Galde http://www.galde.eu/es Revista Galde Aldizkaria Sat, 14 Apr 2018 16:02:50 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.5 Número 21 de GALDE ·sumario http://www.galde.eu/es/numero-21-de-galde-sumario/ Tue, 10 Apr 2018 10:02:21 +0000 http://www.galde.eu/?p=9032

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Galde 21 primavera/2018/udaberria

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ELKARRIZKETA


 

Editorial

GALDE 21

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera, escribió en algún momento Neruda. Y con esta voluntad de existir para aportar pensamiento y miradas reflexivas, en esta primavera del 18, aflora un nuevo número de Galde con un dossier centrado en las primaveras de hace 50 años. Culminación e inicio espectacular de procesos sociales, culturales, políticos… que en ese año se produjeron en ámbitos históricos y territoriales diferentes y que ha venido a denominarse como «mayo del 68».

La entrevista con Enrique Villarreal, el que fuera cantante de Barricada, proyecta su gran calidad humana y visibiliza muchas otras facetas del «Drogas»: poeta, escritor, impulsor de múltiples iniciativas sociales y que viene colaborando activamente en la recuperación de la memoria histórica.

En la primera parte de este número se recogen también interesantes reflexiones sobre el último e histórico 8 de marzo, donde las reivindicaciones feministas impregnaron a toda la sociedad; también están presentes Ekai, el adolescente trans que se quitó la vida, la influencia de la violencia de ETA sobre el socialismo vasco, y un actualizado análisis de la crisis de lo vivo sobre la vida y sobre los problemas sociopolíticos asociados al desafío climático.

La situación en Italia y Suráfrica son alguna de las partes de la actualidad mundial examinadas. Además del apartado cultural, donde se recoge, entre otras cuestiones, un recorrido por el tiempo de la música contestataria vasca, podremos disfrutar de una lectura primaveral con las colaboraciones habituales de Lourdes Oñederra, Alberto Surio, Inaki Irazabalbeitia, “El Periscopio” de Jasón & Argonautas, o el «Dicen», de K. Uranga.

 

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Entrevista: Enrique Villareal “El Drogas” http://www.galde.eu/es/entrevista-enrique-villareal-el-drogas/ Tue, 10 Apr 2018 10:00:09 +0000 http://www.galde.eu/?p=9049

(Galde 21 primavera/2018). Entrevista realizada por Iñaki Bolibar, Koldo Unceta.

Enrique Villarreal, “El Drogas”, no es sólo un músico reconocido, que lideró Barricada y ha participado en diversos proyectos musicales. Es también poeta y escritor. Y es, sobre todo, una persona comprometida. Sus trabajos sobre la memoria histórica y su implicación con diversos colectivos y luchas sociales, así lo atestiguan. Estuvimos charlando con él, en su Txantrea, durante más de hora y media. Este es un resumen de lo que nos contó.

Tienes ya por detrás un recorrido muy largo. ¿Cuáles son los momentos que recuerdas con mayor agrado? ¿Cuáles consideras los más importantes de tú carrera?

E.D.- Es complicado, porque me dedico a una cosa que me gusta mucho. El oficio me obliga a dedicar mucho tiempo a la lectura y a la escritura, que son precisamente mis hobbies. Tengo que leer a otras gentes, para seguir en el aprendizaje de la escritura, y a la vez tengo que escuchar música para seguir en el aprendizaje de la composición y ambientaciones musicales diferentes. Y eso para mí es un lujo continuo. Recuerdo cuando tenía 16 años y comencé en esto, el cambio que supuso pasar de  beber Patxaran en la discoteca y salir de allí con esos pedos de licores dulces que son los que te daban llorera, a decidir que empiezo a perder el tiempo los fines de semana con la gente que le gustaba como a mí la música, y empezar a hacer canciones. Ahí comienza todo esto. Y luego la formación de Barricada, todos aquellos primeros años de ensayos de lunes a lunes y vuelta a empezar. También momentos muy concretos como pudo ser la muerte de nuestro primer batería Mikel Astrain, con el que tenía muchísima relación; estábamos todos los días juntos, ensayábamos todos los días, y luego nos íbamos a echar cervezas,  una relación corta en el tiempo, pero muy intensa. Duró en Barricada los dos primeros años, dos años y medio. Y luego en cada paso que se va dando, todo va viniendo y eso es lo bonito, que desde que te planteas teóricamente una historia, hasta que sale, la pasión  te lleva a vivir el trabajo. Y en eso estoy.

Has hablado de tus dos hobbies, el de escribir o leer, y el de la música ¿Qué fue primero? ¿Por dónde empezaste? ¿Primero escribiste y luego necesitaste ponerle música?

E.D.- La música me ha gustado desde siempre, pero antes de formar parte de un grupo como bajista comencé con escritos, con poemas, a los 16 años, en quinto de bachiller. Cada vez que escribía, al bolsillo; recuerdo que llevaba un fajo de escritos en el pantalón, o cuando llevaba chaqueta, pues en la chaqueta, y era una gozada. Me encantaba abrirlos y ver como se iban deshaciendo las hojas, y así empiezo. Luego con gente de mi clase, en quinto de bachiller, que habían montado un grupo. El bajista tocaba con una guitarra, haciendo de bajo, el otro aporreaba con un par de palos en los brazos de un sofá que teníamos en el local, y hacía de batería, en fin, cada uno un poco buscándose la vida. Y a mí me cogieron como letrista del grupo. La primera vez que vi una letra mía adornada con tres acordes, ese es el momento. No sabía si iba a vivir de esto o no, pero a partir de aquello supe que nada me iba a desviar, ya no iba a intentar ser jugador de fútbol, o hacer gimnasia plástica,… 

¿Percibes tu actividad más estrictamente literaria como algo diferente de la escritura para la música, o siempre cuando escribes estás pensando que eso puede tener detrás una música?

E.D.- Siempre que se escribe, el escrito tiene su propia música, y por lo que sea, esa musicalidad es la que te lleva a escribir sin rimas, ni medidas concretas.  Sin embargo, cuando estoy trabajando para una canción, la musicalidad, el ambiente, me está llevando hacia un sitio,… No sé, quizás es menos libre hacer una letra para una canción, que un escrito. Tampoco me puedo repartir como en los ordenadores, una carpeta para cada cosa, pero de repente tengo un momento enfebrecido de escribir, y en una semana solamente escribo historias. Luego, si me siguen gustando ocho o nueve meses después, formarán parte de un libro o de un conjunto de escritos. Los discos son otra cosa, ahí está todo más acotado. Primero, digamos que busco una ambientación musical o, si escribo de un tema, lo elijo para reflejar una música que luego voy a componer. La cosa tiene su maridaje, su punto guapo. Luego estoy 10 días sin venir a casa nada más que a comer, metido en el local 12 horas diarias,  en un proceso continuo de composición y de grabar, y así sale.

Supongo que estarás harto de que te pregunten estas cosas, pero es tan difícil separarte a tí de Barricada, y de la historia de Barricada, que es inevitable preguntarse ¿Que buscabas en Txarrena, que no tuviera Barricada? ¿Qué vacío se llenaba allí, o que necesidades?

E.D.- A mí lo que este oficio me permite es conocer gente para trabajar en historias distintas. Y así me puse a componer con otra gente en los que fue el primer disco de Txarrena y, bueno, estuve muy a gusto. Pero eso era en el 91 o 92, y  no pude hacer gira porque no paramos Barricada. La segunda experiencia fuera de Barricada fue con “La venganza de la abuela”. Ahí sí que había decidido que había que parar un año porque me apetecía sacar el disco al directo.  Después, en el 2006 o así comienzo el trabajo de “La tierra está sorda”. Un curro con el que estuve sólo, pateando el país, visitando lugares, conociendo gente que me aportaba su experiencia en la guerra civil, o en la postguerra, o en todo el tema de la represión franquista; en fin, un trabajo que lo hice bastante solo, y fue muy denso. De las dieciocho canciones que aparecen en el disco, diecisiete compuse yo las letras, y una gran parte de la música. También todo el libreto que acompañó al disco …

Y entonces aparece de nuevo Txarrena…

E.D.- Por entonces me hacía falta una historia más liviana para la cabeza, y como llevaba un tiempo que me apetecía juntarme con Brigi Duque a la batería y empezar a enredar y tal, le di un toque al flaco, al Txus,… y decidí que se volviese a llamar Txarrena. Con el primer disco y este segundo hicimos un repertorio guapo y ese año nos meneamos así. Entremedio me echan de Barricada, y ahí es donde tuve que parar la historia, centrarme, ver que es lo que quería sacar o como podía salir adelante. De ahí salió el nombre de El Drogas, en el que entraban todas las canciones que he compuesto, todo lo que yo quiero, todo lo que he hecho durante tantos años. Txarrena no me daba nada especial. Lo que me gusta es enredar con diferentes músicos, buscar otras historias, trabajar con otra gente para aprender. Este mundillo es lo que te permite, para mí es una especie de obsesión, el ser un buen alumno de todo el mundo que esté alrededor mío.

Antes has hablado de “La tierra está sorda” y el tema de la memoria histórica. ¿Venía de lejos? ¿Cómo surge esta preocupación? ¿Que es lo que te lleva a entrar en este asunto?

E.D.- Lo primero el reconocimiento de mi propia ignorancia. Yo soy de una generación, la de los 80, que pensábamos que habíamos tomado la calle, y que hicimos una revolución, y nos comió la vida casi. Me siento orgulloso de todo aquello, pero había una canción de Siniestro Total, que era “Y bailaré sobre tu tumba”, que no hace referencia al tema de la memoria, pero que sí es muy literal. Bailamos sobre la tumba de los nuestros y de las nuestras, porque nuestro silencio sí que fue el peor. No es el silencio represivo que impusieron a mis padres, que no podían hablar de lo que había sucedido, y que a los hijos no les decían nada para que en la escuela nadie saliese mal parado. Entonces sabíamos que algo había  pasado, que la bandera republicana tenía tres colores, pero no mucho más ¿no? Casi de repente, un día, mi madre me dice: “Tu hermana me ha regalado este libro”. Era  “La voz dormida”, de Dulce Chacón. Todo esto lo  relaciono porque como mi madre tiene Alzheimer, es la memoria / desmemoria general del país por un lado, y su propia memoria / desmemoria por otro.

¿Qué significó entonces para ti la lectura de Dulce Chacón?

E.D.- Yo entonces sólo leía poesía, simplemente por comodidad mental, por no tener que seguir argumentos de nada, ni quedarme con los personajes. Puedo leer veinte veces el mismo poema, y cada vez es diferente para mí pero entonces, esa misma noche, me  leí el libro entero porque además los capítulos del libro son cortos y muy amenos, y me gustó mogollón. Acababa a veces llorando y otras con una rabia del copón. Fue comenzar a asimilar una historia; había  oído hablar de mujeres que les habían rapado, o de los topos, gente que había vivido escondida, o de los maquis, que son guerrilleros…, historias que estaban por ahí pululando, y de repente te das cuenta de que han sido verdad. Total, que al día siguiente de haberlo leído, cojo el primer párrafo del libro y hago la letra para una canción con las frases literales de Dulce Chacón. Y pensé: que excusa más buena para conocerle, para decirle… Pero se acababa de morir. A partir de ahí empecé una historia enfebrecida. En cada sitio que iba a tocar, me enteraba de si había fosas comunes. Empecé a ir a  exhumaciones, y allí estaban los de Aranzadi, y Paco Etxeberria, que me parece una de las personas más humanas que he conocido en todo esto. Y la emoción, el tema de los huesos, el silencio cuando se encuentran los primeros huesos, que es el momento de los familiares, cómo  se retiran los de Aranzadi…  y es sobrecogedor. Son momentos que ya no se te van a borrar nunca.

¿Cómo fue que el disco comenzara a entrar en los institutos? ¿Cómo fue que algunos estudiantes comenzaran a aprender la historia de la guerra civil con Barricada?

E.D.- Es que las historias de esta gente, son mis historias, y así me lo empecé a tomar. Por eso, aparte de la gira, tras salir el disco, lo que hicimos fue entrar en los institutos haciendo acústicos con los alumnos de bachiller que daban el tema, y los profesores de historia que les apetecía; íbamos allí y explicaba las canciones que tocábamos.  Estuvo muy bien porque a la gente le entraba más fácil. Por ejemplo, Pétalos, que trata sobre las trece rosas, te abre un tema, que es el asesinato de trece mujeres, y también el tema de las cárceles, la propia resistencia de las mujeres, las organizaciones femeninas…. es la hostia. El partido comunista, el socialista, los anarquistas, se dedican a los hombres ¿no? Las mujeres se tienen que ir buscando su propio método de resistencia, que era ponerse un lazo rojo en el pelo, hacer una cola de la hostia en el patio de la cárcel para lavarse con cuatro gotas de agua el morro,… historias que a mí se me hacen mogollón de fuertes . Y luego, yo tuve la suerte de conocer gente que había estado prisionera en San Cristóbal, gente que había estado de guerrillero en la agrupación “Guerrillero de Levante y Aragón”, como José Manuel Montorio, alías “Chaval”, que el día que le conocí, en un huerto de Borja donde hacíamos  una costillada, estuve ocho horas oyéndole hablar, contando las historias que luego sacó en un libro. “Suela de alpargata” está sacado de esas experiencias que él me contó. Yo no he tenido un momento vital tan explosivo como con este tema.

Pues viniendo de ti, eso es mucho decir ¿no?

E.D.- Ya te digo. Kutxi Romero, el cantante de Marea, me dijo: te metes en un tema infinito, ya no vas a poder salir. Y efectivamente, así ha sido. Pero bueno, desgraciadamente tengo más libros sin leer que leídos, porque claro a cada sitio que he ido me han pasado editoriales muy locales que me parecen muy interesantes, y contrasto datos, porque  yo en el disco no pongo mi punto de vista sobre el asunto, intento escribir las canciones sobre  hechos concretos que han sucedido. Y para mí me da igual si se trata de socialistas, anarquistas, republicanos, sindicalistas, trabajadores del campo, sindicalistas de sindicatos ganaderos, del metal, maestros, maestras, o sea, bibliotecarios, me da igual.  Ahora, lo que no se entiende es lo del partido socialista, que según una noticia de los últimos días, se negaban a revisar la ley de la memoria histórica cuando aquí, de 3500 asesinados, la gran mayoría son del sindicato de trabajadores de la tierra, que son de UGT, hostia, tiene cojones.

¿Cómo vivisteis aquella época del rock radical vasco?

E.D.- Era una gozada ir a los sitios a tocar. Aquél concierto de Tudela del 83, estábamos allí para el aniversario de lo de Gladys, el 3 de Junio del 83. Me acuerdo de aquel concierto como si fuera ahora. Eso es el pistoletazo porqué estábamos Zarama, La Polla, Hertzainak,  Escorbuto Crónico, de Canarias. Escorbuto no sé si fue, yo creo que también estuvo. Y ese es un poco el festival que después se vino a hacer en muchos sitios. Era una gozada ir a los sitios, cada uno hacíamos lo que buenamente podíamos y daba igual, era el público. Luego vino lo de los Gaztetxes…Había hostias dentro del mismo movimiento social. Los abertzales, más a la izquierda intentando capitalizar los movimientos que iban surgiendo. De repente, lo de “martxa eta borroka” que monta Herri Batasuna. A parte de los festivales, que nos llamaban a unos cuantos y tal, hacían antes del festival una charla en tal sitio, para hablar,.. Claro, ibas allá, fumábamos porros, te metías las rayas… Entonces comenzaba la historia del caballo. En fin, la gente que tenía un rollo más político no nos podía ver y a veces había unas broncas de la hostia.

Hoy en día estás muy reconocido por los movimientos sociales. En cualquier actividad allí estás tú.

E.D.- No lo sé. Hay de todo. Bueno, en la Txantrea ya no salgo mucho, pero hay mucha gente que te pide un tipo de convencimiento que nunca he tenido. Además, ni lo he tenido, ni lo quiero. Mi padre venía de la inclusa y siempre me ha gustado eso que nos transmitía, ese ser un apátrida. A cada paso que das, o en cada paso que das, está tu patria, punto. Tu familia, ese rollo sin banderas que es el que a mí me ha hecho tirar por la vida de esta manera, y lleno de dudas siempre. Yo pongo en duda mis convicciones cada día que me levanto. No me importa reconocerlo porque lo que sí creo es que soy buen observador, y si eres buen observador, tienes bastantes papeletas para ser buen alumno de la vida ¿no? Es interesante aprender de la gente, cada vez que estés con alguien.

Háblanos de Motxila 21. El proyecto tiene una acogida espectacular y los chavales y chavalas se transforman cuando salen al escenario.

E.D.- Eso nos pasa a todos los que nos dedicamos a esto y ellos, que son artistas, ensayan y trabajan duro. En este mundillo, el mayor premio que tienes, es el aplauso del público. Eso te sube la autoestima. Esta gente exactamente igual, viven eso igual. Viven lo de ensayar todas las semanas, todos los martes hay que ensayar, no es aquello de vamos a dar pena. Yo he estado ocho años con ellos y lo sé, y además he estado aprendiendo. Es una gozada, y es una gente que tiene más cariño que el copón, aunque hay días que te llega alguno cruzado y no veas.

¿Cómo cualquiera, no?

E.D.- Sí, sí. Es una gozada. Y tienen algo que no tienen los otros grupos, y es que están siempre 20 minutos antes, todos esperando a que se abra la puerta.

¿Qué piensas de nuestra generación? ¿Somos solo viejos cascarrabias o nos queda todavía algo  que aportar, algo que decir?

E.D.- Así me llamaba mi hijo, y aún me sigue llamando, cascarrabias. Siempre estás protestando Aita. Pero bueno, sí, yo creo que es bonito tener ese punto,…

Es una cuestión de dignidad también.

E.D.- Yo pienso que sí. Además, creo que de alguna manera, hacen falta referentes,…  Yo tengo un hijo de 31 años, y la chiquita de 21 ¿no? Y digamos conozco a las dos cuadrillas. Son gente que en los estudios están muy preparados, pero no más. Y posiblemente les hagan falta referentes sociales, políticos,… creo que se les torea en exceso.  Que se les intenta hacer mucho más débiles de lo que son, individualizándolos. Y son generaciones que lo tienen muy complicado. Pillar ahora un piso para irse es la hostia. Nosotros en ese aspecto lo tuvimos más fácil, era complicado, pero más fácil. Yo salía de estudiar bachiller en Junio, y al día siguiente me iba a limpiar talleres, siempre encontrabas un sitio,… yo no pedía dinero en casa durante el verano, hostia, tirabas con lo que sacabas, no sé. Y ahora lo tienen muy complicado, y es gente muy preparada…

Esa situación tan complicada a la que te refieres ¿puede generar cierta sensación de desánimo, de derrota?

E.D.- Bueno, es que a veces queremos el paraíso al tercer día, y nunca va a ser así. Tenemos que convencernos de que la vida es crisis (crisis entendida como movimiento). Lo que consigas hoy en el plano laboral, social, lo que sea,… no es para siempre. No te tumbes a la Bartola, la hostia, porque mañana te lo van a quitar. La contra-revolución siempre va a estar ahí. Trump, Rajoy, Ciudadanos,…

Para terminar ¿Qué representa para ti la Txantrea?

E.D.- Pues para mí es el sitio que te conoces, tu huequito, ¿no? Antes, cuando  ibas a lo viejo y tal, y bajabas medio pedo al barrio, ya te dejabas caer, las zapatillas iban solas. Como ahora cuando vas a tocar por ahí y vuelves. Ahora que la Mamen trabaja con nosotros, suelo ir con ella, salimos un día antes a los sitios, y volvemos un día después, porque vamos a ver cosas… Y siempre el regreso a casa es una gozada. El llegar, deshacer las maletas, el bolso,… es una gozada. Aquí en la Txantrea te encuentras en tú sitio.

 

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Con luces largas: “La vuelta a la calle” http://www.galde.eu/es/con-luces-largas-la-vuelta-a-la-calle/ Tue, 10 Apr 2018 09:58:07 +0000 http://www.galde.eu/?p=9061

 

(Galde 21 primavera/2018). Alberto Surio.
Son los jubilados que hoy se movilizan en las calles de Euskadi por unas pensiones dignas los mismos de 1968? Por generación si, si bien aquella revolución tuvo en el País Vasco, en plena dictadura franquista, otras coordenadas más singulares que rebasaban lo que era una contestación al sistema moral tradicional. O una disputa evidente entre padres e hijos. Entonces, la fractura con el establishment herencia de mayo del 68 encerró también una variable nacional tremendamente paradójica.

