Guerras culturales

(Galde 17, invierno 2017). Jasón & Argonautas.
Tras varios años de incendios, las llamas de las hogueras se van apagado dejándonos tan solo sus huellas de ceniza. ¿Tanto lío para esto?, se preguntarán muchos. En efecto, ha finalizado Donostia 2016 y muchas ilusiones han pasado de largo como el Cadillac de Bienvenido MrMarshal. Acabados, por fin, los embates y reyertas donostiarras creíamos llegada la paz cultural. Nada más lejos de la realidad.

Decía Montesquieu que “nada agravia tanto a los hombres como ir contra sus creencias y costumbres”. Será por esto que con frecuencia un comentario burlón o una representación provocativa acaban en bronca tribal. So pretexto de atentado contra la moral, el espíritu nacional o la religión, lo que podría haber sido un buen debate cultural acaba como el rosario de la aurora. No son solo los valores tradicionales la yesca que facilita la llama. En la sociedad multicultural no hay acuerdo sobre cómo bromear sobre el sexo, la raza o la identidad sin herir o excluir a alguien y, sobre todo, sin ser mortalmente sensato y aburrido. Los espacios que gana la corrección política, los pierden la sátira y la crítica. Hasta que, de pronto, éstas reaccionan y rompen todos los diques con efectos imprevisibles. O viceversa, siendo la compostura la que arremete contra la zafiedad. Son las guerras culturales; guerras habitualmente incruentas pero que pueden llegar a ser devastadoras cuando crean un estado de opinión favorable a la barbarie.

I. Uno contra muchos. Es una obviedad: Trump cabrea a todo el mundo salvo a su parroquia, que no es poca. Ese tipo que dice que las vacunas provocan el autismo a muchos niños o que el calentamiento global es un invento chino contra la industria americana, sería txirene si no fuera el presidente de la potencia con la mayor capacidad destructiva del mundo. Ya no tiene gracia. Lo dice Pablo Higuera, un autor de viñetas que se mueve en el mundo del arte neoyorquino: “Trump representa un verdadero desafío para los comediantes, porque ha rebasado la parodia. Desde que Trump es realidad, ya no podemos estar riéndonos. El humor tiene sus límites”. Así lo han entendido desde MerylStreep a Lady Gaga, pasando por los prestigiosos MoMA, Metropolitan o Guggenheim, que muestran en sus exposiciones la aportación de los artistas refugiados que huyendo de las guerras y persecuciones del siglo XX hicieron de Norteamérica el centro cultural del mundo.

La desazón ha de ser muy profunda para que el panel de científicos que calcula cada año la hora del Apocalipsis o del Juicio Final, haya decidido adelantarla. Para que todo no sea malo, 1984, la distopía de Orwel, se ha convertido en superventas. Sería reconfortante si no fuera porque, al tiempo, también lo ha sido Mein  Kampf, la reedición de la obra de Hitler, prohibida hasta ahora en Alemania.Algunos libros abren la mente mientras que otros la obstruyen.

II. Antiguos contra modernos. Tras un controvertido concurso, el Ayuntamiento de Madrid ha adjudicado a un nuevo equipo la gestión de los espacios teatrales conocidos como Naves del Matadero. Hasta ahí, todo normal. La chispa ha saltado cuando Mateo Feijóo, el responsable de la programación, explicó que ésta consistirá exclusivamente en artes contemporáneas, es decir, vanguardistas y experimentales, y aclaró que contemporáneo no es lo mismo que actual. En otras palabras, mucho formato performativo, danza y artes visuales, y para más inri, mayoritariamente de allende las fronteras. Los teatreros de toda la vida, obviamente, se han cabreado al ver que en el Matadero moría el teatro. Para hacer más amigos, el tal Feijóo ha decidido que las dos salas que llevaban los nombres de Max Aub y Arrabal, recuperarán su antigua denominación: Nave 10 y Nave 11. Se supone que es más aséptico y conceptual. ¡Por qué lo haría! Le han llovido toneladas de improperios al Ayuntamiento de Carmena: desde ignorantes hasta cainitas con los no afines. La concejala Mayer, ducha en broncas, de quien la habitualmente comedida Nuria Espert ha dicho que es “analfabeta funcional”, ha optado por representar el papel de Don Tancredo: “la concejala no está para ocuparse de lo que pone en los carteles”, ha dicho refiriéndose a los que señalan el nombre de las salas.

A Arrabal le habrá dolido dejar de ser vanguardia. Don Max ya no está para dolerse de nada. Menos mal que esta afrenta a las letras hispanas se compensa con la decisión de la aerolínea Norwegian de bautizar uno de sus aviones con el nombre de Rosalía de Castro.

III. Chistosos contra paletos. Mucho se ha dicho sobre el denostado Euskalduna naiz eta zu? El choque de argumentos ha echado más chispas que un duelo a florete. Que si el derecho al humor, que si manipulación interesada, que disculpas por aquí, que dimitan por allá, que si ser grosero no es ser delincuente, que si sería sensato prohibir el odio… La munición más fina en este combate -¿cultural?- la han usado quienes argumentan si una televisión pública ha de emplear tiempo y dinero en que algunas de sus estrellas llamen fachas, chonis y paletos a una parte de su menguada audiencia y a quienes habitan los territorios vecinos. Mal asunto andar encendiendo mechas cuando el olor a pólvora de pasadas explosiones flota todavía en el ambiente.

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“LIKE”. Eduardo Nave
www.eduardonave.com
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Txema García
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Sebastião Salgado
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"El instante decisivo" Iñaki Andrés
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"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
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“JAZZ for TWO”, José Horna
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"El origen del mundo" José Blanco
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Fotografía de José Horna
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