La salida de empresas desde Cataluña: alcance y significado

 

(Galde 20 – invierno/2018). CM.
Uno de los temas más recurrentes a la hora de abordar las consecuencias económicas del procés, y la influencia que el mundo empresarial ha tenido en el desarrollo del mismo, es el referido a la salida de empresas desde Catalunya hacia otros puntos del Estado. Conviene pues hacer un breve balance sobre este asunto.

¿Cuántas empresas se han marchado de Catalunya durante los años del procés?

Según un informe publicado por el diario Expansión en noviembre de 2015, desde 2012 hasta esa fecha se habían marchado de Catalunya un total de 3.121 empresas, mientras que, en sentido contrario, unas 2.000 empresas habían decidido instalarse en territorio catalán. De ello resultaba un saldo negativo de 1.121 empresas. A lo largo de 2016, este proceso apenas se aceleró un poco. Siguiendo con cifras también aportadas por Expansión -en enero de 2017-, fueron 802 las empresas que salieron de territorio catalán en ese año de 2016, en tanto 531 optaron por el camino contrario, es decir, que se trasladaron a Catalunya.

Para contextualizar estas cifras, es preciso señalar que en todas las CC.AA. españolas se han producido salidas de empresas a lo largo de esos mismos años. Sin ir más lejos, 1.013 empresas abandonaron la Comunidad de Madrid en 2016 (200 más que en el caso de Catalunya) si bien el efecto fue compensado con la entrada de 1.437 empresas (una parte de las cuales provenía de Catalunya). Cabe decir que fueron varias las CC.AA. que tuvieron salidas netas de empresas (más salidas que entradas) durante 2016, caso de Aragón, la Comunidad Valenciana, Euskadi, Castilla-León, Navarra, o Galicia entre otras. Por otra parte, Cataluña resultó ser la Comunidad Autónoma en la que más empresas se crearon en ese año (2016), con 21.950 nuevas sociedades frente, por ejemplo, a las 20.048 sociedades creadas en Madrid en ese mismo periodo, según datos de la Estadística Mercantil del Colegio de Registradores.

La fuga de empresas desde octubre de 2017

Los motivos de la salida de empresas desde Catalunya durante esos años (entre 2012 y 2016) obedecieron a cuestiones diversas (relacionadas con el mercado y su regulación, la evolución de su actividad, los cambios en la propiedad accionarial, etc.), sin que pueda argüirse que el procés fuera la única ni la más importante de ellas. sin embargo lo sucedido durante el último trimestre de 2017 adquirió un significado muy diferente. Para empezar, es preciso señalar que, tan sólo entre el 4 de octubre y el 8 de noviembre del pasado año salieron de Catalunya casi 2.500 empresas. Es decir que, en tan sólo un mes de 2017 (el que siguió al referéndum del 1-O) abandonaron territorio catalán el triple de empresas que en todo 2016. Y en segundo lugar, hay que decir que el fenómeno adquirió una notable gravedad –e impacto mediático y político- por la importancia y la envergadura de muchas de las empresas que se trasladaban, entre ellas seis de las siete que cotizando en el IBEX tenían su sede en Barcelona.

Pero el alcance de los movimientos registrados en el último trimestre de 2017 no se reduce al número ni a la importancia de las empresas trasladadas, sino que hay que verlo en relación con los efectos producidos, tanto en el plano económico, como en el plano político. En el corto plazo, las repercusiones económicas que este fenómeno pueda tener a corto no se refieren tanto a la actividad desarrollada por dichas empresas, pues el cambio de domicilio no implica a corto plazo cambios en su actividad, ni en el empleo que depende de la misma, sino al impacto generado sobre eso que se llama el clima económico, del que depende en buena medida la confianza de inversores y consumidores y, en consecuencia, la evolución de variables como el consumo o la inversión, con su correspondiente incidencia sobre el empleo. Las primeras cifras que han salido a la luz apuntan en esa dirección, aunque es demasiado pronto para poder hacer una valoración rigurosa sobre todo ello.