Sin embargo, las extraordinarias movilizaciones en Euskadi en las últimas semanas pueden obedecer a dos factores estructurales un tanto novedosos. El primero tiene que ver con la fuerte tradición del movimiento obrero, especialmente en Bizkaia y que explica en buena medida lo que está pasando con aquella generación curtida en mil batallas. Quienes recuerdan las potentes manifestaciones contra la reconversión industrial en los primeros años ochenta en Bilbao o en la Margen Izquierda, con Euskalduna y Altos Hornos como decorado de operaciones, sabe de ese origen. Los trabajadores que en su momento pelearon con ganas, los que lucharon por conquistar sus derechos sociales, los que combatieron la reconversión forman parte de ese ‘ejército’ hoy perfectamente activado que sale a la calle con determinación y sorprende a todos.

Son esos obreros históricos que se sienten protagonistas de la construcción del estado de bienestar que ahora han decidido de que forma parar un patrimonio intocable. Son esos jubilados y jubiladas que alumbraron una nuevas clases medias emergentes, que se alejan voluntariemente del imaginario obrerista de la Margen Izquierda, que incluso se han reconvertido en parte a los caladeros electorales del PNV más pragmatico cuando eran los bastiones clásicos del socialismo. Pues bien, ese bloque social es decisivo en movilizarse cuando percibe que están en peligro algunas de sus conquistas sociales o cuando tiene que digerir un dato tan escandaloso como que el total del volumen de los salarios en el Producto Interior Bruto de España ha retrocedido a las cifras de hace 30 años.

LA ENERGÍA CAUTIVA. Hay un tercer factor que algunos interpretan también que está detrás de la energía de las movilizaciones. Una conversación con el historiador de la Universidad del país Vasco, Pedro Chacón, me ha abierto los ojos a esta realidad. Durante mucho tiempo la persistencia de la violencia de ETA ha bloqueado muchas reivindicaciones en la calle, silenciaba el clamor, era el mundo más radical el que tenía el monopolio del espacio público de la contestación y secuestraba la posible disidencia cuando no conseguía manipularla hacia los intereses del rupturismo histórico.

Desaparecido ese factor cautivo durante tantos años, las energías se han liberado y la sociedad ha ocupado una calle de la que ha estado ausente durante años por temor a que fuera el radicalismo abertzale el que capitalizara la crítica. Este fenómeno es perfectamente compatible con el desconcierto que sienten partidos y sindicatos vascos, tradicionales o de nuevo cuño, ante esta revolución de los bastones. Algo similar ocurrió con la extraordinaria fuerza transversal e intergeneracional del movimiento feminista del 8 de marzo, una dinámica de cambio social y cultural muy profunda que ha sorprendido por su contundencia y que tendrá indiscutibles efectos en el medio y largo plazo porque también desplaza el eje convencional nacionalistas-no nacionalistas. La política democrática tiene que saber gestionar este doble desafío si no quiere verse desbordada por unos movimientos sociales que están marcando ya el rumbo.

EL GIRO A LA DERECHA. La gran paradoja de este regreso a las calles es el giro a la derecha que apuntan las encuestas, con un espectacular crecimiento de Ciudadanos en detrimento del PP, y un estancamiento de las opciones de izquierdas (PSOE y Unidos Podemos). La alianza de los partidos de centro-derecha se afianza. Y es que junto al paisaje vasco no podemos perder de vista estos fuertes claroscuros del cuadro del contexto español, con un PP rivalizando con Ciudadanos por el espacio de la derecha españolista, con un problema de competencia abierto en canal que se irá enconando a medida que se acerquen las elecciones. A su vez, en Cataluña, con un empantanamiento que favorece a los polos más radicalizados, sobre todo tras la detención de Carles Puigddemont y los episodios de amenazas a Ciudadanos y al PSC. La gravedad de estos hechos puede ahora ser utilizada para reforzar una acusación penal contra los cargos independentistas procesados, la de la rebelión, que se sostiene a duras penas y que resulta bastante discutida en sectores jurídicos y políticos. Rajoy necesita la imagen de Puigdemont detenido y entregado a España para salvar su cabeza, frenar la marea de Ciudadanos, apaciguar la fiebre españolista y amortiguar la presión de los pensionistas. Y es que no falta quien piensa que Cataluña se ha convertido en una especie de caso Dreyfus. Salvando las evidentes distancias, claro está, porque aquel asunto ilustraba cómo el antisemitismo se cobraba una víctima en un oficial del ejército francés de origen judío. Pero el caso Dreyfus fue entonces un chivo expiatorio, algo que el sistema necesita para sobrevivir.

 

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Feminismo. 8M: el día que paramos el mundo http://www.galde.eu/es/feminismo-8m-el-dia-que-paramos-el-mundo/ Tue, 10 Apr 2018 09:54:00 +0000 http://www.galde.eu/?p=9069

 

(Galde 21 primavera/2018). Juana Aranguren (Plazandreok).
Decía el Partido Popular que no había que secundar la huelga feminista del 8 de marzo porque solo podían secundarla las mujeres con puesto de trabajo y eso era “elitista”. Es curioso que reconozcan de esta manera que el paro entre las mujeres es muy superior al de los hombres.

Decían también que lo que procedía era trabajar más y hacer una especie de huelga “a la japonesa” para demostrar la capacidad de las mujeres. Llama la atención de su comentario que las mujeres tengamos que seguir demostrando una valía que a ellos se les presupone.

Pero no sólo sus razones para oponerse a la huelga traslucen ideas machistas y patriarcales sino que evidencian además un desconocimiento de la propia convocatoria porque ésta era una huelga distinta, que implicaba parar en el trabajo remunerado, pero también en los cuidados, en el consumo y en los estudios.

El Manifiesto 8M, redactado por una comisión estatal para convocar la huelga, estaba repleto de razones, exigencias y denuncias y clamaba con fuerza que las mujeres aun “siendo diversas, decimos basta de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones”.

Se denunciaban:

-Peores condiciones laborales y menor sueldo de las mujeres (la brecha salarial), lo que implica pensiones inferiores, precariedad laboral, reducciones de jornada para “poder atender aquellas tareas asignadas a las mujeres” y, en definitiva, la feminización de la pobreza.

-Que el trabajo doméstico y de cuidados, aun siendo imprescindible, sigue siendo realizado de forma gratuita, en general, por las mujeres cuando debería ser considerado un bien de primer orden y redistribuido equitativamente.

-La violencia sexual y la opresión sobre nuestras orientaciones e identidades sexuales.

-La utilización de nuestros cuerpos como reclamo del consumismo.

-La no aplicación del Convenio 189 de la OIT en relación con las empleadas de hogar.

Y se exigía:

– Que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.

– Que se ponga fin a las declaraciones de intenciones sin presupuestos.

-Que el Pacto de Estado contra la violencia machista se dote de recursos, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte del contenido de la ley de Violencia de género y Estatuto de la Víctima están sin implementar.

– Que el embarazo y las tareas de cuidado no puedan ser objeto de despido.

– Que nuestros procesos biológicos no sean considerados y tratados como enfermedades y que avancemos hacia la despatologización de nuestras vidas.

– Que la educación sea pública, laica y feminista.

Esta convocatoria de huelga tiene como antecedente más cercano una huelga general de mujeres en Islandia el 8M de 1975, en la que el 90% de ellas pararon consiguiendo importantes transformaciones a favor de las mujeres, fundamentalmente en el terreno de la equiparación salarial. Más recientemente, el 8 de marzo de 2016, hubo llamamientos de huelga de mujeres (en Polonia a favor del aborto y en Argentina contra la violencia machista) que tuvieron un gran eco.

La celebración del 8M tuvo lugar por primera vez en 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. El origen del mismo se remonta a 1908 cuando 146 mujeres de una fábrica textil de Nueva York llamada COTTON murieron calcinadas por las bombas incendiarias que les lanzaron, ante la negativa de abandonar el encierro de protesta por los bajos salarios y las condiciones pésimas de trabajo. En 1910, Clara Zetkin proponía en el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas que este día fuera celebrado como Día Internacional de las Mujeres.

Desde entonces, en diferentes contextos, y de manera desigual pero constante, ha sido un día para la reivindicación de los derechos de las mujeres. El Movimiento Feminista ha ido adquiriendo una mayor fuerza fundamentalmente a partir de los años setenta. Sus reivindicaciones se han ido “colando”, con frecuencia de manera parcial y simbólica, en otras organizaciones e incluso en los gobiernos. En algunos países del norte de Europa se ha ido más allá y se han conseguido grandes avances debido a los llamados pactos de género entre el estado y las organizaciones feministas posibilitando un mayor acceso de las mujeres a lo público, básicamente porque el Estado ha entendido que la atención a las personas es también un asunto de interés público.

En nuestro contexto todos los partidos políticos incluyen en sus programas la igualdad de mujeres y hombres. Todos celebran, de alguna manera, el 8M, ¿pero tienen realmente voluntad de acabar con la discriminación? Hemos avanzado mucho en los discursos y en la política simbólica pero seguimos sin conseguir que nuestras propuestas sean prioritarias, que se escriban con mayúsculas, que se visibilicen.

Por eso este 8 de marzo denunciábamos que el modelo económico nos aplasta, que la violencia nos golpea, que el racismo nos mata y que la cultura patriarcal nos margina, nos cosifica y nos estereotipa. Este 8 de marzo hemos recordado, una vez más, pero quizá de manera más fuerte, que las mujeres somos imprescindibles, que este mundo no funciona sin nosotras y que si paramos se para el mundo. La propuesta era sencilla: Paremos el mundo para que empiece a moverse de otra manera.

La respuesta de las mujeres ha sido masiva, tanto en el terreno laboral, estudiantil, como en la huelga de cuidados y de consumo. Las posibilidades de sumarse a la esta huelga eran muy variadas: las mujeres podían parar 24 horas, 2-4 horas o incluso minutos. Las que no podían hacer huelga, paraban un rato delante de sus lugares de trabajo o colgaban los delantales de las ventanas para demostrar que se sumaban a la huelga de cuidados. Y miles de mujeres, las que habían hecho huelga y las que no habían podido hacerla, se manifestaron a lo largo del día en ciudades y pueblos con un entusiasmo pocas veces visto.

Las feministas volvimos a llenar las calles una vez más pero no lo hicimos solas. Nos acompañaron miles de mujeres diversas que quisieron visibilizar nuestra fuerza. Se organizaron manifestaciones, concentraciones, pequeños paros a lo largo de toda la geografía. Hubo acciones coordinadas, unitarias y trabajadas durante meses, pero también hubo espacio para los pequeños gestos y para que cada mujer diseñara su propia forma de parar y de decirle al mundo que sin nosotras no puede seguir girando.

El balance de una huelga siempre es complicado pero este 8 de marzo yo me quedo con las sensaciones intensas que sentí: con los puestos de trabajo que se vaciaron de mujeres (aunque solo fuera un rato), con las aulas a las que no asistieron alumnas, con las madres, hijas, abuelas, hermanas que decidieron no cuidar, con las mujeres que no consumieron ese día, con las que protestaron con cucharas y cacerolas, con las que no cocinaron ni pusieron lavadoras, con las que inundaron de pegatinas las tiendas que juegan con nuestra imagen, con las que no pudieron parar pero también estuvieron con nosotras…

Este 8 de marzo yo me quedo con los gestos y con los pequeños esfuerzos que muchas mujeres hicieron para parar su mundo. Me quedo con todas las mujeres (y también aquellos hombres) que se pararon a pensar y a imaginar diferentes modos de hacer las cosas. Este 8 de marzo todos esos gestos se unieron de forma mágica y nos acompañaron. Este 8 de marzo las calles se llenaron de ilusión.

Las huelgas tradicionales se miden en números y porcentajes, pero el 8 de marzo de 2018 solo puede medirse en emociones. La energía y la fuerza colectiva que sentimos todas las que participamos en las movilizaciones difícilmente podrán superarse por ninguna estadística.

Este 8 de marzo cumplimos nuestro objetivo: paramos el mundo y lo pusimos a pensar en otra manera de hacer las cosas. Este 8 de marzo llenamos los medios de comunicación pero también llevamos el debate a las casas, las cuadrillas, las ikastolas o los centros de trabajo. Este 8 de marzo también los partidos e instituciones estuvieron, de alguna manera, con nosotras. Este puede ser un paso cualitativo en la lucha por la igualdad si somos capaces de vertebrar, canalizar el clamor feminista y convertirnos en interlocutoras con los poderes públicos.

Porque ya nada puede ser igual, porque el mundo debe seguir moviéndose pero de otra manera.

 

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La catástrofe es no hacer nada http://www.galde.eu/es/la-catastrofe-es-no-hacer-nada/ Tue, 10 Apr 2018 09:52:08 +0000 http://www.galde.eu/?p=9080

 

(Galde 21 primavera/2018). Yayo Herrero.
A comienzos de los 70 se publicaba el informe Meadows sobre los límites al crecimiento. Han hecho falta más de 40 años para que las élites mundiales reconozcan, al menos en los discursos, lo que el movimiento ecologista llevaba advirtiendo desde hacía décadas: de no afrontar una profunda y rápida transformación de los metabolismos económicos, enfrentaremos una gravísima desestabilización global de los ecosistemas y ciclos naturales con desastrosas consecuencias sobre los territorios y la vida.

Lo que llamamos economía es un potente sistema digestivo que devora, a toda velocidad, minerales, petróleo, bosques, ríos, especies y personas, y defeca gases de efecto invernadero y residuos peligrosos que envenenan la tierra, el aire o el agua. El edificio del capitalismo globalizado se ha construido sobre la quema acelerada de carbón, petróleo y gas natural desencadenando el cambio de las reglas del juego que han organizado el mundo vivo durante los últimos milenios.

Hemos sobrepasado el pico del petróleo convencional, y las energías renovables, con tasas de retorno energético mucho menores y dependientes de una extracción de minerales también declinante, no pueden sostener la dimensión material de la economía, sobre todo sabiendo que esos mismos materiales son también demandados para electrificar el transporte y digitalizar y robotizar la economía. Las reservas de minerales no dan para todo lo que se pretende hacer con ellas.

Si además miramos la pérdida de biodiversidad –el mayor seguro de vida para adaptarse a fuertes desequilibrios–, el declive de reservas pesqueras en todo el mundo, el proceso de cementación y crecimiento de las ciudades, la contaminación masiva, el desorden radiactivo y la proliferación de productos químicos, podemos concluir que nos encontramos ante una gran encrucijada. Ese gran almacén y vertedero inagotable que algunos veían en la naturaleza, tiene efectivamente límites que ya están sobrepasados y, a pesar de sus promesas y discursos, ni el capital ni la tecnología son capaces de reparar el daño que ellos mismos crearon.

Aunque cada vez más personas son conscientes de que el planeta “está mal y hay que salvarlo”, la repercusión y consecuencias de esta crisis de lo vivo sobre la vida, la economía y la política pasan inadvertidas para la mayoría. Pareciera que la crisis ecológica es una cuestión técnica o de expertos, un asunto despolitizado. Pero plantar cara a la difícil situación que enfrentamos requiere afrontarla políticamente y cuestionar algunas creencias.

Lo primero, es entender que no hay economía o sociedad sin naturaleza. La economía es un subsistema de la biosfera, no al revés. La crisis ecológica está en el centro de la crisis económica. Los Treinta Gloriosos que proporcionaron el llamado estado de bienestar, solo en una pequeña parte del mundo, no se van a repetir nunca más. No hay energía ni minerales que puedan sostener materialmente un pacto neokeynesiano. Por tanto necesitamos pensar cómo satisfacer las necesidades humanas de forma justa sin contar con bienes que ya no existen y con el cambio climático en marcha.

En segundo lugar, hay que recordar que la crisis ecológica y el cambio climático inciden con mucha más violencia sobre las personas más pobres, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Cuando la economía no crece se destruye y precariza el empleo, y los recortes afectan a servicios públicos y a necesidades básicas que pasan a ser atendidas en los hogares. Las familias se convierten en el sostén material ante las crisis y dentro de ellas son mayoritariamente mujeres quienes de forma no libre terminan sosteniendo la vida.

El cambio climático y el extractivismo están en el origen de la expulsión de muchas personas de sus hábitats, generando unos movimientos migratorios masivos que no han hecho más que empezar. Quienes tienen poder económico, político y militar se sienten con el derecho a disponer de un mayor espacio vital, aunque para ello haya que expulsar, ahogar, congelar o matar de hambre o a la población “sobrante” que es estigmatizada como no empleable, antisistema, fanática o violenta, para poder justificar moralmente su abandono y exterminio.

La crisis ecológica es por tanto, parte, la más material si cabe, de la lucha de clases. Se trata de un conflicto ecológico-distributivo que desvela que nos encontramos ante una tensión estructural entre el capital y la vida.

En tercer lugar, es preciso tener muy en cuenta que esta crisis no tiene una solución meramente tecnológica. Con frecuencia, la tecnociencia controlada por el mercado se postula como la única capaz de resolver los problemas que ella misma ha creado. Para saber si esas soluciones son o no aceptables hay que preguntarse si pueden ser universalizadas, si van a poder alcanzar a cubrir las necesidades de las mayorías sociales. Con la correlación de poder existente es perfectamente imaginable una “patada adelante” que garantice los niveles de vida deseados a una parte minoritaria y privilegiada, a costa de la desposesión de amplios sectores de población. La tecnología es condición necesaria pero no suficiente. Necesitamos rearmarnos comunitariamente para resistir las promesas individualistas y adormecedoras de la tecnolatría e interpretar la crisis en clave de problema político. Si tenemos bienes comunes limitados y decrecientes, la única posibilidad de justicia es la distribución equitativa en el acceso a la riqueza. Luchar contra la pobreza es luchar contra la acumulación de la riqueza.

En cuarto lugar, parece que los grandes poderes económicos y políticos no se fían de sus propias recetas y ellos sí que se están moviendo y tomando medidas ante la crisis ecológica. En el plano económico proliferan y se intensifican los tratados de libre comercio que blindan el acceso a materias primas y protegen la obtención de beneficios en contra de la vida de la gente; en el plano político se legisla contra la resistencia y las alternativas autoorganizadas que pongan en riesgo las tasas de ganancia

del capital o generen poder popular y descentralizado.
Los documentos estratégicos militares señalan que ante un futuro de creciente incertidumbre, son los ejércitos, con su eficacia y rapidez de actuación quienes pueden constituirse como “especialistas del caos” y llevan ya tiempo haciendo movimientos para colocarse en posición de ventaja ante los conflictos. El cambio climático, considerado un multiplicador de amenazas, sirve de justificación para abordar las migraciones forzosas o la violencia del extractivismo, no como una cuestión de justicia, sino de seguridad.
Reorganizar las sociedades para que quepamos todas, requiere un reajuste valiente, decidido y explicado del metabolismo social. La clave es aprender a vivir bien y de forma justa con menos energía y materiales. Delegar en quienes recortan servicios básicos, desahucian y degradan condiciones laborales, o confiar en quienes han hecho de la corrupción una forma de gobierno estructural es objetivamente inútil, pero pretender aplicar políticas emancipadoras y redistributivas mediante meros retoques en un capitalismo que se pinta de verde, también lo es. Y en un marco de incertidumbre creciente, cuando quienes prometen seguridad, justicia y bienestar fracasan, lo que viene detrás son los neo-fascismos. Ya está pasando.

La magnitud del desafío es tal, que sería preciso decretar un período de emergencia y excepción para aplicar medidas urgentes que pasarían por:

1) Iniciar un proceso constituyente que sea la base para un cambio jurídico e institucional que proteja los bienes comunes (agua, tierra fértil, energía, etc.), garantizando su conservación y el acceso universal a los mismos mediante un control público, que podría ir desde una verdadera regulación hasta la socialización (no hablamos de la mera estatalización)

2) Reorientar la tecnociencia, de forma que la I+D+I se dirijan a resolver los problemas más graves y acuciantes.

3) Establecer una estrategia de adaptación y mitigación del cambio climático capaz de garantizar la necesaria reducción de gases de efecto invernadero y la protección de las personas, otras especies y los ecosistemas.

4) Abordar un plan de emergencia para un cambio del metabolismo económico basado en el decrecimiento drástico de la esfera material del mismo: transformación de los sistemas alimentarios (con una reducción drástica de la producción y consumo de proteína animal), cambio de los modelos urbanos, de transporte y de gestión de residuos, relocalización de la economía y estímulo de producción y comercialización cercanas.

