abril de 2017, al día siguiente del desarme, diversos agentes empezamos a trabajar en generar espacios de diálogo plurales que generasen, a su vez, una serie de acuerdos mínimos. Se trataba de construir las confianzas necesarias entre diferentes para ir definiendo lo que en nuestras conclusiones de la primera parte del IV. Foro Social definimos como una “hoja de ruta”. Trabajábamos con el horizonte de que, tras la disolución de ETA, se podría avanzar en esta cuestión.

No ha sido un camino fácil, pero la perseverancia ha permitido que exista ahora un extenso consenso consolidado en nuestro país en torno a una “agenda urgente de resolución” de cinco puntos:

  • Personas presas enfermas y mayores de 70 años
  • Acercamiento
  • Evolución de primer a segundo grado
  • Acumulación de penas cumplidas en Francia
  • Transferencias en materia penitenciaria

Aunque sabemos que el propio gobierno en Madrid y el PP Vasco venían trabajando también en ese escenario, es evidente que el cambio de gobierno de Pedro Sánchez ha abierto una ventana de oportunidad a este tema.

En el objetivo de consensuar esa hoja de ruta adquiere de nuevo toda su virtualidad el método de éxito aplicado en el caso del desarme y en parte de la disolución de ETA: la triangulación. Generar un acuerdo amplio, inclusivo y transversal entre los gobiernos, las propias personas presas y la sociedad civil será la clave del éxito.

La hoja de ruta deberá definir precisamente un “programa de reintegración” con dos pilares.

  • Legalidad penitenciaria
  • Reconocimiento del daño causado

Y deberá construirse sobre cinco criterios clave:

  • PRIMERO: mantener el consenso institucional, político y sindical en esta fase, y para ello el diálogo debe ser el instrumento.
  • SEGUNDO: Que las propuestas sean en clave exclusiva de resolución. Que estén pensadas para que las recorran el conjunto de los presos.
  • TERCERO: Evitar los protagonismos o los cálculos electorales.
  • CUARTO: Escuchar la opinión de las personas presas. Este es un aspecto necesario. De la misma manera que los presos no pueden hacer diseños solos desde sus celdas y lejos de la realidad, tampoco se pueden hacer diseños “fuera” sin contar con quienes tienen que hacer ese recorrido.
  • QUINTO: Las víctimas, todas las víctimas, deben ser escuchadas. Las organizadas y la mayoría no organizada. Pero las políticas públicas deben estar basadas en el interés general, que en este caso es seguir avanzando hacia la resolución integral.

No descubrimos nada nuevo si decimos que la cuestión de la memoria inclusiva es el aspecto donde las posiciones están más enquistadas.

La pregunta es: ¿cómo trabajar para sentar las bases de una memoria que, sin pasar página, permita una resultante en la que todos los relatos se sientan confortablemente representados?

Una resultante en la que nadie se sienta discriminado y que nos permita mirar al futuro sin olvidar nuestro pasado.

¿Podemos construir una convivencia democrática sin solucionar esta cuestión?¿Existe el riesgo de pasar página?

La sociedad demanda a nuestros representantes políticos diálogo y capacidad de acuerdo.

Si se es capaz de llegar a acuerdos en materia de reconocimiento de víctimas y personas presas, ¿se le va a privar a nuestra sociedad de un acuerdo en esta cuestión tan importante?

Son muchas las preguntas, a las que intentaremos dar respuesta a lo largo del presente curso. Como siempre, haciendo propuestas lo más inclusivas y transversales posible.

 

Notes:

  1. Fuentes: Gobierno Vasco, COVITE y Euskal Memoria Fundazioa.

Categorized | Política

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