En lo que sí parece haber un consenso generalizado es a la hora de valorar el impacto político de los traslados pues, si bien ello no parece haber hecho mella en el voto independentista en las pasadas elecciones de diciembre, si que emerge como un potente argumento aglutinador de las posiciones unionistas para las que la fuga de empresas constituye la prueba del nueve del fracaso de las previsiones realizadas por los impulsores del procés (no salida de empresas, mantenimiento de la inversión, etc.).

La dinámica de la movilidad empresarial y su impacto económico

Como se ha señalado, la tendencia al cambio de domicilio de empresas viene incrementándose en los últimos años, tanto en Catalunya como en otros lugares. Ello está relacionado con motivos muy diversos relacionados entre otros asuntos con las características cambiantes del mercado, el cambio en la composición accionarial, o algunas ventajas fiscales.

En el caso de Catalunya, y antes de la gran fuga de empresas del último trimestre de 2017, los motivos de dicha movilidad pudieron ser variados. Desde luego, la incertidumbre política fue uno de ellos, pero al mismo habría que añadir otras razones como la compraventa de empresas por parte de fondos – que acarrearon cambios de domicilio social (caso de empresas energéticas y parques eólicos)-, las diferencias administrativas en las facilidades para el funcionamiento de algunas empresas o, en el caso de los traslados a Madrid –de los que tanto se ha hablado- la existencia de algunas ventajas fiscales-caso del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) o sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD)- en esta Comunidad.

Lo que está fuera de dudas es que, en la medida en que el procés fue entrando en una fase más conflictiva, y la crisis social comenzó a instalarse en Catalunya, la salida de empresas empezó a estar más vinculada a la incertidumbre política, lo que se aceleró notablemente a partir del 1-O, hasta llegar a las grandes cifras antes expuestas. En el caso de empresas y entidades financieras fuertemente dependientes del mercado español -como Caixabank o el Banco de Sabadell con la mayoría de su negocio fuera de Catalunya- el traslado acabó convirtiéndose en una medida imprescindible como señal capaz de parar la perdida de depósitos o la venta de acciones que se estaba registrando.

Ahora bien, a la hora de evaluar el posible impacto sobre la recaudación de estos cambios de domicilio empresarial, es preciso señalar que, en el corto plazo, el mismo es muy limitado. Esto se debe a que el cambio de sede social (e incluso fiscal) de empresas entre unas y otras CC.AA. en territorio de régimen común (es decir, más allá de Euskadi o Navarra), no afecta a la recaudación. Ello se deriva de que los principales impuestos que deben declarar las empresas (Sociedades e IVA) los recauda el Estado y no las CC.AA.

Por el contrario, sí que podría verse perjudicada la recaudación de algunos impuestos autonómicos relacionados con el funcionamiento de las empresas. En el caso de la Generalitat, los más importantes para personas jurídicas son los mencionados ITP y AJD relacionados con operaciones societarias. Sin embargo, este impuesto está exento para algunas operaciones como, p. ej. las ampliaciones de capital. Por ello, existe un acuerdo bastante generalizado acerca del mínimo impacto fiscal que para las administraciones catalanas tienen las medidas de traslado adoptadas, siempre que las mismas no vayan acompañadas del traslado de la actividad.

Ello no significa que, a medio plazo, la salida de empresas no pueda a tener otros efectos económicos más importantes, en la medida en que afecten al traslado de equipos directivos, o incluso a la propia actividad de algunas entidades, especialmente en el sector de los servicios. Además, el clima creado por estas salidas puede influir en el descenso de futuros establecimientos en Catalunya, especialmente por parte de empresas e inversores extranjeros, que veían en Barcelona un entorno propicio para instalar sus sedes en España.

Por último, como se viene señalando desde hace tiempo, no hay que perder de vista el efecto que sobre la fiscalidad puedan llegar a tener, las ventajas que viene otorgando la Comunidad de Madrid en otro tipo de impuestos, como el tramo autonómico del IRPF, Sucesiones y Donaciones, etc. que suponen a veces incentivos para que empresarios, profesionales y autónomos con importantes ingresos trasladen su domicilio fiscal a Madrid, y ello no sólo desde Cataluña.

Categorized | Política

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