5) Dedicar recursos económicos y financieros para acometer las transformaciones necesarias y urgentes.

6) Garantizar la financiación de esta transformación generando una banca pública no especulativa y centrada en posibilitar la transición.

7) Establecer un sistema fiscal que sostenga servicios y sistemas de solidaridad pública garantizando la equidad y reparto de la riqueza.

8) Acometer un proceso de educación, sensibilización y alfabetización ecológica que alcance al conjunto de la población, desde las instituciones, hasta las escuelas, los barrios y pueblos, orientado a la adopción del principio de suficiencia y la cooperación como aprendizajes básicos para la supervivencia.

9) Impulsar y alentar todo tipo de iniciativas autoorganizadas y locales que pongan la resolución de las necesidades en el centro.

Este camino debería haber comenzado hace décadas pero, por el momento, la disociación entre la dureza de la situación y la ausencia de medidas políticas es dramática. Por el contrario, exponer la crudeza de estos datos y exigir que sea la prioridad de las agendas políticas es tildado, con frecuencia, de catastrofista. Es un error garrafal confundir la consciencia de los datos con la catástrofe. Los datos son datos y es absurdo rebelarse contra ellos. La catástrofe es que COP tras COP se constate que vamos al colapso y los resultados sean irrelevantes.

Publicado en eldiario.es (https://www.eldiario.es/zonacritica/catastrofe-hacer_6_754934521.html)

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ETA eta euskal sozialismoa: erresistentzia baten historia http://www.galde.eu/es/eta-eta-euskal-sozialismoa/ Tue, 10 Apr 2018 09:50:23 +0000 http://www.galde.eu/?p=9258

(Galde 21, 2018/udaberria). Sara Hidalgo García de Orellán*.
Enrique Casas hil zutenean, 1984an, argazki bat atera zen. Nire ustez, argazki horrek “berun urteen” esanahia oso ondo irudikatzen du. Argazki horretan adineko gizon batek bere ukabila altxatzen du Casas doan zerraldoa bere aurretik pasatzen denean. Gizon horrek, seguru asko, frankismoa pairatu zuen eta, manifestazioan zeudenen hitzetan, zenbaitek “fascista” deitu zieten gizon hori bezala ukabila altxatuta zeukatenei. Sozialista askorentzat ulertezina zen norbaitek haiei “fascista” deitzea, hango batzuk nazi kontzentrazio esparruetan –Mauthausen adibidez- egon zirela kontuan izanda. Sozialistek ezin zuten ulertu Donostiako gotzainak, Jose María Setienek, Casasen hiletaren elizkizuna egiteari ezetz esatea. Halaber, sozialista askok ezin izan zuten ulertu zergatik Casas-en hilketa salatzeko Donostiako kaletik ia bakarrik sozialistak zeuden, ETAren kontra zeuden zenbait herritarrekin batera. 1984ko otsailaren arratsalde euritsu eta haizetsu horretan, euskal sozialismoak zerbait ulertu zuen: garai berri bat hastear zegoela, non sozialistak ETAren jomugan egon ziren beraien ideologia “bekatu” izateagatik. Hortik aurrera sozialistak ETA eta gizartearen arteko “artekari” bilakatu ziren: sozialistak mehatxatuz –eta hiltzen- ETAk gizarte guztiari mezu bat bidaltzen zion, beldurra sorraraziz eta desmobilizazioa eragiten.

Casasen hilketak, 1984ko otsailaren 23an, sozialismoak ETA eta terrorismoa ulertzeko modua erabat aldatu zuen. Ordura arte terrorismoak polizia eta guardia zibilaren kontra egiten zuen bereziki. Aldi berean, zenbait zibil erail zuen “txibatoak” edota “kolaboratzaileak” zirela argudiatuz. Eta justifikazioa aurkitzen ez zutenean, “zerbait egingo zuen (biktimak)” esaldiarekin justifikatzen zen, biktima irainduz eta lotsatuz. Euskadiko sozialistak beti ETAren terrorismoaren kontra jarri ziren eta, hala ere, Casas asasinatu ostean, beraien errealitatea guztiz aldatu zen.

ETAren helburua euskal gizartean beldurra zabaltzea izan zen – izan ere, terrorismoaren definizioan beldurra eta ikara aipatzen dira honen ondorio bezala, Gonzalez Calleja historialariak aipatzen duen bezala El laboratorio del miedo (2013) liburuan-. Nahiz eta ETAk euskal sozialismoan beldurra zabaldu nahi izan, beldur horrek ez zuen partidu honen lan politikoa moztu. Izan ere beldurra modu batean gainditu zen, eta hori PSE-EEren ezaugarri bat izan zen ETA desagertu arte, 2011an.

“El día que mataron a Casas yo me decidí. Antes colaboraba con el PSE puntualmente porque era afín pero ese día dije ‘es el momento, hay que dar el paso’, y me afilié” (Casas erail zutenean ni PSE alderdikide bihurtu nintzen)”. Hitz hauek Arrasateko sozialista batek esanak, alderdikide askoren ahoan ere egon litezke. Ele hauek erakusten dute sozialismoaren erresistentzia kultura aztertzerakoan ezin ditugula bakarrik zergati arrazionalak bilatu, ezta helburu politikoak ere. Emozioek, prozesu hau ulertzeko zenbait zantzu ematen digute: hain zuzen, politizatzen diren emozioek, barneratzen diren emozioek eta giza esperientzia osatzen duten emozioek. Eta hiru elementu horiek ulertarazten digute ETAren terrorismoak zein inpaktu izan duen eta zer nolako eragina izan duen euskal sozialismoan. Izan ere, Randal Collins historialariaren aburuz, gizakiok erabakiak hartzen ditugunean ez dugu arrazoizko kalkulu bat bakarrik egiten, baizik eta atxikimendu emozionalak ere bere papera jokatzen du. Sozialista batek horrela esan zuen: “si algún día nos hubieran pagado por estar en la política, por hacer lo que hacíamos, yo creo que jamás lo hubiéramos hecho. Lo haces por sentimiento” (ordaindu baligute, ez genuen hau egingo. Sentimenduak gidatuta egiten genuen).

Joanna Bourke historialariak, bere liburuan Fear, a cultural history (2001), aztertzen du nola terrorismoak histeria kolektibora eraman dezakeen gizartea. Era berean, terrorismoak ez du bakarrik biolentzia politiko modu bat deskribatzen, baizik eta izugarrizko eragina dauka estrategia zehatz bat -beldurrezkoa- bermatzean. Egia esanda, eta ikerketek horrela erakusten dute, beldur sozialak gelditasuna eragin dezake, eta askotan isiltasuna ezartzen du (Noelle-Neuman-ek dinamika hori “isiluneko kiribila” izendatu zuen). Ordea, dinamika hau ez zen eman euskal sozialismoan, eta horrela azaltzen da liburu honetan, Los resistentes. Relato socialista sobre la violencia de ETA (2018). Alderdi honek eutsi zuen, ez zuen amore eman, hautagai-zerrendak aurkezten zituen (batzuetan arazo asko izanda zerrenda betetzeko), hauteskundeak irabazten zituen eta bere papera betetzen zuen euskal politikan. Hau da, PSE-EE ez zen bazterreko partidu bat edota ezkutuan zegoen erakunde bat. Urte horiek gogoratzerakoan, Jesus Eguiguren sozialistak esaten du: “hiltzen gintuzten eta guk jarraitzen genuen gure politika egiten”, eromena zela azpimarratzen.

Baina ETAk ez zuen bakarrik hiltzen. 1990ko hamarkadaren erdialde aldera, “jazarpen indarkeria” orokortu egin zen Euskadin. ETAk estrategia berri bat sortu zuen, “sufrimenduaren sozializazioa”, eta horren ondorioz biktimen kopurua izugarri handitu zen. Mikrohistoria aztertuz, estrategia honen ondorioak noraino iritsi ziren ikusi dezakegu. Adibide asko daude: udal biltzarretan liskarrak, mehatxuak eta, zenbait kasutan, eraso fisikoak sozialisten kontra; pintadak zinegotzi sozialista bizi zen herriko kaleetan diana bat irudikatuz zinegotziaren izena barruan idatzita; zenbait auzokideren kexak eskolta zeukan pertsona batek auzoan edota eraikin berean bizi zelako, “gu guztiok arriskuan jartzen gaituzu” esanez; eskoltarekin joatea ezinbestekoa zen eta, horren ondorioz, zenbait lagunek ez zuten geratu nahi kuadrilakide sozialistarekin “badaezpada gertatzen dena ere”; gizartekoitasunaren haustura; hitz batez, bizitza normal bat izateko ezgaitasuna. Eta egoera pertsonal honen harantz, “sufrimenduaren sozializazioaren” ondorioz, PSE-EEk ere arazo askori aurre egin behar izan zien. Hauteskunde-kanpainak leku itxietan egitera behartuta zeuden, eta aktibitate hauek ia alderdikideentzat bakarrik ziren. Horren ondorioz hiritarrenganako hurbiltasuna galtzen zen –eta ez ahaztu politikak hiritarren hurbiltasuna behar duela-. Hilketa bat gertatu eta gero horren kontrako manifestazioa egiten zen eta, askotan, sozialistek leihoak itxiak ikusten zituzten, saretak jaitsiak, eta enpatiarik gabeko begirada gehiegi sentitzen zituzten. Garai hori gogoratzean, sozialista askok bakartasuna azpimarratzen dute. Sentimendu hori gogora ekartzerakoan, beraien soziabilitatea egiten den lekua, Casa del Pueblo, aipatzen dute: leku militarizatuak, gehienetan erasotuak, askotan itxi egin beharrekoak. Izan ere, Casa del Pueblo-ko egoera hori, euskal gizartearen metafora bihurtzen da: euskal gizartea ongizate gizarte bat zen, arazo sozial askorik gabe, baina itxurazko oparotasun horrek errealitate bat ezkutatzen zuen: giza eskubide eza zenbait pertsonarentzat, kasu honetan, sozialistentzat, eta ez hori, isiltasun-belo batekin estaltzen zen.

Ahozko historiak sarbidea ematen du sozialisten esperientzia aztertzeko –eta terrorismoa bizi izan duen edozein gizatalderena-. Historia oralak bakarrik ez du historia eraikitzen, baina biribiltzen du, eta artxiboetan dagoen dokumentazioaren osagarria da, Maurice Halbwachs soziologoak esaten duen bezala. Bestalde, ahozko historiak kultura sozialista eraiki dituen interesak, sentimenduak, sentipenak, esperientziak eta memoria adierazten ditu. Eta horrek izugarrizko garrantzia dauka, gizatalde baten memoria identitatea eraikitzen duelako, adierazgarria dena azaltzen duelako. Hemen aipatutako kasu honek biziki adierazten du zergatik ETAk ezartzen zuen beldurraren kontra sozialismoak konpromisoa jartzen duen lehenengo eta, horrek, erresistentziako kultura politiko baten sorrera eragiten du.

*UPV/EHU. ZientziaPolitikoetan Doktore.

 

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Ekai. Sexismo, binarismo y heteronormatividad http://www.galde.eu/es/ekai-sexismo-binarismo-y-heteronormatividad/ Tue, 10 Apr 2018 09:48:50 +0000 http://www.galde.eu/?p=9272

 

(Galde 21 primavera/2018). Lala Mujika.
El pasado 15 de febrero Ekai, adolescente trans, se quitó la vida. El suceso, como a tantas personas, me ha conmocionado considerablemente y desde entonces no dejan de revolotearme por la cabeza una serie de reflexiones que quisiera compartir.

El suicidio no es explicable ni comprensible para quienes deseamos vivir, por eso es tan difícil contestar a una de las preguntas más recurrentes estos días, ¿por qué se ha suicidado Ekai?, la asociación Chrysallis juntando la tardanza de Cruces en dar hormonas a los adolescentes, la obsolescencia de la ley vasca de transexualidad y los fallos de un sistema educativo con el suicidio de Ekai, tampoco ayuda a comprender mejor por qué Ekai se ha suicidado. Un suicidio es muy complejo, y no es tan simple y matemático; puede que el tema hormonas haya influido en el suicidio, puede también que no, … Es seguro que la familia en su privacidad y el equipo de salud mental que asistía a Ekai tendrán más respuestas que puede no vayan solo por el tema de su transexualidad. ¿Qué es lo que ha llevado a Ekai a quitarse la vida? Es algo que Ekai no nos puede contar ya, y algo que su entorno familiar, devastado por el dolor, se preguntará durante décadas, incluso cuando la sociedad le hayamos olvidado.

Desearía, como ocurrió con el suicidio de Jokin y el bullying escolar, que el suicidio de Ekai sea un antes y un después y sirviera para reforzar o crear programas de detección y prevención para adolescentes con conductas suicidas donde se aborden las vulnerabilidades específicas por las que atraviesan. Se lo debemos a Ekai.

Hay muchos adolescentes que están esperando las ansiadas hormonas y no optan por el suicidio. Hay muchos adolescentes que están molestos por los procesos de su cuerpo, que no quieren tetas, reglas, eyaculaciones, barbas, etc. Y no se suicidan. La mayoría no se suicidan, incluso algunes 1, más de los que creemos, no están descontentes con su cuerpo y sus procesos.

La realidad que conozco y conocemos en ALDARTE con adolescentes trans es una realidad rica y compleja, una realidad llena de personas que quieren vivir a pesar de que muchas no se soporten del todo y no quieran ni mirarse en el espejo. Es una realidad de adolescentes que saben que van a conseguir aquello que quieren, a pesar de que el proceso para eso que quieren no va a ser tan rápido como quisieran. Son jóvenes y adolescentes que pasean y arrastran sus cuerpos por aquí y por allá, que los visten, maquillan y peinan a su gusto y que incluso llegan a pasarlo medianamente bien con otres adolescentes no necesariamente trans.

Yo juro que les veo reírse, disfrutar con cada logro que consiguen: “hoy lo he dicho en clase y me llaman como quiero”, “hoy se lo he dicho a mi madre y me ha dicho que me quiere”, “ayer hable con la tutora y me ha dicho que no hay problema, que qué quiero que haga”, etc. Por eso creo que me resisto a entrar en ese discurso de estos días que une las palabras adolescente, trans y suicidio como si fuera la cosa más natural y algo consustancial al hecho de ser adolescente y trans. Ese discurso que une suicidio a la falta de hormonas o bloqueadores hormonales. Ese discurso que une el inevitable odio por el cuerpo y la palabra trans. Ese discurso que une la idea de que “si eres trans y te desarrollas en la pubertad es el horror de los horrores y acabas con facilidad teniendo el deseo de matarte porque es muy tarde”.

Ekai, como muchas otras personas, es víctima directa de una ideología hegemónica en nuestra sociedad que une un cuerpo determinado a un género determinado. Y los une de manera esencial y biológica. Se nace mujer con cuerpo de mujer, se nace hombre con cuerpo de hombre. Y cualquier otra cosa es una anomalía por mucho que digamos que hay hombres con vagina y mujeres con pene. Ekai, como otras tantes adolescentes, ha aprendido a odiar su cuerpo porque no respondía a sus sentimientos de género. Y digo que ha aprendido a odiar su cuerpo, porque esto de odiar el cuerpo es un aprendizaje, ya que la única respuesta que espera una sociedad transbofoba es que odies tu cuerpo cuando supuestamente tu género va en la otra dirección 2. Es algo similar lo que les ocurre a muchas adolescentes que odian su cuerpo porque no responde a los cánones de belleza que maneja una sociedad machista y sexista.

A Ekai le gustaría un pene y no lo tiene. Tiene tetas y no las quiere, menos una regla cada mes. La única respuesta de Ekai, la que ha aprendido socialmente, es el rechazo de su cuerpo. La única respuesta de la sociedad al conflicto de Ekai y de otras personas en su situación son las hormonas y la operación, el cambio del cuerpo, que le permita quitarse las tetas, quitarse el útero y los ovarios, no producir estrógenos, no tener regla, y tener testosterona que le permita el crecimiento de la barba, una voz más grave, otra distribución de grasa, etc.

Yo con esto no tengo problemas, no me gustan ni las hormonas ni las operaciones, pero a pesar de eso acompaño a muchas trans en sus procesos de transición, y lo hago con gusto, no me cabe otra como profesional del ramo de la salud mental. Lo que me molesta, y mucho, es que sea la única respuesta que socialmente damos porque hemos naturalizado tanto el proceso de la transición en las personas transexuales que nos creemos que el deseo de hormonas y operación emana de forma natural de su interior, que estos deseos son consustanciales a su constitución trans y no tienen nada que ver con las necesidades de una sociedad heteronormativa y binaria hasta sus tuétanos.

Y todo esto que comento me duele especialmente en las personas adolescentes, porque solamente se les muestra un camino, la salida de las hormonas y las operaciones, existiendo, como las hay, otras salidas menos sanitarias y menos determinantes para sus vidas de personas adultas. Crhysallis pide de forma velada estos días que se suministren bloqueadores y hormonas antes del desarrollo de la pubertad en las personas que ellas llaman menores transexuales. Su argumento, el de siempre (reforzado por el suicidio de Ekai), es el gran sufrimiento que genera en estos menores el verse con un cuerpo que perciben como no suyo. Y como es así no hay vuelta de hoja, la medida a adoptar tiene que ser farmacológica porque no hay otra forma de abordar este sufrimiento.

Hemos aprendido a cuestionar la ideología machista y sexista, que impone sus cánones de belleza a las mujeres, adolescentes incluidas, adoptando otros criterios más diversos de cuerpos y bellezas. Se les enseña a niñas, adolescentes y jóvenes que tienen que aprender a amar y cuidar su cuerpo y que este es bonito de la forma que sea. Yo no sé por qué no se aborda de la misma forma a niñes, adolescentes y jóvenes trans y sus conflictos y complejos con sus cuerpos. Nos parecería una locura reclamar operaciones de estética para que menores chicas adaptasen su cuerpo a cánones de belleza de una sociedad sexista y machista, pero no nos lo parece que se reclamen bloqueadores y hormonas para menores trans para adaptarles a las exigencias de una sociedad binaria y heteronormativa. En las primeras ¿es solo ideología sexista y sus exigencias? En el tema de menores trans ¿es solo la naturaleza y sus exigencias?

El debate de los bloqueadores y hormonas para menores trans se tiene que dar (y posiblemente dárselos a algunes) pero a mí me gustaría que este debate no estuviera solo guiado por criterios naturalizadores y sanitarios, ya que forma parte de un contexto social más amplio y de cómo entendemos y organizamos de forma colectiva los géneros que habitamos. Es hora de creernos de verdad que hay hombres con vagina y mujeres con pene. Y empezar a pensar como esto sería una realidad más allá de hormonas y operaciones.

Lala Mujika
ALDARTE (Centro de atención LGTBI)

Notes:

  1. A lo largo de este artículos, utilizamos la finalización de “es” para referirnos al género no binario.
  2. Un discurso que promueven y han promovido estos últimos años, de forma incesante, los medios de comunicación y las redes sociales.

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Ibiltari baten egunkaritik: Haurrak ikas zazue http://www.galde.eu/es/ibiltari-baten-egunkaritik-haurrak-ikas-zazue/ Tue, 10 Apr 2018 09:46:49 +0000 http://www.galde.eu/?p=9281

 

(Galde 21, 2018/udaberria). Lourdes Oñederra.
Haurrak ikas zazue euskaraz mintzatzen, ongi pilotan eta hobeki dantzatzen… aire tun txikitun aire tun laire!, abesten genuen 60. hamarkadan Donostiako ikastola klandestino batean, Francoren diktadurapeko ikastola haietako batean. “Hobeki” beharrean “oneski” omen da, baina orduan Agur Xuberoa ere erdizka ulertzen genuen. Garbi zegoena zen, euskaraz hitz egitearekin batera, beste zenbait eginbehar zetozela: pilotan ondo egin beharra eta dantzan ere beste horrenbeste. Tira, oinarrizko etnikotasuna gora-behera, iruditzen zait ez zela hainbesterako, are aintzat hartuta diktaduraren aurkako erresistentzian genbiltzala. Azken batean kirola eta dantza ziren eta, nahiz eta kanta asmatu zuenaren buruan ez zen ziurrenik rock-and-rolla izango dantza hori, ba… nahiko ludikoa zen euskararekin zetorkiguna garai latz haietan (orain, letra irakurtzean, estutu zait mezua orduko umeak ulertzen ez zuen eran: dantzak zintzoa behar zuen, “honestoa”).

Kontua da euskararekin beste zerbait ere bazetorrela. Beldur naiz oraindik horrek berdin segitzen ote duen, Franco aspaldi hilda eta euskarak laguntza handiak dituen Euskadiko eremuotan ere. Gainera, orain ere euskararen paketean datorrena ez da ludikoa bakarrik. Adibidez, gabonetan gizarte sareetan ibili zen mezu bat dut gogoan. Gonbidatzen zuen mezu hark gauza asko euskaraz egitera, zerrenda oso luzea zen: bizi, gozatu, maitemindu, eta abar, eta abar. Besteak beste, zerrenda horretan agertzen zen, “abertzaletu”. Abertzaletu? Euskaraz bizitzeko abertzaletu?

Sinplekeria da abertzaletasunik gabe euskaltzaletasunik ez dela esatea, baina askok sinesten duten zerbait da. Euskaltzale guztiak ez gara abertzale, baina hain gutxi nabaritzen da… Egin dezagun beraz, minutu batzuetan, sinplekeria egiatzat emateko ariketa. Kiribil gaiztoa: abertzaletasunik gabe euskaltzaletasunik ez bada, nola egin euskara erakargarri, desiragarri, baliozko abertzale ez direnenentzat? Euskara abertzaletasunarekin lotzean, arrazoia ematen zaie euskara abertzaleena eta abertzaleentzat dela esaten duten euskaragabeei. Hor konpon? Badakigu, ordea, hizkuntza, salbatuko bada, hedatu egin behar dela, erabiltzaile gehiago eta erabilera ugariagoak behar dituela. Abertzaleak ez dira aski.

Zer egin orduan? Denok abertzale bihurtu eta, horrela, bide batez eta prezio beragatik denok euskaltzaletu? Nola abertzaletzen da abertzale ez dena? Oker dagoela ulertaraziz? Zer nahi dugu, nolakoa irudikatzen dugu euskaraz hitz egingo duen gizarte ideal hori? Denok abertzale? Denok musika berarekin dantzan? Nik nahiago musika hori gustuko ez duena barruan egotea, dantza egiten ez badu ere. Gauzak dauden bezala, abertzale ez dena uxatzea edo izkutaraztea hanka sartze handia iruditzen zait, kaltegarri etorkizun linguistiko zein politikorako.

Gero eta ugariago den hizkuntza eta identitateari buruzko bibliografian “collective identity” bezalako esamoldeak aurkitzean, lehenengoaren eduki plurala bigarrenaren singularrean josita, ezinegona sumatzen dut, beldurraren antzeko ezinegon ilun bat.

Abertzale ez direnak abertzaletzeko moduez egin dudan galderari erantzungo lioke, agian, garai bertsuan sareetan ibili zen beste mezu batek. Mezu horrek erdi gaztelaniaz erdi ingelesez euskararen terminologia esentzialista bat aztertzen zuen sasi-etimologikoki, hizkuntzaren edertasuna saldu nahian, honelakoen zerrenda luze batean: En euskera no decimos “enamorado”, decimos “maiteminduta “que se traduce más o menos como “herido por el amor”, and I think that is beautiful. Alegia, fundamentalista etimologizaleek beti egiten duten jatorriaren eta esanahiaren arteko nahaste ez zientifikoa baliatzen zen hizkuntza berezi eta ederra saltzeko.

Begira, emakume bezala ez dut izan nahi inspiratzaile, musa, bereziki sentibera, bereziki argia, bereziki abila, bereziki ezer ez. Pertsona izan nahi dut, besteren arteko bat, besteak bezalakoxea askatasun, eskubide eta tratuetan.

Era berean ez dut hitz egin nahi besteak baino politagoa, besteak baino goxoagoa besteak baino zaharragoa, besteak baino…, hizkuntza bat baizik, normala, osasuntsua, besteak bezalakoxea, ideologia batekoek eta bestekoek erabil dezaketena berdin.

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Dossier Galde 21. “Mayo 68 cincuenta años después” http://www.galde.eu/es/dossier-galde-21-introduccion/ Tue, 10 Apr 2018 09:44:22 +0000 http://www.galde.eu/?p=9291

 

**Ver y descargar el Dossier Galde 21 en pdf, “Mayo 68, cincuenta años después”

 

Galde 21 primavera/2018/udaberria

DOSSIER: Introducción “Mayo 68, cincuenta años después”. Iñaki Bolibar, Manu González, Koldo Unceta

22. Entrevista a José Luis Rodríguez García. Sabiñe Zurutuza

25Mayo del 68: la liberación de la palabra. Juan María Sánchez-Prieto

28. Lo nuevo y lo viejo en el Mayo francés. Memoria y melancolía. Eugenio del Río

30. Diálogo entre el 67/68 alemán y el 15M. Amador Fernández-Savater

34. Maiatza 68 kantutegia. Joseba Zulaika

36. El movimiento feminista más allá del Mayo francés del 68. Patricia Badenes Salazar 

39. El 68 y el surgimiento del “Tercer Mundo”. Koldo Unceta

41. 1968 y los nuevos movimientos sociales. Imanol Zubero

46. Mayo 68: Memoria y melancolía. Fernando Golvano

48. Libros y referencias para el Dossier Galde 21.

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Introducción

Hablar de Mayo del 68 es hablar de muchas cosas a la vez. De los sucesos ocurridos en Francia en aquella primavera, de los que se produjeron en otros países y latitudes durante aquél mismo año, e incluso de acontecimientos y experiencias vividas a lo largo de un momento histórico imposible de limitar temporalmente, pero en el que se dibujaron los contornos de una nueva época para la izquierda y para la consideración de algunos de sus postulados tradicionales. El 68 evoca las protestas estudiantiles en París o en Berkeley; las que luego se extenderían a Alemania o Italia; las que en el otoño tendrían lugar en México y desembocarían en la matanza de Tlatelolco; evoca la primavera de Praga; las manifestaciones contra la guerra de Vietnam a lo largo y ancho del mundo; la defensa de los derechos civiles en los EE.UU… La idea del 68 despierta la memoria de luchas y cuestionamientos diversos: el de la guerra, el del autoritarismo, el del mundo soviético, el de las concepciones clásicas de la familia, el de la universidad anquilosada…. El 68 nos habla de liberación sexual, de nuevos movimientos sociales, de cambios en la izquierda… El 68 nos habla en definitiva de rupturas diversas con algunos consensos básicos –políticos y culturales– que se habían instalado en la sociedad occidental tras el final de la segunda guerra mundial.

Son muchos los debates e interrogantes que pueden plantearse sobre el significado y el alcance de los hechos entonces ocurridos, así como de sus consecuencias en las décadas siguientes. Es posible que la ruptura de esos consensos básicos no tuviera el impacto deseado, como consecuencia de la relativa debilidad de las alternativas planteadas para hacer frente a un mundo cada vez más complejo. Es posible que, paradójicamente, lo que se conoce como Mayo del 68 representara también –a pesar de sus protagonistas– un paso en el desmantelamiento de algunos elementos que dificultaban el avance del capitalismo más individualista. Porque, junto al autoritarismo dominante, el movimiento social puesto en marcha en aquellos años pudo llevarse también por delante algunas barreras culturales que limitaban dicho avance. La defensa de la libertad a ultranza, del «prohibido prohibir», de la espontaneidad vital frente a la norma social pudo, tal vez, facilitar el eclipse de algunos valores socialmente relevantes que actuaban también como freno ante la exaltación de la riqueza, el éxito fácil o la fama inmerecida. Son cuestiones que llevan años abiertas y sobre las que siempre es interesante volver.

Por ello, ahora que se cumplen 50 años de aquella fecha desde Galde hemos querido dedicar un dossier al tema, contando para ello con el concurso de distintas personas como Imanol Zubero, Juan María Sánchez-Prieto, Fernando Golvano, Eugenio del Río, Patricia Badenes, o Koldo Unceta, así como con un relato-mosaico de la sociedad vasca y sus contradicciones durante aquellas fechas, a cargo de Joseba Zulaika. El dossier se completa con una entrevista con Jose Luis Rodríguez García, y un interesante tridiálogo entre Amador Fernández-Savater, Juan Gutiérrez, y Frauke Schultz. Y como siempre incluye una sección de libros en la que damos cuenta de algunas novedades editoriales sobre el tema que han aparecido en los últimos tiempos.

Iñaki Bolibar, Manu González, Koldo Unceta

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Entrevista a José Luis Rodríguez García http://www.galde.eu/es/entrevista-jose-luis-rodriguez-garcia/ Tue, 10 Apr 2018 09:42:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9308

“El Acontecimiento de M-68 fue un volcán y una derrota”

(Galde 21 primavera/2018). Entrevista realizada por Sabiñe Zurutuza.
José Luis Rodríguez García es Catedrático de Filosofía en la Universidad de Zaragoza, especialista en el pensamiento moderno y contemporáneo. Sus propias (numerosas) publicaciones o la dirección de tesis doctorales le han hecho profundizar en el marxismo y el pensamiento de la Revolución y seguir los pasos, entre otros, de Sartre, Althusser, Adorno, Deleuze o Foucault. También poeta y novelista, ha escrito igualmente sobre Hölderlin, Pasolini o el surrealismo. Ha sido animador incansable de la revista de pensamiento, cultura y estética Riff-Raff. José Luis es un modelo de intelectual comprometido y, por consiguiente, una persona particularmente cualificada con quien hablar de mayo del 68.

Galde. Hablar de mayo del 68 puede representar muchas cosas a la vez. ¿Cuál es para ti el significado principal de todo aquello?

JLRG. Lo cierto es que el horizonte del movimiento es tan extraordinario que resulta sumamente difícil hablar de un “significado principal”… Recomendaría prudencia a la hora de subrayar complicidades, por ejemplo, entre la agitación en USA, cuando la nación está abocada a la hecatombe bélica y donde el movimiento estudiantil, especialmente en Berkeley a partir de 1964, toma la iniciativa amparándose en algunas consideraciones marcusianas –no precisamente las teóricamente más importantes- abriendo un abanico de propuestas notablemente transversales que circulan desde el pacifismo, algo nada inaudito si se tiene en cuenta la situación, hasta lo que vio a conocerse como la revolución sexual, y lo que ocurre en otros panoramas. ¿Qué tiene que ver Berkeley con Berlín? En la capital alemana, los movimientos que se comienzan a agitar entre el verano del 66 y el del año siguiente, como apuntarían Bosc y Bouguereau en un artículo publicado, cómo no, en Les temps modernes, y con mucho acierto, están fuertemente orientados por la sensación de estar viviendo en una situación de creciente autoritarismo que exigía el combate en favor de un potente flujo democratizador… Pero fijémonos que en las manifestaciones convocadas día sí y día también las figuras reverenciadas son Hoh Chi Minh, Guevara o Luxemburgo… Nada que ver con el pacifismo y la denuncia de la obsolescencia de los roles sexuales que tiene lugar al otro lado del Atlántico. No quisiera abundar mucho más en este aspecto, aunque me parece necesario subrayar otros dos casos que contribuyen a entintar el problema de las no-similitudes, bueno, ya veremos, entre los diversos movimientos. Por un lado, está Italia… Se observan síntomas de desintegración en el PCI. La Corriente operaria de Negri está irrumpiendo con potencia y, pese a los demoledores ataques de la ortodoxia gramsciana, se abre paso… En fin, y es lo que quería señalar, el movimiento italiano, que comienza a gestarse en 1966, tiene una carga fuertemente obrerista que, como es fácil de comprender, está radicalmente ausente de los movimientos usa o berlinés… Finalmente, aunque se hayan estudiado menos, existen movimientos preocupantes en países exteriores al orden liberal-capitalista… ¿Podemos olvidar el caso checo? ¿O el yugoeslavo, movilizado desde la universidad de Belgrado y que tiene un fuerte contenido aliancista de obreros y estudiantes, como señaló D. Plamenic? De modo que, para dar por finalizada esta respuesta, me parece que, tratándose de movimientos que discurren paralelos, lo que podría establecer un nexo es la función emancipatoria y crítica con el status dominante que aparece en todos con las peculiaridades nacionales propias. 

¿Puede hablarse de un antes y un después del 68 en el pensamiento de la izquierda? ¿Cómo afectó lo sucedido en aquella época a los debates posteriores?

JLRG: Yo creo que existe un antes y un después en el pensamiento de la izquierda. Las propuestas emancipatorias estaban enmarcadas con anterioridad por el aliento marxista y anarquista y, si somos generosos, por alguna pretensión socialdemócrata. Tal uniformización comienza a venirse abajo a lo largo de los 60 y, desde luego, el 68 francés representará el prólogo a una novedad inusitada debido a su carácter simbólico… De pronto, por decirlo de alguna manera, se incorporan otros referentes –el psicoanálisis, el libertarismo escindido del marxismo, el feminismo-. Recuerdo lo que, entrevistados, aceptaban Deleuze y Guattari: que El Antiedipo, que en alguna parte he considerado, no sé si con exageración, como el equivalente para quienes entonces comenzábamos a pensar en o desde la izquierda al Manifiesto para los politizados jóvenes hegelianos, había sido fruto del 68, lo decían tan expresamente como lo recuerdo… Es significativo que reaparezcan autores como Lukács, que comience a revelarse el valor de la obra de Althusser bajo cuyo magisterio se ampararon autores tan dispares como B-H. Lévy, Glucksmann o Balibar, que al archivo feminista enriquecido por Beauvoir se celebre como propio… Nada volverá a ser como antes del 68. Al menos, la militarización académica y partidista se derrumba. Desearía que ya nunca estuviera en condiciones de salir de la uci.

Se ha hablado mucho de los nuevos movimientos sociales en relación a lo que significó Mayo del 68 y las dificultades mostradas por la izquierda convencional para asumir las nuevas demandas de distintos sectores de la sociedad. ¿Fueron esos nuevos movimientos la consecuencia del 68, o lo que ocurrió en el 68 fue el reflejo de las nuevas preocupaciones y movimientos que se estaban generando en la sociedad?

JLRG: Me parece que hay que abordar el problema con una doble dimensión. Por un lado, hay que reconocer, lo venimos haciendo en esta entrevista, que todo había comenzado a fermentar años antes del simbólico mayo-68. Merece la pena recordar un libro que circuló mucho a finales de los setenta, la reconstrucción teórica de aquellos años que realizó Teodori. Se titula Las nuevas izquierdas europeas y nos recuerda cómo incluso desde la década los 50 había fuertes movimientos contestatarios, funcionando a su manera o enfrentándose a las máquinas burocráticas… Si tenemos esto en cuenta es preciso reconocer que el mayo-68 fue el resultado un tanto azaroso –pero el azar debiera reconocerse como una categoría poderosa en el materialismo-… de una potencia que venía gestándose con cierta lentitud, pero con insobornable estrategia. Es indudable, por otra parte, que el Acontecimiento-68 actuaría como espoleta de una explosión social y política incontenible… Sin el Acontecimiento-68 los movimientos ordenados en torno a los idearios feministas, ecologistas, neolibertarios, postpolíticos –por usar un término del que abomino porque no puede haber nada post- excepto la muerte o el escarnio, en fin-, no hubieran desembocado en la proyección de un horizonte social nuevo e inédito en el orden de las democracias capitalistas y en la subversión de la esclerosis del “socialismo en un solo país” que dirigió la política comunista desde el inicio de la soberanía estalinista.

Se ha escrito mucho sobre el posible vínculo de todo aquello con lo ocurrido después y con las corrientes de pensamiento dominantes en la actualidad –basadas en el predominio del individualismo, la competitividad, y la defensa del mercado- en relación con el desmoronamiento del orden moral imperante con anterioridad a aquella época y que, en algunos aspectos, era compartido por la izquierda. ¿Qué opinas al respecto?

JLRG: No comparto la idea de una vinculación entre lo que entonces ocurrió y las corrientes de pensamiento dominantes en la actualidad… Primero, entiendo que no hay corrientes de pensamiento dominantes en la actualidad… En fin, es cierto que parece haber cundido una tendencia individualista, una hipertrofia del referente competitivo que exalta el privilegio del mercado, etcétera… Esto me parece indudable. Pero esto sólo puede explicarse porque se ha procedido a un rearme intelectual e institucional que ha buscado la confluencia entre elementos caducos, vergonzosamente obsoletos, y los aspectos del Acontecimiento-68 menos vigorosos, pero que son capaces de contagiar de una ilusión nebulosa a los nuevos intelectuales y a los movimientos sociales. Entiendo que hay dos discursos paralelos… Uno de ellos parece fortalecerse… Pero existe otro, más subterráneo, yo creo que más poderoso, aunque menos mediático… Este pensamiento es un Lázaro esperando que llegue el milagro. Perdonadme que me exprese de esta manera… Claro, leemos los suplementos culturales y ¿con qué nos encontramos? Con recomendaciones de textos clonificados, que se disuelven como bicarbonato en el agua para resolver momentáneamente la acidez de estómago… Podríamos preguntarnos qué textos en realidad interesan… Nietzsche, Benjamin, Deleuze, Foucault, Bourdieu, Bauman, Negri… Es por los autores por lo que me preguntan buena parte de mis alumnos y alumnas… Obviamente, no faltan en sus solicitudes Beauvoir, Irigaray o Butler. Retratos variopintos, ¿verdad? Pero este conjunto tiene la virtud insobornable de convertir el pensamiento en una máquina de resistencia y liberación. Dicho esto, debo concederos la razón en un aspecto: el 68 fue un volcán y una derrota… Es muy difícil reorganizar la urgencia de la revuelta, aún andamos en la reflexión sobre lo que ocurrió, por qué ocurrió, máxime cuando entonces se abrieron innumerables portalones… Recuerdo a Debord y Vainigen, cómo no, la consigna que me recordáis sobre el “prohibido prohibir”, pero podríamos hacer un mural compuesto de multitud de consignas incendiarias e insignificantes… Las playas bajo los adoquines… Diablos, bajo los adoquines sólo vigilaban los paracas del general Massu. Me niego a pensar, y no por propia cobertura moral, sino porque resulta inexacto, que el individualismo haya sido el eje vertebrador y triunfante… Está ahí, claro, lo sabemos… Los articulistas y todo el jolgorio de quienes tienen que escribir un artículo a la semana que entienden que resume la filosofía hegeliana o que va a convencer a las masas de las ventajas de la sociedad electronificada, de las utilidades democráticas de las redes sociales porque, al fin, se da voz a toda la ciudadanía, reconociendo que incluso los más bestializados de sus integrantes tienen derecho a evacuar lo que le inspiren sus delirios, son declaradamente patéticos. Qué se le va a hacer… Vivimos en el imperio mediático y dentro aún de la ofensiva por la unidimensionalidad, que tanto escándalo le provocara a Marcuse, pero hay “viejos topos” construyendo canales medio invisibles que cartografían rutas que tarde o temprano serán descubiertas. No me reprochéis que sea demasiado optimista o crédulo. A la postre, entendedme, es el privilegio de los supervivientes…

Un tema relevante en los debates sobre el significado de mayo del 68 es el que hace referencia a la crítica del autoritarismo. ¿Qué repercusiones ha tenido todo aquello sobre las formas actuales de concebir la enseñanza universitaria?

JLRG: Remarcaré dos aspectos sobre esta cuestión. Todos los movimientos, absolutamente todos, eran contra-autoritarios. En relación con la quiebra de la auctoritas señalaré que en Derecho romano se entiende por tal el privilegio que tiene el tutor para orientar la formación del adolescente privilegiado, y esto lo sabéis. Bien, el movimiento-68 dinamita este comportamiento… Las revueltas sociales se organizan y ordenan contra Todo. Quiero decir que contra todo orden político… El primer adversario es, como no puede ser de otra forma, el Partido… Me parece que las juventudes de entonces y los refractarios políticos estaban hartos de la pobreza sustancial de sus cúpulas dirigentes. Aquello era una mierda… Y el programa tuvo especial relevancia en la Universidad. Traduje hace casi treinta años unos artículos de Sartre sobre la política de aquellos tiempos… Los textos, que se publicaron en Le Nouvel Obervateur en junio, cuando la marea ya era nostalgia y pena, y que el Viejo tituló Las Bastillas de R. Aron, eran un ataque contundente a la auctoritas académica. Era clarividente, qué, extraño, ¿no os parece? “El movimiento ha fracasado…en un cierto sentido”, confesaba Sartre. Pero añadía, y entendamos sus palabras… Tenemos que fastidiarnos. El Viejo habla: la Universidad crítica no es realizable…. Y sugiere el Viejo: no abandonemos este sueño, “sino que continuemos haciendo una crítica vigorosa del saber que se imparte y de los métodos de enseñanza, aunque sea por la violencia”. Me gustaría remarcar que, con aquella explosión, la auctoritas académica se fue al carajo y que ello una mejor predisposición para que la ciudadanía estudiantil haya mejorado o, por mejor decir, para que hubiera podido mejorar porque las condiciones para esto estaban sembradas.

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Mayo del 68: la liberación de la palabra http://www.galde.eu/es/m68-la-liberacion-de-la-palabra/ Tue, 10 Apr 2018 09:40:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9317

FRANCIA. París. 5º distrito. 14 de mayo de 68. Grupos de estudiantes ocupan el patio de la Universidad de la Sorbona

(Galde 21 primavera/2018). Juan María Sánchez-Prieto.
El 68 fue un movimiento que alcanza al conjunto de los países industrializados y que establece referentes subversivos fuera de esas fronteras. Los historiadores han enfatizado en los últimos trabajos académicos el carácter transnacional o global del fenómeno, así como la pertinencia de atender a un contexto social y temporal más amplio (lo que ha venido a llamarse los años 68: al menos la década 1965-1975), donde los movimientos de los años 60 y el propio 68 francés no serían más que el acelerador de un conjunto de transformaciones en marcha desde la segunda posguerra mundial. Asimismo, han insistido en la dimensión cultural del 68 y retomado desde esa perspectiva la reflexión sobre el legado del 68 como derivada de una memoria global del 68.

El carácter transnacional es evidente. El movimiento de la Universidad de Berkeley, en 1964-65, contra la guerra del Vietnam y los disturbios provos en Amsterdam, en 1966, abrieron el camino. Berlín, Atenas o Milán fueron focos de agitación estudiantil antes del Mayo francés. Después de París: Río, Tokio, Méjico, Madrid. La sensación de malestar difuso lo invade todo. No obstante, el escenario francés no pierde su centralidad dentro del movimiento internacional ni del propio debate sobre el 68. Junto al simbolismo de París, la conjunción incompleta y conflictiva, pero objetiva, aunque no llegaran a coincidir realmente, del movimiento estudiantil y de la huelga obrera constituye una profunda novedad y la principal diferencia del 68 francés respecto de otros países.

Esta singularidad francesa no resta significación a la juventud –la juventud del baby-boom– como principal referente y exponente del rechazo frontal a una sociedad volcada al consumismo y que es percibida como hipócrita y conformista. Antes que a un malestar social derivado del proceso de modernización económica de los después llamados treinta gloriosos (los años 1945-1975), la crisis respondía a un patrón cultural en todos los países desarrollados: se rechazan los valores tradicionales; la autoridad (familiar, profesoral, patronal) es contestada; el prestigio de las ideas de izquierda heterodoxas (anarquismo, maoísmo, castrismo) alcanza todo su apogeo.

La originalidad del movimiento francés dificulta, en cualquier caso, su interpretación. ¿Qué fue el 68 francés? ¿Una experiencia insaisissable (de Gaulle), una revolución introuvable (Aron), un acontecimiento monstre (Nora) o un fundamental événement de paroles (Canut y Prieur)? A la disparidad de opiniones por parte de los actores y estudiosos, desde el inicio mismo de los acontecimientos, se suman los debates conmemorativos. El cincuentenario no será una excepción, pues como consideraba un antiguo activista al filo del 40º aniversario “se puede hacer decir todo a mayo del 68”. Por ello, medio siglo después, es más necesario que nunca repensar el 68.

El mayo francés significó una doble explosión de la palabra y la acción. No es posible regresar a los hechos prescindiendo de las representaciones o interpretaciones del 68, que –según han subrayado algunas tesis recientes– habrían devaluado el carácter mismo de esos sucesos, porque la interpretación arranca del propio 68, es parte del acontecimiento en todo su espesor. La imagen de Certeau, en la inmediatez de los hechos, resulta sugestiva: “En mayo pasado, se tomó la palabra como se tomó la Bastilla en 1789”. El 68 se presenta como una liberación de la palabra, la reivindicación del ‘derecho a hablar’ de todos, pero en nombre propio, desde la afirmación de la singularidad. Por primera vez, una revolución social se vuelve un fenómeno de lenguaje, que resulta al mismo tiempo un desafío político.

Para la propia retórica libertaria, reconquistar la palabra y reescribir de nuevo es hacer. Esta dimensión de la palabra en acción, lejos de negar el acontecimiento se integra en él, reforzando su misma significación. La palabra impertinente y excesiva, como nueva arma simbólica, se convierte en una fuerza de emancipación política y hace del 68 toda una experiencia cotidiana de la política. No fue el pasatiempo de los pasivos, ni la libertad formal concedida a los impotentes. La abolición del silencio responde antes que nada a la propia necesidad de liberar el malestar acumulado: “Teníamos una idea bíblica de la palabra”, recordaba un militante en la conmemoración del 30º aniversario. Para críticos como Aron ese “maratón de palabras” no fue más que simple palabrería emocional.

El mito de la barricada cobra así un nuevo sentido: pierde su utilidad militar para entenderse como la “delimitación de un lugar de la palabra, de un lugar donde el deseo puede inscribirse y llegar a la palabra” (Geismar, 1969). “La barricada cierra la calle pero abre la boca”, expresaba un graffiti parisino. Quería devolver a la palabra toda su verdad y poder. La ciudad se convirtió en un libro colectivo, aparentemente elaborado sin orden ni concierto. Acogió la “palabra salvaje” (Barthes, 1968) de las auténticas fuerzas vivas anónimas del movimiento, multiplicando el rol de escritor público, en su intento de producir discurso contra el orden establecido o simplemente de desenmascarar a través del humor, la parodia, la paradoja o lo insólito los límites de todos los viejos discursos.

La crítica de Ross (Mayo del 68 y sus vidas posteriores), muy extendida con ocasión del 40º aniversario, descalifica el lenguaje de los muros para primar el de los panfletos y publicaciones de los grupos y organizaciones portadores de una reconocible retórica marxista. Este es sin duda más ideológico, pero no más representativo del fenómeno, y evidentemente menos novedoso. Ross combate una imagen forzada del 68 como rebelión de una juventud poetizada y niega a los estudiantes una verdadera dimensión de sujeto político para reivindicar el movimiento de masas y el protagonismo obrero, como ya hicieran los principales grupos gauchistes después de los sucesos. No hay originalidad en eso, ni cabe identificar realmente el protagonismo de la juventud con despolitización.

Se olvida la proximidad del situacionismo con el lenguaje de mayo. “Queremos vivir”, “Vivir sin tiempos muertos”, “Sed solidarios y no solitarios”, “La cultura es la inversión de la vida”, “Creatividad, espontaneidad, vida”, son algunas inscripciones que resumen bien esa presencia y el propio objeto de la liberación de la palabra: poner el lenguaje al servicio de la vida. Pero esa crítica situacionista del arte y la cultura aislados de la vida apela al tiempo a una política creativa –no reductible a poesía revolucionaria– que disponga la vida cotidiana en el centro de la cuestión social, y sea capaz de forjar una nueva civilización que trascienda la cosificación económica (como apuntara también Marcuse). Una aspiración que está en la base de la politización masiva de los jóvenes alrededor del 68 y que ha recobrado actualidad: una nueva política sensible a la vida de la gente.

La movilización juvenil del 68 manifiesta una voluntad de presencia y participación ciudadana, un deseo de vivificar las instituciones tanto como el lenguaje, por más que la palabra liberada pueda perderse o vuelva a ser retomada por el sistema, como advirtió Certeau. La palabra viva del 68 (desactivada por el lenguaje gerencial triunfante en los años 80) establece entonces un doble compromiso con la creatividad y la crítica, entendidas como herramientas fundamentales para la construcción social, que mantienen su valor. El deseo inscrito en la palabra no como carencia sino como producción y extensión del campo social, y también como instancia revolucionaria contra el dominio del interés en la sociedad (Deleuze, 1972). La revolución se sostiene en el deseo, no en el deber.

La sublimación subversiva del deseo hizo aflorar, por demás, una cultura de la autenticidad entendida como afirmación absoluta del propio ser singular. Frente a cualquier norma externa se defiende el derecho a la diferencia, sea cual fuere esta también. Las normas de vocación universal se eclipsan en beneficio de los particularismos, lo que a la postre dificulta seriamente la comunicación y el fortalecimiento del pensamiento: el pensamiento débil acabará identificado con el pensamiento correcto, soslayándose cualquier discusión sobre una política de límites. Esta es, sin duda, la parte más incómoda del legado del 68, y la que invita a reflexionar.

De la dinámica de transgresión del orden establecido se ha pasado a la banalización actual de cualquier realidad, reducido todo a una única dimensión, lo que nos devuelve a la crítica marcuseana. El relativismo del 68 ha favorecido, por paradójico que pueda resultar respecto a la atmósfera en que se desenvolvió el movimiento, un nuevo conformismo –la instalación en el presente, sin mayores expectativas de futuro– cuyos contornos ideológicos trascienden el individualismo liberal/libertario de los 80, tal y como ha sugerido Castoriadis al caracterizar el posmodernismo como conformismo generalizado.

Esta ausencia de verdades madres facilita la disgregación de la comunidad, el abandono de la búsqueda de la unidad, y reduce la pluralidad a una amalgama (posmoderna) de espíritus que erosiona el sentido y el valor de la democracia. La actual amenaza o tentación populista, de derecha o izquierda, no es una casualidad. Es lo que sobreviene cuando la palabra liberada prescinde de toda palabra de autoridad, y acaba convertida en vieja demagogia, como se registra últimamente en el discurso de algunos grupos o movimientos que, en su origen, como el 68, hicieron de la calle un lugar de la palabra al que atender y escuchar.

Juan María Sánchez-Prieto.
Universidad Pública de Navarra

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Mayo del 68. Memoria y melancolía http://www.galde.eu/es/nuevo-y-viejo-en-mayo-frances/ Tue, 10 Apr 2018 09:38:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9331

Lo nuevo y lo viejo en el Mayo francés

(Galde 21 primavera/2018). Eugenio del Río.
El 68 ha pasado a la historia como el nombre de una amplia ola de acontecimientos que se desplegaron en diversos países. En estas líneas me centraré en la movilización francesa, sin referirme a la alemana, en parte anterior a los episodios franceses, ni a la norteamericana, la mejicana, la italiana del otoño del 69, ni a las luchas sociales del 72 y del 74 en Gran Bretaña, que concluyeron con la caída del Gobierno conservador. Tampoco aludiré al derrocamiento del régimen portugués en el 74, ni al ascenso del antifranquismo hacia la mitad de la década.

La movilización francesa se desenvolvió en un ambiente internacional muy vivo, que suministró numerosos estímulos, símbolos y referencias a la juventud, desde la guerra de Argelia (1954-1962) hasta la guerra vietnamita (la ofensiva del Têt tuvo lugar en enero de 1968) y la revolución cultural china, iniciada en 1966, pasando por la Revolución cubana (1959). El movimiento de solidaridad con Vietnam desempeñó un papel fundamental en la gestación de Mayo del 68.

La protesta de Francia no constituyó un todo homogéneo. Fue más bien un conjunto plural de experiencias, variadas en cuanto a los sectores sociales implicados y a sus dimensiones territoriales. La movilización fue a la vez expresiva y reivindicativa; social, política y cultural.

Estamos hablando de un período de unos ocho meses, en su versión más larga, y de un mes y medio en lo que respecta a su fase álgida. Esto, en cuanto al movimiento de estudiantes.

La movilización obrera huelguística duró un par de semanas –en algunas fábricas algo más– en la segunda mitad de mayo. No tardó en obtener unos resultados sindicales destacados y, aunque con algunas prolongaciones locales, se apagó al terminar el mes. Después de mayo, en unos meses, subieron los salarios reales un 14% (de un 9 a un 10% en valor real); disminuyó el paro obrero; la semana laboral bajó de entre 48 a 45 horas a 40; se reconocieron los derechos de las secciones sindicales que se encontraban en peor situación.

El Mayo francés se convirtió inmediatamente en una referencia muy relevante y ha quedado como uno de los grandes hitos de la época. Tuvo mucho que ver con este impacto la amplitud de las manifestaciones y de la huelga general, la coincidencia de las movilizaciones obreras y universitarias, las ocupaciones de fábricas, de facultades, del teatro del Odeón, las imágenes producidas…

Aunque es problemático formular algo con sentido acerca de un objeto tan plural y de tan corta duración como fue el Mayo francés, voy a abordar un aspecto particular de aquellas movilizaciones: la relación que se dio en el campo de las ideas entre lo nuevo y lo viejo. ¿Representó un potencial tan innovador como tantas veces se ha recalcado?

Como ha solido suceder con tantos estallidos sociales y políticos, en Mayo del 68 se generaron unas complejas relaciones entre lo nuevo y lo viejo.

En la historia de los nuevos sujetos y de los nuevos movimientos es constante la dificultad para construir horizontes ideológicos innovadores y diferenciados críticamente de los del pasado.

Sin duda, el Mayo francés, con toda su diversidad, mostró un notable impulso innovador. Y ha quedado consagrado merecidamente como uno de los iconos de lo nuevo de aquellos años y como un símbolo sobresaliente de una época de protesta.

En su haber hay que registrar un vigor crítico frente a las instituciones políticas y a la Universidad, que se hallaban anquilosadas, presas de las rutinas y del burocratismo de las élites establecidas y en las que pesaba lo suyo la jerarquización generacional, académica, laboral. Se pudo observar un distanciamiento hacia las generaciones anteriores. El descontento se dirigía también contra los partidos políticos tradicionales y los sindicatos. Menudearon los recelos antiparlamentarios y antielectorales. También frente a las negociaciones y los acuerdos. Tomó fuerza, igualmente, un fuerte sentimiento antiautoritario. Las movilizaciones adoptaron un aire informal y festivo; las ocupaciones crearon espacios en los que se desarrolló una sociabilidad a la vez solidaria y distendida. Fueron días en los que las puertas a lo extraordinario estuvieron abiertas de par en par.

No obstante, el anhelo de novedad, que forma parte de lo mejor del proceso francés de mayo-junio, no se encuentra fácilmente en los textos. Se hizo notar señaladamente en el ámbito cultural, con frecuencia de manera un tanto difusa y poco explícita. Está en los carteles, las pintadas, las intervenciones en las ocupaciones…

Lo nuevo era algo muy real, inmediatamente tangible, pero apenas disponía de marcos ideológicos propiamente nuevos. A menudo se expresó por medio de viejas ideas, trotskistas, maoístas, anarquistas, que, además de servir para vehicular descontentos radicales, podían ser percibidas por mucha gente joven como algo relativamente nuevo, además de transgresor. Hay que tener en cuenta que, en esos años, la influencia de las distintas corrientes marxistas en la Europa continental, y en Francia muy especialmente, estaba en su apogeo.

En el mundo de 1968, un hervidero de luchas sociales y políticas muy sobrecargado ideológicamente, era muy pronunciada la demanda de ideología por los sectores más activos de los movimientos sociales y políticos, lo que predisponía a abrazar alguna de las grandes ideologías disponibles.

Vienen a la memoria aquellas consideraciones de Pierre Vidal-Naquet cuando, analizando el lenguaje de Aquiles, el héroe de La Ilíada, escribió: «Los materiales pertenecen al acervo del repertorio épico, pero la combinación es única» (El mundo de Homero, 2002). Lo nuevo de Mayo echó mano también del repertorio épico, de las ideas y del lenguaje anteriores de la izquierda.

En el Movimiento 22 de Marzo, nacido en Nanterre, advertimos una fusión de ideas características de las tradiciones anarquistas con algunos ingredientes ideológicos más innovadores.

En el campo maoísta destacó La Gauche Prolétarienne, fundada en septiembre del 68 tras la disolución el 12 de junio de la Union de Jeunesses Communistes Marxistes-léninistes. En el ámbito del trotskismo los dos grupos más importantes fueron la Jeunesse Communiste Révolutionnaire, que luego se llamó, Ligue Communiste y, finalmente, Ligue Communiste Révolutionnaire, y Voix Ouvrière, organización que en mayo contaba con años de antigüedad y que daría origen a Lutte Ouvrière.

En las organizaciones de la izquierda radical se podía percibir una curiosa simbiosis entre nuevas experiencias y el deseo de novedad, por un lado, y, por otro, el recurso a viejas ideologías con raíces en el siglo XIX.

Paradójicamente, el inconformismo latente en quienes se movilizaron en mayo se daba la mano con el conformismo ideológico de las tradiciones de izquierda.

Si bien el marxismo, en sus distintas versiones, seguía ocupando un lugar hegemónico en la izquierda, y sobre todo en el Partido Comunista y en la extrema izquierda, hubo signos de creatividad e innovación, como, entre otros, el libro Le droit a la ville, de Henri Lefebvre, publicado en la primavera de 1968. Al propio tiempo, se dejaron oir voces, aunque ciertamente no muy influyentes, que promovían actitudes críticas hacia las viejas ortodoxias. Fue, por ejemplo, el caso del autor bretón Jean Grenier, profesor y amigo de Albert Camus, que había publicado en 1938 su excelente Essai sur l’esprit d’orthodoxie, reeditado precisamente en abril de 1967, donde se rebelaba contra un clima ideológico en el que «si no se es “marxista” o susceptible de llegar a serlo te toman por “fascista”».

En el mundo asociativo, por lo demás, hubo experiencias más liberadas de las inercias anteriores. Así el sindicato universitario UNEF o el Parti Socialiste Unifié (PSU). Ambos tuvieron una presencia sobresaliente en el Mayo francés.

Las ideas procedentes de otras épocas, por el hecho de serlo, no son inservibles ni mucho menos. Se precisa siempre la conservación selectiva de los mejores legados. En sentido contrario, la novedad no es garantía de calidad ideológica. Mayo del 68 puso de manifiesto, una vez más, tanto las dificultades para innovar en el orden ideológico como su necesidad.

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Diálogo entre el 67/68 alemán y el 15M http://www.galde.eu/es/dialogo-67-68-aleman-y-15m/ Tue, 10 Apr 2018 09:36:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9344

¿Romper o mechar?

 

(Galde 21 primavera/2018). Entrevista de Amador Fernández-Savater con Juan Gutiérrez.

Juan Gutiérrez vivió el 67/68 alemán, que se inició antes del francés, desde Hamburgo. En 1972 conoció a Frauke Schultz y se liaron en el movimiento estudiantil, los grupos de filosofía, las vidas alternativas. Cuatro décadas más tarde, ya instalados en España, ambos vivieron el 15M de 2011 desde las ciudades de Madrid y Donostia, donde residen. En este 50 aniversario del 68, le propuse a Juan organizar un diálogo entre ambos movimientos a través de sus recuerdos y sus reflexiones. Y Frauke Schultz se sumó también. ¿Qué se dicen, qué nos dicen a día de hoy, el 67/68 alemán y el 15M?

Revuelta íntima, revuelta colectiva

¿Qué primer recuerdo os viene de lo vivido en Alemania en 1967?

Juan: Ha sido un tiempo muy feliz en mi vida, como también lo ha sido la acampada del 15M en Sol, que fue como el 67 en Hamburgo, pero con más trasfondo.

¿Y de dónde piensas que provenía tanta felicidad?

Juan: Bueno, en aquel año 67 un grupo de gente se rebeló contra quienes tenían el poder entonces. Un día, desde la torre de filosofía donde yo estudiaba, vi pasar un grupo de gente que iba a manifestarse frente al Consulado de los EE.UU. contra la guerra de Vietnam, me bajé y me junté con ellos y desde entonces sigo instalado en el movimiento. Pero la felicidad no provenía sólo de la rebelión, sino de notar que esa insurrección pública de una minoría electrizaba a toda la sociedad.

¿A qué te refieres?

Juan: Mira, yo vivía en España. Era el mayor de ocho hermanos y destinado a ser la “perla” de una familia rica. Muy presentable: deportista, buenas notas, ingeniero de caminos. Pero ese camino no me gustaba y empecé a salirme de él, apeándome de los privilegios con que estaba empedrado. Así, durante cuatro veranos hice el servicio militar del que podía haberme librado. Luego me convertí en un tipo excéntrico, abandoné mi carrera, mi tierra, la clase social en que estaba y la religión que me habían imbuido. Hasta 1967 lo hacía solo, por mi cuenta, refugiado en la filosofía. Pero en el 67 encontré un movimiento entero que se salía del carril, que no se resignaba a nada, que se encendía por todo el mundo y tenía pinta de cambiarlo.

En la estela de ese 67/68 nos liamos Frauke y yo. Me ha costado decenios entender por qué Frauke, como tantas otras mujeres, se embarcó en aquel movimiento. Me ha ayudado a comprenderlo el taller que organizaste hace 10 años en Sevilla para diseñar una memoria no resignativa, sino esperanzadora del Mayo de 1968 1. Nos habías invitado a Frauke y a mí y para prepararlo volví por unos días a Hamburgo donde pregunté a media docena de amigos del 67, mujeres en su gran mayoría -Anke, Aisa, Susanne, Verena-, las razones de su participación.

Era impresionante lo que me contaron: ya desde principios de los 60 estaban empeñadas a solas y a la chita callando en liberarse de la férrea disciplina a que les tenían sujetas sus padres. Lo hacían superando barreras pasito a pasito, cambiándose el peinado, buscando trabajo, luego saliendo de la vivienda paternal, después apañándose para cambiar el puesto de trabajo a un lugar lejano, todo el tiempo ligando con gente impresentable para los padres. Así también Frauke. Y de pronto apareció en el 67 un movimiento amplio que se conectaba con esa rebelión más íntima e individual. Era muy gozoso ver cómo te enfrentabas a un muro y ese muro cedía.

Juan, ¿tenías experiencia política antes?

Juan: Bueno, había participado como delegado de los estudiantes de todas las escuelas de ingenieros de España en las huelgas que sucedieron en el año 1956 cuando la muerte de Ortega y Gasset. Fue el comienzo del movimiento estudiantil español que eclosionó la década siguiente. Nos sumamos a la agitación en la Escuela de Caminos. Nunca había habido tanta gente participando en algo. Más tarde me fui a Suiza y finalmente recalé en Alemania. Allí además de estudiar filosofía encontré trabajo no como ingeniero, sino como delineante, un grado inferior, y luego como intérprete de trabajadores emigrantes en el astillero donde se construían los buques más grandes del mundo.

El movimiento del 67 en Alemania era más anti-imperialista que anti-capitalista. Nuestra referencia era lo que pasaba entonces en Vietnam, en Persia bajo el Sha y en América Latina, con las guerrillas y el Che Guevara y en la propia universidad. Recuerdo que inundamos el acto inaugural del curso 1967-1968, porque no estábamos invitados los estudiantes. Al primero que entró le agarraron, pataleó, salió en los medios de comunicación. “Debajo de los cuellos almidonados hay un moho de mil años”, decíamos. De ahí pasamos a ocupar las facultades para ponerlas al servicio del pueblo.

Se trataba de “tomar el cielo por asalto” pero no solos, sino en grupo y guiados por el ideólogo-jefe de turno: en Berlín, Rudi Dutschke; en Hamburgo, Carlo. Pero nos faltaba base.

De los cielos a los suelos

¿Podrías explicar eso de que os faltaba base?

Pues queríamos poner la Universidad al servicio de un pueblo con el que no teníamos el menor contacto. Hablábamos en una jerga incomprensible: “el potencial ético de la proporcionalidad en la reacción”. Éramos así una vanguardia separada y alejada de aquello de lo que quería ser vanguardia.

A nuestras reuniones venían los medios de comunicación, pero no les dejábamos entrar. Nos cortábamos de esa realidad. Ocupábamos una facultad y no había estructuras para hacer nada. La gente bailaba, cantaba “Comandante Che Guevara”, se drogaba. Es decir: los muros cedían, ciertamente, ¿pero después qué?

A partir del año 68 la cuestión más importante fue el aterrizaje. No habíamos podido tomar el cielo por asalto, estábamos colgados de la brocha y había que aterrizar de vuelta en ese “puto mundo” que habíamos querido dejar atrás.

Fue un aterrizaje forzoso y disgregado, una derrota con todas las de la ley, pero una derrota que no nos vació, ni nos redujo al absurdo. Emprendimos lo que Rudi  Dutschke llamó “la larga marcha a través de las instituciones”, un nuevo derrotero, lentamente y a traspiés, aprendiendo a entender que este mundo con todas sus incertidumbres, trampas, tretas y peligros está habitado por seres humanos y su dignidad, y empezando a dudar de que el cielo también lo esté. Así hemos mantenido nuestro empeño liberados de la pesada carga de fidelidades estúpidas y contraproducentes.

Está siendo un aterrizaje mucho más lento que el vuelo mismo y en él está habiendo de todo. Desde los que empezaron a coquetear y se han embarrado con la lucha armada hasta los que se encandilaron con la frase de Willy Brandt “arriesguémonos a más democracia”

Vale la pena destacar aquí la valentía de las mujeres que se empeñaron en educar a sus hijas e hijos de forma contrapuesta a la educación impuesta por sus madres/padres. Luego están los que se desentendieron del mundo para empeñarse en u cambio en su entorno como defensores del medio ambiente; los que querían un cambio más global y se encaminaron hacia los partidos tradicionales o los que regredimos enrocándonos en un estalinismo obsoleto disfrazado de marxismo.

68 y 15M, romper y mechar

Has mencionado antes al 15M. Dijiste que fue algo parecido a lo que vivisteis en Hamburgo en el 67, pero con más trasfondo. ¿Qué parecidos y diferencias ves entre ambos movimientos?  

Juan: Me parece que hay una diferencia esencial: mientras que el 68 quería revolucionarlo todo, el 15M se aventura a renombrar todo. Es decir: para el 15M no se trata tanto de cambiar la realidad, sino más bien de redefinirla. Redefinirla desde la dignidad. Mirar la realidad y decir lo que es según cómo trata nuestra dignidad: si la humilla, la precariza, la empobrece, etc. Indignados se refiere a dignidad herida. La realidad no es sólo un conjunto de hechos empíricos, constatables. Forma también parte de ella el valor que uno se atribuye a sí mismo. Así se rebeló Mandela contra el dominio blanco, movido por su dignidad herida al ser tratado como un niño por ser negro.

La imagen de cambio en el 67 era echarlo todo abajo, subvertir y derrocar. Hundir el muro para abrir un “más allá” contrapuesto al “más acá”. La imagen de cambio del 15M es otra. Es la de un frontón que nos devuelve al “más acá”, espabilándonos para que percibamos y apreciemos la humanidad esparcida en ese “más acá”.

Podríamos hablar más bien de “mechar la carne”, que no es desecharla y tirarla, sino perforar en ella agujeros donde meter sazones que la hacen jugosa y sabrosa

¿Qué significa esa metáfora?

Pues que si defines un sistema en abstracto, es decir abstrayendo la dignidad por ser intangible, sólo encuentras cosas malas. Pero en la realidad contenida en ese sistema hay muchas áreas buenas, incluso recovecos que no están sometidos a la lógica del beneficio. No sólo nos enfrentamos a una realidad mala. En el “más acá” encontramos mas destellos de una humanidad caleidoscópica que patatas.

¿Sería la vieja diferencia entre “reformismo”y “revolución”?

Puede ser entendido así, pero creo que es distinto. Mechar injerta e irradia el sí a la vida. Recoge lo bueno que ya hay en la realidad y toma apoyo en ello.

En el 67 se trataba de preparar la explosión. El poder dominante era un gigante con pies de barro y se trataba de atacar ahí. Teníamos la idea de que primero iba a cambiar la sociedad y luego cambiaría el ser humano. Primero la revolución política, luego la revolución cultural que transforma “lo más profundo del ser humano”. Esa era la lección -mejor dicho el espejismo- que sacábamos de la revolución cultural china.

La violencia revolucionaria liberadora ha desfondado las revoluciones. Esa es la lección que nos ha impartido la historia desde hace 50 años, cuando capturaron y asesinaron en Bolivia al Che, su apóstol y mártir. Al pasar la violencia sanguinaria con la que se hace la revolución a ser constitutiva del nuevo sistema, acaba por castrarlo, por asfixiar lo humano.

La cresta de la ola y la ola de fondo

¿Cómo cambia la relación con la sociedad desde esa idea de mechar la carne?

En el 67 se trataba de romper con lo establecido. Poníamos más ahínco ahí que en generar lo que aún no existía. La idea de ruptura hoy no es tan clara. La situación ahora está marcada por la precariedad de todo, por lo que los padres no saben en qué carril meter a sus hijos. ¿Cuál es el carril que se trata de romper entonces? No está nada claro.

En el 67 nos encerramos mucho en una radicalidad de vanguardia, sin abrirnos al diálogo. “Somos la pequeña minoría radical”, gritábamos en las manifestaciones. Nos separamos de la realidad y rechazamos los vínculos. A la puerta de la Comuna 1 en Berlín habían puesto en un tablero para cachondearse las cartas angustiadas que mandaban los padres. Nos agarramos compulsivamente a esa radicalidad. Y claro, enseguida llegaba la condena del otro que no era lo suficientemente radical: “revisionista”, “liquidacionista”.

Éramos la cresta de la ola, pero estábamos separados de la ola. Hoy me parece que ya no es tan así: en lugar de vanguardias hay redes. Se buscan los engarces con la ola de fondo. A diferencia de aquella comuna, en las plazas del 15M se deseaba que vinieran los padres, los abuelos, toda la sociedad. Lo que yo llamo “la parte quieta del movimiento”.

¿Qué es la parte quieta del movimiento? ¿Sería la opinión pública?

Juan: No, la opinión pública la meten y la sacan los que controlan los medios de comunicación. Es pasiva, construida. La parte quieta es más bien lo que sostiene a lo que se mueve. Quiero decir: no todos pueden hacer política todo el tiempo. La madre de Lenin estaba orgullosa de sus hijos: alentaba desde lo quieto. Ese estar quieto es distinto de la opinión pública. La parte quieta actúa desde la quietud. Es la casa donde el maquis se esconde. Son las familias que sostienen. La parte quieta es más “femenina”, si quieres, que la parte móvil.

Línea de masas: la experiencia maoísta

Siempre me ha sorprendido mucho que pasaseis del 67 libertario al maoísmo, cuando entrasteis a militar en la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) en los años 70. ¿Cómo fue eso?

Aquí tercia Frauke: Como decíamos antes, a la rebelión del 67 le faltaba base. Fue una llamarada, pero sin suelo. Nos instalarnos fugazmente en un gesto que parecía para siempre pero… Volver a las estructuras de partido tras el 68 fue como tratar de agarrarse a algo más sólido. La única forma de encontrar un espacio donde organizarnos fue una regresión: el enganche a un partido y a una teoría ya obsoleta, el marxismo-leninismo.

Juan: El período de la ORT empezó estando en Hamburgo y terminó en el año 80 o el 81. Yo trabajaba en cuestiones de emigración, tenía un grupo de trabajadores emigrantes que queríamos integrar en un partido. Podíamos elegir entre un partido comunista alemán o uno español. Nos inclinamos por los partidos españoles porque había más clase obrera. Desde el extranjero apoyamos al partido, promoviendo escritos, folletos y panfletos. También colaboramos en el periódico de la ORT, etc.

¿Qué afinidad teníais con el maoísmo?    

Frauke: Sentíamos una gran insatisfacción al ver encarrilada la lucha social desde el PCE y queríamos algo más radical. Nos desmarcamos del revisionismo y del eurocomunismo. Buscamos otra orientación.

Juan: El maoísmo no era una teoría tan montada en cadenas de argumentos como el marxismo. Apelaba a lo intuitivo. Tenía mucha metáfora. Marx habla de valor de cambio, valor de uso, valor de consumo. Distingue entre dinero y capital. Es un desarrollo lógico y paso a paso. Lo de Mao era distinto, eran aforismos. Algo más poético.

Tú incluso te proletarizaste, ¿no es así, Juan? Entraste a trabajar a un astillero para juntarte con obreros.

Juan: Yo nunca me entendí como proletario. Pero estaba esa concepción de Marx de los “traidores a su propia clase”. Ernest Bloch se preguntaba: “¿por qué son comunistas los que no lo necesitan?” Pensábamos que el porvenir de la humanidad y del mundo no se generaba desde la burguesía y entonces nos pusimos a “servir al pueblo”.

¿Os parece que queda algo rescatable del maoísmo?

Juan: Quizá la idea de “línea de masas”. La idea de que son las masas las que hacen la historia, no los individuos poderosos o geniales. Lo explicaría con ese verso de Brecht que dice: “César conquistó las Galias, ¿no llevaba siquiera un cocinero?” La historia es obra de muchos, no de uno. Mi inquietud entonces era disolver el yo en un nosotros, desprotagonizarlo, mirar más bien el protagonismo colectivo. Puede que esa línea desemboque hoy en la “política de cualquiera” del 15M donde la gente común es protagonista.

La doble temporalidad del cambio social

Me pregunto en qué medida se parece esa “regresión” de que habláis a la que ha podido haber entre el 15M y Podemos: como parecía que el 15M no conseguía ningún cambio tangible, las energías pasaron en determinado momento a una estructura más tradicional pero que prometía cambios concretos como Podemos.

Juan: Parece una maldición: o los movimientos se extinguen sin estructuras, o se jerarquizan en la estructura que se dan. La podríamos llamar “la maldición de Hegel”, quien decía que el pueblo no puede gobernarse a sí mismo. Hegel pensaba que la monarquía prusiana era el fin de la Historia, como hoy Fukuyama mantiene que lo es el capitalismo neoliberal. No hemos inventado aún la herramienta democrática para que el pueblo se gobierne a sí mismo. Hay un potencial aún no realizado en los movimientos de que venimos hablando.

Frauke: Pero de esos movimientos sacas provecho para la vida. No cambiamos el mundo, pero nos hemos cambiado nosotros.

Juan: Hay que reflexionar sobre los tiempos del cambio social. La construcción de una nueva sociedad es una tarea de generaciones. Hay dos tiempos del cambio: el tiempo rápido de la cresta de la ola y el tiempo lento de la ola de fondo.

La toma del poder tiene sus ritmos, más cortos y rápidos. Pero se toma el poder, en cualquier caso, para facilitar el cambio de la sociedad por sí misma. Es una herramienta, no debe ser el centro director del cambio.

Estamos en el crisol de ensayo de lo que puede ser una sociedad no cerrada sobre sí misma, sino abierta y en reconocimiento mutuo. Lo que antes llamamos dignidad. Está madurando y calando una política ciudadana. No partidista, no troceada en partidos que seleccionan sólo lo que les favorece y perjudica al de enfrente. Una política sin jerarquías y no excluyente, que confiere autoridad al mérito, pero también muy anónima, donde todo el mundo es sustituible. Es un “cambio climático” que tendrá mareas altas y bajas, olas encrespadas y espumas, pero lo más importante es la ola de fondo: esa nueva política ciudadana que ha de venir generada por los mismos ciudadanos. Durante algún tiempo todavía, veremos infinitos juegos, engarces transitorios y tensiones entre la política de partidos y esa política ciudadana.

Frauke: El 67 fue una llamarada de rebelión. Hoy es hora de pasar del gesto a ser gestores de cambio.

 

Notes:

  1. Juan se refiere al encuentro “Semillas y gérmenes de Mayo del 68” que tuvo lugar entre los días 12 y 16 de noviembre en Sevilla en 2007. Más información: https://tinyurl.com/y8fq3357

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Maiatza 68 kantutegia http://www.galde.eu/es/maiatza-68-kantutegia/ Tue, 10 Apr 2018 09:34:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9364

 

(Galde 21, 2018/udaberria). Joseba Zulaika.
Maiatza 68 zen eta Txabi Etxebarrieta eta Jokin Gorostidi autoz Donostiako bidean ziren. Txabik, ohi zuen bezala, Machinen boleroren bat abesteko eskatu zion Jokini. “Dos gardenias para ti” zuten faborito bat: “Dos gardenias para ti. Con ellas quiero decir: te quiero, te adoro, mi vida.” Bi militanteak maitemindurik zeuden.

Ordurako, euskal kanta berriaren garaia zen —Lourdesen “Gazte gara gazte”, Leteren “Maiteaz galdezka”, Laboaren “Egun da Santimamine”, Lertxundiren “Zenbat gera”. Baina Machin ere artean popularra zen Txabiren Bilbon. Che Guevara zen heuren heroia eta castrismoaren anti-kononialismoa heuren ideologia, baina iraultza aurreko Cubako Machin mulatoak ahots sensualez abestutako boleroak zetozen bat heuren bizitza sentimentalekin: “Cuando tú me besas”, “Anoche hablé con la luna”, “Espérame en el cielo”, eta holakoak.

Handik egun batzuetara, Gorostidirengana autoz zoazela Txabi eta Sarasketa, errepidean alto eman eta geroago Benta-Handin ekainaren 7ko fetxa fatidiko hartan lurrean zegoela, Txabiren sakelean piparekin batera Isabelen argazkia aurkituko zuten. Isabel ordurako beste norbaitekin ezkondua zegoen. Imanolek kantatuko zion karraxika “Lengo batean/ kalearen erdian/ Benta-Handi erdian/ Xabier anaia hil zuten.”

Aurreko udan gertatua zen Kalifornian summer of love bezala ezagutu zen uda beroa, ehun mila gazte San Franziskon bildu zituena, marihuana erre eta amodio librea praktikatzen.Euskal gaztediak militantziarako orduazuen. Imanolen kanta: “Eta nolazgu/ gu, eguneroko patxara merkean/ oso lasai bizi geran. . . / gure herria zapaltzen duten/ beste jende hoiek/ bihar ere/ berriro ere,/ beste bat hilko dute”. Eta beste hura: “Ez jaia, ez dantza/ herria lutoz dago.”

68ko amodiozko uda berean, Euskal Herrian milaka gazte seminario edo fraile eta monja konbentuetan birjinitatea suharki gordetzen saiatzen ginen, neu tarteko. Gure praktikak zilizioa eta auto-flajelazioak ziren.

San Franziskon hippy izan nahi zuten. Eta Pariseko 68an iraultza proletarioa eta sexuala zen helburu. Euskal gazteok ere urte hartan bagenituen gure desirak eta helburuak. Jean Genetek, literatura frantseseko printzeak, santu eta canaille bide batez zenak, idatzi zuen “santua” dela frantsez hizkuntzan dagoen hitzik ederrena. Ondo genekien hori zenbait gazte euskaldunok. Gure santutasun helburuak ez ziren baina jolas estetiko hutsak. Gurea tradizio monastiko zehatza zen, erdi harotik zuzenean zetorrena.

Heurentzat San Franziscon Beatlesak eta rock and rolla, Parisen L’Internationale; gurea gregoriano purua ere bazen, gaberdian maitinesetan hasi eta egunean zehar ordutik ordurakoak. Gauzak zailago egiteko, konbentuko paretak santu eta santa erotizatuaz estalita zeuden, trantze mistikoak irudikatzeko nonbait. Amodio libreak eta amodio iraultzaileak izango zituen beren gozamenak, nola ez, baina gure konbentuetan sexoak sortzen zuen izua, ikara, harridura, apokalipsia, eta beste gabeko misterium tremendus et fascinans hura, ez pentsa haren enigma eta gozamen debekatua gutxiago zenik.

Edo konbentu eta seminarioetan santutasuna, edo politikan martirioa: hauek ziruditen gure 1968ko alternatiba nagusiak. Garai batean Etxebarrietaren panfletoak Deustuko San Felicísimo konbentuan ziklostilatzen ziren; banuen nik fraile lagun bat, Euban filosofía irakatsi zidana, horrexegatik kartzelan urteak eman zituena. Seminariotik ETAra salto egindakoak gazte ugari izan ziren. Zubi nagusi bat bazen bien artean: bietan sexua izkutuan gordetzeko traba bat besterik ez zen, sublimaziorako aitzakia.

Etxebarrieta eta Isabelen kasua adierazkorra da. 1966ko udan ezagutu ziren. Abendu arte afera kartsu bat izan zuten, heuren eskutitzetan agertzen den bezala. Txabik maitasuna aitortzen zion Isabeli behin eta berriro, segidan barkamena eskatzeko. “Agian krudela naiz —neure burua suizidatzearren. . .” Amodio erotiko bat beste gabe gozatzea ezinezkoa zen; Isabel baino amodio altuagoak izateak kulpante egiten zuen.

Txillardegiren Leturiaren egunkari ezkutua dakar gogora: emazte Mirenganako maitasuna ez zuen aski Leturiak, zeren “ene bihotzak zerbait Absolutoa behar zuen”. Emakumearenganako maite-mina behar maskulino heroikoaren sintoma beterik ez. Absolutoaren “amodio inposiblea” predikatuko du Leturiak, Aberrian finkatuko den Beste Handia. Unamuno eta haren bizitzaren zentzu tragikoa zegoen bai Txillardegiren eleberrian eta bai Etxebarrietaren bizitzaren atzean. “Kulpante naiz, bai”, aitortzen du Leturiak Miren abandonatu zuelako. Kulpante zen Etxebarrieta Isabel utzi zuelako. “Nere pekatuak maitasunez garbituko ditut”, dio Leturiak. “Eta zer da maitasuna? Bizitza ematea.” Miren gaixorik hilko da, Leturia suizidatu egingo da. Txabiren heriotza ere bere lagun ondokoenak suizidiotzat jo zuten. Baina Txabik Isabeli idazten jarraitzen du: “No sé llenar tu ausencia”, izenpetzen du poema bat. Bere kontroletik kanpo daude “las turbias arenas de tu vientre”, “donde el mar es la turbia escollera de amarte/ Allí donde la luz está sin tregua ante tus brazos.” Itxasoaren infinitoa da maitearen ordezkari bakarra: “Ahitarme de mar,/ llenar de olas y mareas/ el último rincón de mi cuerpo, por ti/ abandonado.” Hain urrun dago Isabel, hain ezinezko, eta bide batez desiotik hain hurbil: “porque eres criatura inconcebible/ y estás a punta de mis manos, sin embargo./ Inalcanzable./ Tu vida es otro mundo/ otro país.” “Maite zaitut” idatziko dio behin eta berriro. Denbora eta heriotza baino ere indartsuago den maitasuna: “De saber que muero esta noche/ te buscaría locamente;/ te auparía sobre mi muerte/ al país donde ha vivido mi amor por ti.”

Isabelekin amaitu ondoren Aberria da Etxebarrietaren egia bakarra: «Patria: Mar del río de mi sangre», «Tú eres mi único sentir inequívoco». Baina hil baino hilabete batzuk lehenago, Machinen boleroak Gorostidirekin autoan kantatzen zituelarik, bere azken poeman, “Me has hecho vivir con hondura”, honela idatzi zuen: “Con furia traspapelaría nuestras vidas/ A la marcha enorme de los cuerpos,/ Donde amarte me cubriera/ Como el mar se cubre a sí mismo, por entero.” Itsasoak. Aberriak. Infinitoak. Sabelak. Amodio ezinezkoak. Beste Handiak. Hirurogei ta zortzian mugida handiak bizi ziren Euskal Herrian. Aurreko urtean, sei hilabete luzeetan, Bandaseko langileen grebak zortzireun langile kale borrokan manteni zituen guardia zibilen aurka. Arantzazuko bilkura ere, euskararen estandarizazioa arautzeko lehen pauso erabakiorrak emango zituena, han goiko santutegian eta sotanadun fraile artean eman zen, Amabirjinaren kantuen oihartzunetan, 68ko udazkenenean. Bizkaian apaizak errebolta bizian ziren urte horretan. Azaroaren 1ean hirurogei bat abade Derion matxinatu ziren. Gogor izeneko diska kaleratu zuten, euskal meza, kanta herrikoi eta zenbait bertsoekin. Hauetako bat: “Iñok nai ba´dau gu Deriora/ zertan gatozen aditu,/ agonian ta preso dagoen/ Erriak biladu gaitu./ Pazientzia agortu yaku/ ta ezin geiago sufritu.” Apaiz hauetako batzuk hurrengo udaberrian Zamoran amaituko zuten. Han erein zen Amurizaren bertsogintza berria.

1968an Xabier Gereñoren Cinsa diskaetxeak ahots harrigarri bat kaleratu zuen: Estitxu: “Orain nik e badut eskualdun makila!”1968an argitaratu zuen Arestik Euskal harria; haren “oskorria” Oskorri bihurtuko zuen laister Natxo de Feliperen taldeak: “Irrintzi bat entzun dugu/ezpataren aurrean/ oskorria zabaltzen da/ euskaldunen lurrean”.

Urte berean argitaratu zuen Letek Egunetik egunera orduen gurpilean. Lete abeslariak “Ai poeta” kantatzen zuen besteak beste eta Krutwigen “Bihotza”: “Munduak gezurra diotsu, bihotza./ Gezurra bere argi indarrez”. Imanolek eta Paco Ibañezek ere gogoko zuten kanta eta behin Bilbon elkarrekin abesten Arriagan entzun nien. Azken bertsoak zion dena: “Jainko gorde hoiek,/etzaituztet gurtzen nik,/ zuek ere hilkorrak zerate,/ eta ezerezera, ziurki zoazte,/ ezer ez bai zerate.”

Mende erdi lehenago idatziak ziren hitz horiek. Baina Imanolek, Xabier anaiaren errepideko odolakantatu zuen Imanol berak, bihotzaren gezurrak zenbaterainokoak diren agertzeko, lau mende lehenago Gurutzeko Joan Doneak idatzitako poemara joko zuen bere Barne-kanta hartan, Karlos Gimenez pianoan, auto-exiliora hiltzera joan aurretik: “Nun zaude kuku, Maite?/ Emen nuzu mingulin./ Oreiñak antzo, jota/ nadukazu maitemin./ Atzetik oska nuzu, ta Zuk neri aldegin”.

Mende erdi lehenago suertatu zen 68ko maiatza gertakizun. Urte horretan Beatlesak LP zuria kaleratu zuten, besteen artean “Revolution” eta “Obladi-Oblada” zituenak, eta Harrisonen “Nire kitarra negarrez leun darion bitartean”. Mende erdi horretan eman du bere bizitza nere belaunaldiak. Dostoievski zuen gogoko Etxebarrietak. Karamazov anaien parrizidioa bizi izan genuen, aita gabe konpondu beharra. Ez genuen ikasi bereizten Walter Benjaminen “biolentzia mitikoa” eta “biolentzia dibinoa”.

68ko iraultzaileek azkenean maisu/agintari berri bat nahi zutela, zioen Lacanek. Ekintzak ez duela bere arrazoia ezagutzen, zioen. Eta iraultzak ezin duela subjektua bere esklabutzatik askatu. Gure euskal belaunaldiak ere ekintza zuen grina eta iraultza agindu. Jainko gordeen Beste Handietatik askatzea zen egitekoa. Oraindik ere hala da. Oraindik ere iraultza gizartean eta norberagan egiteko sasoia ez da pasatu. Duela mende erdi erraza zen Laboarekin Brechten hitzak abestea: “Lilurarik ez/ ez dago itzultzerik/ eguna atean dago/ haize hotza dakar/ ez da izango beste goizerik.” Gaur lilura gabe bizitzea besterik ez zaigu gelditzen, ze “bizitza da haundiena/ galtzea litzake galtzea dana.”

 

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El movimiento feminista más allá del Mayo francés del 68 http://www.galde.eu/es/mas-alla-del-mayo-frances-del-68/ Tue, 10 Apr 2018 09:32:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9383

En Place Edmond Rostand, cerca del Jardín de Luxemburgo, 13 de mayo Caroline de Bendern, sobre los hombros de su amigo el pintor Jean-Jacques Lebel, el instigador de la ocupación del Teatro Odeon. La Marianne del M68 de la célebre pintura Liberté guidant le peuple de Delacroix.

(Galde 21 primavera/2018). Patricia Badenes Salazar.
Este 2018 se cumplen cincuenta años del famoso Mayo francés del 68. Un aniversario con un gran valor en sí mismo y con el suficiente tiempo transcurrido para permitir una reflexión más objetiva. Los hechos que se produjeron en aquel atípico mes de mayo se han convertido en todo un símbolo, no sólo de un año, sino de una década. ¿Por qué el Mayo francés es uno de los primeros acontecimientos que acuden a nuestra memoria en el momento en que oímos hablar de este año mítico? Porque en poco más de treinta días un país próspero y democrático se tambaleó. Porque los estudiantes rebeldes habían conseguido sumar a su causa a millones de obreros que parecían salir de un dilatado aletargamiento y juntos habían logrado paralizar una nación. Pero el Mayo francés, además de todo eso y de mucho más, fue un acelerador de una serie de dinámicas de cambio precedentes que se iban a prolongar en el tiempo, entre ellas, el papel de la mujer en la sociedad.

La batalla de las mujeres por equipararse a los hombres viene de muy lejos, especialmente en Occidente. Las hazañas individuales son innumerables y recorren casi toda la Historia, pero el surgimiento de un movimiento feminista potente y bien articulado es mucho más reciente. Desde las sufragistas anglosajonas, la lucha feminista no ha dejado de crecer y de ganar visibilidad. Aunque también ha conocido extensos períodos de estancamiento. El camino es largo y parece que nunca se alcanza la meta. Pero todo apunta a que se está dando un nuevo paso… Efectivamente, los movimientos Me Too (Yo también) y Time’s Up (Se acabó el tiempo) y la reciente huelga feminista española son una prueba de ello.

A raíz del movimiento Me Too, desde Francia, han surgido algunas voces femeninas discrepantes. Para unos, se trata de una reacción conservadora y antifeminista; para otros, expresa un enfoque diferente que también se debe respetar. Alrededor de un centenar de francesas, muchas de ellas artistas o conocidas del mundo del espectáculo, han firmado un manifiesto en el que critican algunos aspectos del Me Too. En el texto, que se publicó en Le Monde el pasado 9 de enero, dejan claro que apoyan las denuncias de los casos graves de acoso, pero, al mismo tiempo, atacan lo que para las firmantes es un exceso de puritanismo y sostienen que el coqueteo y la galantería no son reprochables siempre que sean de mutuo acuerdo. Asimismo, advierten de que esta nueva caza de brujas da alas al extremismo y vuelve a nuestras sociedades más totalitarias, así como, victimiza e infantiliza a la mujer. Una de las firmantes más conocida es Catherine Deneuve, a quien, desde las insidiosas redes sociales, le recuerdan su supuesto giro copernicano, desde que firmara el Manifiesto de las 343 hasta este documento actual.

El 5 de abril de 1971 apareció publicado en la revista Le Nouvel Observateur el llamado Manifeste des 343 salopes (Manifiesto de las 343 puercas), en el que todas estas mujeres reconocían haber abortado. En efecto, entre ellas estaba Deneuve, pero también una de las más importantes feministas de todos los tiempos: Simone de Beauvoir. El revuelo que se generó alcanzó proporciones colosales. Las firmantes ponían sobre la mesa el espinoso asunto del aborto y a partir de entonces la lucha por su legalización no se detendría. Habría que esperar hasta la promulgación de la ley Veil en 1975 para que en Francia el aborto fuera legal.

Pero volvamos atrás. Para entender el resurgir del feminismo francés de los años setenta se hace imprescindible hablar del Mayo del 68. Según numerosos expertos, la verdadera razón por la que comenzó este movimiento estudiantil fue la pervivencia de la prohibición de realizar visitas a las residencias del sexo contrario. No dudamos del peso de esta circunstancia, pero evidentemente no fue el único motivo, ni siquiera el más importante. El malestar de los estudiantes hundía sus raíces en una casuística mucho más compleja y enquistada.

Los situacionistas –recordemos su influencia y su participación directa en los hechos de mayo y junio del 68– abordaron en profundidad el tema de la desazón juvenil. En algunos de sus textos las referencias a aspectos de índole sexual son habituales. En el famoso panfleto De la misère en milieu étudiant considérée sous ses aspects économique, politique, psychologique, sexuel et notamment intellectuel et de quelques moyens pour y remédier,[1] Mustapha Khayati pasaba revista a la penosa situación de los estudiantes franceses, quienes vivían en un estado de miseria total en todos los órdenes y, cómo no, en el sexual. Según el autor, estos jóvenes perpetuaban los comportamientos erótico-amorosos más tradicionales y reproducían en sus relaciones intersexuales las relaciones de clase. Por lo tanto, la necesidad de cambio se imponía. En este sentido, la última frase de este panfleto, que se convirtió en uno de los lemas indiscutibles del Mayo, invita a revolucionar la vida cotidiana en el aspecto sexual −«jouir» tiene esta connotación− y, por ende, en el afectivo: «Vivre sans temps mort et jouir sans entraves».[2] Para los situacionistas, en general, el amor tenía la capacidad de hacer la vida apasionante y ésta era una de sus grandes aspiraciones.

Durante el Mayo francés, a pesar de que ningún nombre de mujer ha trascendido como protagonista de la revuelta estudiantil, la participación y el peso de éstas en la misma están fuera de toda duda. Aunque también es cierto que sus principales tareas se circunscribían a cuestiones de manteamiento y de logística. A esta falta de liderazgo, se unía una ausencia destacada de reivindicaciones encaminadas a mejorar la situación femenina, especialmente en el ámbito laboral. No obstante, encontramos algún testimonio de mujer que pone de manifiesto el intento de suplir este vacío. Así, por ejemplo, la activista feminista Anne Zelinski se dedicó a empapelar los muros de la Sorbona con frases sobre mujeres de autores célebres como Charles Fourier.

Con la vuelta al «orden», llegó el momento de hacer balance. A corto plazo, el Mayo sí que repercutió favorablemente en la situación de las mujeres. Por ejemplo, se reconoció la autoridad conjunta de los padres sobre los hijos y la posibilidad para las mujeres de abrir una cuenta bancaria sin la previa autorización del marido. Sin embargo, los cambios más profundos se iban a producir a largo plazo y gracias a la semilla de lucha que el Mayo sembró en las mujeres y que las indujo a crear su propio movimiento reivindicativo, pero ya iniciados los setenta.

Si bien antes del Mayo ya existían en Francia diversos grupos feministas, a raíz de éste el movimiento feminista adquiere una mayor presencia pública y goza de una mejor organización. El acto inaugural del Mouvement de libération des femmes (Movimiento de liberación de las mujeres) tuvo lugar el 26 de agosto de 1970 en París. Nueve militantes feministas depositaron, bajo el Arco de Triunfo, un ramo de flores en honor a la Mujer del soldado desconocido. Acto cargado de simbología y que entroncaba con un gesto similar llevado a cabo dos años antes, en pleno Mayo, por un grupo de contestatarios y que provocó una fuerte conmoción social y política.

En este sentido, la conexión entre el Mayo francés y el renacer del movimiento feminista quedaba establecida. Las acciones rápidas y provocativas del 68 fueron su fuente de inspiración. Además, las reuniones de mujeres para reflexionar sobre su experiencia en la revuelta crearon el caldo de cultivo para su futuro relanzamiento. Asimismo, muchas de las feministas históricas se formaron ideológicamente en los grupos de extrema izquierda, omnipresentes en las movilizaciones del 68. El problema era que estos grupos anteponían a cualquier reivindicación específica el triunfo de la Revolución, que traería consigo el germen de la igualdad entre ambos sexos. Pero la Revolución política no triunfó y las feministas llegaron a la conclusión de que sólo ellas podían cambiar su condición. Su lucha era igual de importante que la lucha de clases.

Para empezar, necesitaban asentar definitivamente una premisa por la que llevaban mucho tiempo combatiendo: la libre disposición de su cuerpo. No sólo se trataba de impedir los abusos sexuales, sino de reconocer su derecho al propio disfrute sexual. La liberación de las costumbres que representó el Mayo tuvo mucho que ver en esto. Otro aspecto que la sociedad, si se pretendía libre y democrática, debía tener en cuenta era que los que se consideraban como problemas personales de la mujer concernían, en realidad, a toda la sociedad, basada en una organización patriarcal, opresiva y machista.

El Mayo del 68 potenció la liberación sexual que llevaba tiempo amenazando con estallar. Por una parte, muchos tabús se vinieron abajo, sobre todo los relacionados con la sexualidad femenina. Por otra, algo tan sencillo como el derecho a decidir sobre la propia maternidad comenzó a considerarse incuestionable. En este sentido, la contracepción y el aborto iban a facilitarlo. Desde aquel año legendario, se intuye que muchos aspectos han mejorado en la vida de las mujeres, más en Occidente, claro está; pero, sin duda, queda mucho por hacer. Esperemos que el impulso de este nuevo feminismo que ha despertado en los últimos tiempos no se apague y conlleve cambios tan importantes como los que propició el Mayo francés hace ya cinco décadas.

Patricia Badenes Salazar.
Seminari d’Investigació Feminista. Universitat Jaume I

  1. Sobre la miseria en el medio estudiantil considerada en sus aspectos económico, político, psicológico, sexual y especialmente intelectual y sobre los medios para remediarlo. Consultar en: Viénet, René et al. (1998): Enragés et situationnistes dans le mouvement des occupations. París: Éditions Gallimard, pp. 219-243.
  2. «Vivir sin tiempo muerto y disfrutar sin límites».

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El 68 y el surgimiento del “Tercer Mundo http://www.galde.eu/es/el-68-surgimiento-tercer-mundo/ Tue, 10 Apr 2018 09:30:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9415 MNOAL

En aquellos años, el Movimiento de Países No Alineados vino a representar el surgimiento de nuevos actores y nuevas ideas en la escena internacional.

(Galde 21 primavera/2018). Koldo Unceta.
Es un lugar común reconocer que, más allá de lo ocurrido en París en la primavera de aquél año, mayo del 68 representó la expresión de múltiples descontentos y aglutinó distintas preocupaciones y energías que modificaron en algunos casos, y ampliaron en otros, las visiones de la izquierda política y social sobre la naturaleza de diversos conflictos de clase, de género, generacionales, o de carácter internacional. En ese contexto, una de las cuestiones que influyeron en los acontecimientos de aquél año, fue la referida al nuevo papel adoptado en la esfera internacional por los denominados movimientos de liberación del Tercer Mundo y, de manera muy especial, las repercusiones y ecos de la guerra de Vietnam. Hay quien llegó a afirmar que, en parte, mayo del 68 empezó en febrero de aquél año, con la ofensiva del Tet por parte de las fuerzas del Vietcong. Pero, sin necesidad de ir tan lejos, sí resulta interesante analizar algunos aspectos de la relación que se estableció entre estos asuntos.

Ya en la década anterior, en pleno auge del proceso de descolonización, había comenzado a percibirse la pujanza de ese mundo conformado por realidades diversas pero al que le unía un anhelo común: la construcción de sociedades más justas e igualitarias, unidas por la aspiración de lograr su propio desarrollo, aunque ello tuviera que darse por oposición a la política de las antiguas metrópolis, interesadas en perpetuar su influencia y/o dominación en esos territorios bajo nuevas fórmulas de relación. En 1955 se había celebrado en Indonesia, bajo la presidencia de Sukarno –cuyo régimen sería derribado años después por un golpe auspiciado por los EE.UU.-, y el impulso de otros líderes como el Nerhu de la India o Nasser de Egipto, la conocida como Conferencia de Bandung, en la que se reunieron representantes de 27 países de Africa y Asia que habían accedido poco tiempo antes a la independencia. Dicha conferencia, que sería el germen del Movimiento de Países No Alineados (NOAL), marcaría el inicio de una época de confrontación Norte-Sur, y de luchas de carácter antiimperialista, que tendrían una notable influencia en el pensamiento de la izquierda y en su práctica política.

Si bien gran parte de la juventud europea y occidental se sintió interesada por -y solidarizada con- dicha ola antiimperialista, la sociedad francesa resultó especialmente interpelada por toda esa secuencia de acontecimientos. Por una parte, no puede perderse de vista que uno de los focos principales de confrontación en aquellos años –la antigua Indochina y concretamente Vietnam- había sido colonia francesa tiempo atrás. Por otro lado, la huella dejada por la guerra de Argelia estaba aún fresca en la sociedad francesa. Incluso la confrontación antiimperialista en América Latina, encarnada simbólicamente en la figura del Che Guevara, había tenido un eco propio en Francia como consecuencia de la campaña de solidaridad propugnada por distintos intelectuales franceses tras la detención de Regis Debray en Bolivia en 1967.

No es extraño pues que, en aquél contexto, la intelectualidad francesa tuviera un papel protagonista en el análisis de estas cuestiones y en el intento de conceptualización de los nuevos conflictos que se estaban planteando en el mundo. En ese marco hay que entender que fuera en Francia donde surgió la idea de Tercer Mundo –intentando plantear una analogía con entre las luchas de esos países y las reivindicaciones del Tercer Estado en vísperas de la revolución francesa- , idea planteada inicialmente por Alfred Sauvy, y posteriormente difundida también por Georges Balandier o Yves Lacoste. Un nuevo concepto que pretendía subrayar la importancia que estaba adquiriendo la emergencia de un mundo nuevo, opuesto a las antiguas potencias coloniales occidentales, pero que deseaba mantener también su independencia respecto al bloque que se estaba conformando en torno a la Unión Soviética. Un mundo joven en términos demográficos, potente y diverso culturalmente, y cuyas luchas aparecían por entonces como esperanza para buena parte de la izquierda en Europa y en el conjunto de occidente. En ese marco hay que entender asimismo el eco alcanzado en aquellos años por el libro de Franz Fanon –“Los condenados de la tierra”– y por el prólogo de dicho libro –que estuvo prohibido en Francia- realizado por Jean Paul Sartre, que constituyó toda una declaración de principios sobre el papel que debería adoptar la izquierda europea ante la confrontación que se estaba fraguando entre antiguas colonias y metrópolis.

Por todas estas razones, no es tampoco extraño que la juventud francesa se viera específicamente interpelada por todos esos acontecimientos, y que la solidaridad con las luchas de liberación de ese naciente Tercer Mundo –unido a la emergencia de China y la creciente tensión entre este país y la Unión Soviética que desembocaría en un conflicto abierto en 1969- comenzara a fraguar una nueva forma de ver la realidad internacional desde la izquierda, más allá de la visión surgida tras la revolución rusa y las dos guerras mundiales. Y todo ello, lógicamente, no podía estar –ni estuvo- ausente de los debates planteados en la primavera de 1968.

Sin embargo, el fenómeno de la solidaridad con los movimientos de liberación del entonces pujante Tercer Mundo fue mucho más allá de Francia, y afectó a las luchas de la izquierda y a las protestas estudiantiles en muy diversos países. Ello fue especialmente importante y visible en relación con la guerra de Vietnam y la oposición a la misma en Europa, en Japón y, sobre todo, en EE.UU. En el caso de este último país puede constatarse la influencia de las protestas contra la guerra de Vietnam en los movimientos estudiantiles de 1968 en Berkeley y otras universidades californianas. También fue visible el vínculo de todo ello con los movimientos de defensa de los derechos civiles, como pudo verse en las marchas contra la guerra encabezadas por líderes como Martin Luther King, quien por otra parte sería asesinado en vísperas del mayo francés. Personajes como Angela Davis –tan cercana a Marcuse, una de las personas con mayor influencia en el mayo del 68- encarnarían ese doble símbolo de solidaridad con algunas luchas de liberación del emergente Tercer Mundo –como Cuba- y de defensa de los derechos de la población negra en los EE.UU. Una simbiosis que, de algún modo, se volvería a repetir en octubre del 68 en México tras la matanza de Tlatelolco, donde parte de las protestas estudiantiles -que venían ya desde julio- había tenido que ver con la solidaridad con la revolución cubana en el XV aniversario del asalto al cuartel Moncada

Pero, más allá de los sucesos acaecidos en unos y otros lugares, y de la mayor o menor conexión que pueda establecerse entre ellos, lo cierto es que las protestas del 68 y las ideas que de allí emergieron, estuvieron impregnadas de una nueva forma de ver el mundo y la solidaridad internacionalista. Una perspectiva ahora diversa en la que, junto a las tradicionales visiones de la izquierda, otras comenzaban a depositar las esperanzas emancipadoras de la humanidad en una -por aquél entonces- estimulante y sugerente amalgama de energías revolucionarias que surgían desde los NOAL, desde las luchas de oposición a la guerra de Vietnam, o desde el propio proceso chino y la simpatía que, en algunos sectores, planteaba su oposición al burocratismo soviético. Todas estas cuestiones, presentes en diverso grado en los distintos escenarios del 68, alimentaron, además, gran parte de los debates de la izquierda durante toda la década siguiente, al menos hasta la llegada d los procesos revolucionarios centroamericanos de fines de los 70 y principios de los 80, considerados por muchos como la última expresión de aquellos movimientos de liberación que tanto influyeron, durante años y en no pocos lugares, en los debates y en la práctica de la izquierda.

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1968 y los nuevos movimientos sociales http://www.galde.eu/es/1968-nuevos-movimientos-sociales/ Tue, 10 Apr 2018 09:28:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9436

Los trabajadores en huelga en la fábrica de Citroën en Balard y sus familias asisten a una presentación gratuita del teatro Gérard-Philipe en Saint-Denis, también en huelga, el 26 de mayo de 1968 en París. Foto Georges Azenstarck. Roger-Viollet.

De la política de clase a las políticas de la identidad

(Galde 21 primavera/2018). Imanol Zubero.
Un nuevo ciclo de protesta
En las primeras páginas de su libro de 1974 Cartas a una estudiante, escribe Alain Touraine: “Desde 1968 han entrado en nuestra vida temas y modos de acción que ya no se perderán”. No es difícil estar de acuerdo con esta afirmación, especialmente si por “1968” entendemos un periodo de tiempo que abarca mucho más que ese año en concreto y la década en que se inscribe. Se habla, en efecto, de “the Long Sixties”, en referencia a una época de límites difusos -desde 1954 hasta 1975- cuya densidad histórica se comprende si hacemos memoria de tantos, tan diversos y tan relevantes acontecimientos como tuvieron lugar en aquellos años: las guerras de Argelia y Vietnam, el conflicto del canal de Suez, las revoluciones frustradas en Hungría y Polonia, la triunfante revolución cubana, el golpe de Estado contra Salvador Allende, la crisis de 1973, la irrupción de los límites al crecimiento de la mano del Club de Roma o el surgimiento del terrorismo político en Europa; pero también –y tal vez aquí encontramos algunas de sus huellas más profundas en nuestro modos de vivir y de pensar- el nacimiento del rock and roll y la cultura underground o la eclosión de los Cultural Studies. Y, por supuesto, la inflamación planetaria que fueron los movimientos de protesta que sacudieron las capitales de todo el mundo.

Alain Touraine, sociólogo relevante aún hoy en activo, profesor en Nanterre en 1968, fue uno de los autores que más tempranamente se propuso la tarea de interpretar el acontecimiento de Mayo: lo hizo en su libro Le mouvement de mai ou le communisme utopique, publicado en el mismo año 1968. A partir de su experiencia y su análisis, Touraine detecta una profunda transformación en los motivos y en los sujetos de la protesta: y así, si en 1967 había publicado La conscience ouvrière, en 1969 publica La société post-industrielle: naissance d’une société. Mayo del 68 aparece como el punto de inflexión que marca el paso de unas sociedades industriales, atravesadas por conflictos de redistribución, en las que la cuestión social configura los espacios de lucha y el movimiento obrero se erige en sujeto histórico privilegiado, a sociedades “postindustriales” en las que los conflictos de reconocimiento generarán la eclosión de una pluralidad de sujetos constituidos en torno a demandas “postmaterialistas”.

Muchos años después, en 1994, uno de los más reconocidos estudiosos de los movimientos sociales, Sidney Tarrowescribe en El poder en movimiento que “la década de 1960 revitalizó los movimientos sociales –y las teorías del movimiento social- tanto en Europa como en Estados Unidos”. Por su parte más recientemente Razmig Keucheyan sostiene que las nuevas teorías críticas que acompañan o inspiran las principales luchas sociales de la actualidad (altermundialistas, contra la desigualdad o la corrupción política, etc.) se han desarrollado “en el marco de coordenadas políticas heredadas de las décadas de 1960 y 1970”, por lo que recogen y continúan algunos de los principales debates surgidos en aquella época, como los relativos a la naturaleza de los sujetos de la emancipación o a la consideración del poder; de ahí que pueda sostenerse que “en el momento actual continuamos evolucionando dentro de la secuencia histórica abierta entonces”.

Más que una rebelión estudiantil
“Los años 1968-1970 vieron cómo se activaba de nuevo una división casi tan antigua como el movimiento obrero entre una «primera izquierda» intervencionista, polarizada en torno a la cuestión de la toma del poder del Estado, y una «segunda izquierda», atenta a las transformaciones moleculares del tejido social y a las iniciativas autónomas de la sociedad civil”, escribe Thomas Coutrot.

Porque Mayo del 68 fue mucho más que una rebelión juvenil. El imaginario social del 68, fijado por una iconografía que privilegia ciertos lugares (las universidades parisinas), actores (jóvenes en general, con el destacado liderazgo de un descarado Cohn-Bendit) y reivindicaciones (cierre de la Sorbona, barricadas del Barrio Latino), parece no dejar lugar a la duda: se trataría de un movimiento eminentemente juvenil y específicamente universitario. Hubo huelgas obreras, es cierto, las más importantes de la historia de Francia.También nació en 1968 la Conféderation Paysanne, un movimiento agrícola igualitario y antiproductivista en la región de Larzac que supondría una de las más destacadas “vidas posteriores” de Mayo.

Kristin Ross critica a quienes interpretan el 68 como una “revuelta juvenil” y, por lo mismo, necesariamente transitoria. Frente a este reduccionismo “sociobiológico”, sostiene que “Mayo reunió grupos socialmente heterogéneos e individuos cuya convergencia erosionó las particularidades, entre ellas las de clase y edad; consiguió que se materializaran alianzas imprevisibles entre distintos sectores sociales”. Al reducir el fenómeno a unos pocos días de asambleas, manifestaciones, barricadas, etc., protagonizadas esencialmente por jóvenes estudiantes universitarios en el Barrio Latino de París, “se oculta un periodo de unos quince o veinte años de cultura política radical cuyo rastro era obvio en el aumento de una pequeña pero notable oposición a la guerra de Argelia y en la adopción por parte de muchos franceses de un análisis norte/sur ‘tercermundista’ de la política mundial a raíz de los enormes éxitos de las revoluciones de los pueblos colonizados.

Un nuevo internacionalismo
Mayo está en el origen de movimientos sociales tan importantes como el feminista, el pacifista y el ecologista, así como en la construcción de una perspectiva internacionalista. “Tan sólo ha habido dos revoluciones mundiales. La primera se produjo en 1848. La segunda en 1968”, afirman Arrighi, Hopkins y Wallerstein. Son palabras mayores. En todo caso, sí puede sostenerse que las y los activistas sentían que formaban parte de una revuelta antiautoritaria global, o cuando menos transnacional, que iba más allá de sus propios países.

Los años Sesenta presenciaron uno de los primeros ejemplos de una “generación global”, no sólo porque los acontecimientos de aquella década afectaron a una gran parte del mundo, sino porque alimentaron también una “conciencia global”.Apoyados en una revolución en los medios de comunicación y en la reducción de los costes del transporte, surgieron alianzas globales entre militantes feministas, antiimperialistas y antiautoritarios del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, así como intelectuales transnacionales “desarraigados”.

El papel de Vietnam fue determinante. Como recuerda Kristin Ross, “Mayo comienza el 20 de marzo de 1968, cuando la policía detuvo a un estudiante que rompió la ventana del edificio de American Express en la calle Scribe de Paris. Los estudiantes protestaron por esta detención y por la de otros que se manifestaron contra la guerra de Vietnam tras la ofensiva del Tet”. A partir de ahí, los Comités Vietnam constituirán la base organizativa de las movilizaciones de Mayo.

Y junto a Vietnam, Biafra, la región sudoriental de Nigeria que proclamó su independencia en mayo de 1967, iniciándose así una cruenta guerra con el gobierno de Lagos, entonces en manos de una junta militar. Calificada por Alain Finkielkraut como un “segundo Solferino”, la guerra de Biafra, con su millón de muertos y sus acongojantes imágenes de niños víctimas de la inanición (sólo hay que escribir “biafra hunger” en nuestro buscador), impulsó a Bernard Kouchner, uno de los animadores del comité de huelga de la Facultad de Medicina, a trasladarse a Nigeria como miembro del contingente de voluntarios franceses al servicio del Comité Internacional de la Cruz Roja. De esa experiencia surgirá en 1971 Médicos sin Fronteras, organización paradigma del humanitarismo moderno.

Nuevas luchas, nuevas contradicciones, viejos debates
Tras 1968, los movimientos sociales más activos se despegarán definitivamente del escenario de reivindicaciones, antagonismos y luchas que organizaron el mundo moderno desde los siglos XVIII y XIX. Mayo de 1968 supone la quiebra del proletariado como sujeto histórico privilegiado y su progresiva sustitución por una miríada de nuevos sujetos (o nuevas subjetividades). Las viejas líneas de fractura sociopolítica, como la clase o la nación, que trazaban fronteras claras y sólidas, que definían sin lugar a dudas las posiciones ideológicas y las trincheras desde las que se planteaba el combate político, se trasforman en fronteras porosas, en diferencias fluidas, en realidades discursivas más que materiales. La gran y única cuestión social se verá acompañada, primero, y prácticamente eclipsada, después, por múltiples cuestiones sociales de muy difícil articulación en un movimiento colectivo con capacidad de disputar la hegemonía al proyecto neoliberal (que Göran Therborn interpreta como “revancha contra los avances culturales, políticos y sindicales de la izquierda en los años sesenta y setenta”).

En junio de 1979 personalidades tan destacadas como Jean-Paul Sartre, Raymond Aron y Michel Foucault, además de otras como Yves Montand o Jean-François Revel, acudían al Elíseo convocadas por André Glucksmann, uno de los líderes más reconocidos del Mayo francés, para apoyar públicamente la campaña de Bernard Kouchner Un bateau pour le Vietnam, cuyo objetivo era fletar un navío, L’Île de Lumière, que se dirigiría al mar de China para salvar a los boat people que huían del régimen comunista vietnamita con peligro de sus vidas. “¡Sartre acudiendo con Aron! Abel y Caín. ¿Qué queda de los treinta años despiadados de exclusiones e injurias?”, se pregunta retóricamente Glucksmann en su libro de 2006Una rabieta infantil. En efecto, las imágenes de un Sartre debilitado, caminando del brazo de Glucksman junto a su gran antagonista intelectual, el conservador Aron, cuya relación se había roto en los años Cuarenta, resultaban impactantes. Aron rememora ese encuentro en sus Memorias:

“Sartre, esencialmente moralista, llegó a consentir las formas extremas de la violencia al servicio de la buena causa. Durante mucho tiempo identificó la revolución con el partido comunista y, por ende, con la Unión Soviética. A partir de 1968, los jóvenes siguieron la otra vertiente del pensamiento sartriano: también él se alejó de la revolución cristalizada en burocracia y en culto a la personalidad. Reencontró su verdadero lugar: la anarquía; no la de los partidos que se dicen anarquistas, sino la del individuo que rompe todas las cadenas y se rebela. Al mismo tiempo, dejo de aceptar los horrores cometidos en nombre de un fin sublime. Ya no volvió a ridiculizar a las «almas tiernas» de los liberales y aceptó simpatizar con las víctimas de un despotismo, aunque ese despotismo fuese marxista-leninista”.

¿Orientarse por fines sublimes o reducir el sufrimiento? ¿Curar o transformar? Una de las tensiones constitutivas de la izquierda, la que confronta ruptura (con todas sus consecuencias) y reforma (con todas sus limitaciones), emergió con especial fuerza a partir de 1968. Quienes, subyugados por los fines, se empeñaron en la transformación revolucionaria terminaron, muchas veces, en la justificación de la violencia política; quienes, preocupados por los medios, convirtieron a las víctimas en razón de ser de su acción, acabaron comprometidos (en todos los sentidos del término) con la política institucional o con la acción humanitaria. Alain Finkielkraut presenta esta tensión en La humanidad perdida: Ensayo sobre el siglo XX con una fórmula genial: “En nombre de la ideología nos negábamos ayer a dejarnos engañar por el sufrimiento. Enfrentados al sufrimiento, y con toda la miseria del mundo al alcance de la vista, nos negamos ahora a dejarnos engañar por la ideología”.

Un ejemplo muy reciente: el debate generado por el artículo de Santiago Alba Rico “Discurso contra las víctimas” publicado en el semanario digital CTXT el pasado 25 de febrero. Cuestionando el privilegio epistemológico que, en opinión del autor, reclama y recibe hoy en día la condición de víctima, escribía Alba Rico: “Estamos en un viraje histórico inquietante. Antes nos pensábamos como ciudadanos o como miembros de una clase o incluso como «españoles» o «catalanes»; ahora nos pensamos como víctimas, la única condición a la que parece reconocerse existencia política. No es el camino. Las víctimas deben ser escuchadas, reconocidas, confortadas, protegidas, indemnizadas, pero no pueden convertirse en un sujeto político y menos en un sujeto legislativo. Es un error cuyas consecuencias históricas seguimos pagando todos. El proletariado clásico no era sujeto en cuanto que víctima del capitalismo sino porque compartía las mismas condiciones materiales y era portador de un nuevo mundo. En el mismo momento en que quiso convertir el agravio de clase -y la clase ontologizada misma- en un sujeto legislativo y penal comenzó a incubar el embrión de la dictadura”.

No pretendo, en este breve artículo, seguir el camino reflexivo que tan lejos lleva a Santiago Alba Rico. Pero es verdad que la eclosión de la política de la identidad, de la que la afirmación del valor superior de la condición de víctima es su expresión más clara, supone un enorme problema para la izquierda. Reflexionando sobre “La política de la identidad y la izquierda”, Eric Hobsbawn escribía allá por 1996 que hasta los años Sesenta los problemas de identidad pública “estaban confinados a zonas fronterizas especiales de la política”, como podía ser el caso de un habitante del cinturón industrial de la Lorena en Francia, “cuya lengua oficial y nacionalidad cambiaron cinco veces en un siglo, y cuya vida rural se transformó en industrial y semiurbana, mientras que sus fronteras fueron retrazadas siete veces en el último siglo y medio”. Y aún en estos casos, en opinión de Hobsbawn “estas cosas sólo provocaban problemas genuinos de identidad cuando a la gente se le impedía poseer las identidades múltiples y combinadas que son naturales a la mayoría de nosotros”. Pero a partir de los Sesenta estas cuestiones se volvieron cruciales. La pertenencia a comunidades de identidad se convirtió en la (¿única?) manera de lograr una cierta seguridad en un mundo en constante cambio.

A falta de un único sujeto histórico al que remitirse (“¡Proletarios de todos los países, uníos!”), desde 1968 proliferan los sujetos y la causas. Y en esas estamos. Intentando compartir experiencias de opresión distintas y, en principio, distantes; aprendiendo a traducir saberes y prácticas que no nacen ya de una condición común, sino de vivencias particulares, recurriendo para ello no a paradigmas ideológicos cerrados sino a esa “hermenéutica diatópica” que, siguiendo la propuesta de Boaventura de Sousa Santos, busca “suscitar la conciencia de la incompletud recíproca tanto como sea posible, mediante la participación en el diálogo de la manera que se haría si se tuviera un pie en una cultura y otro en otra”.

 

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Mayo 68: Memoria y melancolía http://www.galde.eu/es/mayo-68-memoria-y-melancolia/ Tue, 10 Apr 2018 09:26:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9457  

 

(Galde 21 primavera/2018). Fernando Golvano.
Revolución, revuelta, contestación radical… son denominaciones que describen el último gran acontecimiento subversivo que ha conocido la historia de Europa. Cincuenta años, el tiempo de tres generaciones, han transcurrido desde 1968 y no han cesado de emerger querellas y controversias sobre la significación de aquella revuelta. En realidad ese conflicto de interpretaciones ha contribuido a mistificar y a la vez a oscurecer el legado dispar de aquel movimiento que convulsionó París y otras ciudades francesas. La controversia sobre su legado continúa la pugna entre versiones de lo que representó el mayo del 68.

Jacques Ranciére ha postulado en su ensayo Momentos políticos (2010) que, sobre todo,«Mayo del 68 fue la revelación de un secreto inquietante: el orden de nuestras sociedades y de nuestros Estados, (….) podía derrumbarse en pocas semanas. En mayo de 1968 en Francia, en casi todos los sectores se cuestionaron las estructuras jerárquicas que organizaban la actividad intelectual, económica y social, como si de pronto se revelara que la política no tenía otro fundamento que la ilegitimidad última de todas las formas de dominación». Pero, ese horizonte liberador y hedonista, que incluía también una impugnación del ascetismo comunista, tuvo una consistencia efímera. Otros análisis como el de Kristin Ros, Mayo del 68 y sus vidas posteriores (2008), enfatizan, de modo hiperbólico, que se dio el desbordamiento revolucionario de algunas convenciones sociales y también del capitalismo, el imperialismo y el gaullismo a través de la acción de estudiantes, trabajadores e intelectuales. Cornelius Castoriadis, figura principal del colectivo-revista Socialismo o barbarie que se había disuelto un año antes de la revuelta pero que inspiraría algunas de las ideas libertarias de un sector del movimiento, refirió que el movimiento de mayo de 1968 era una reacción contra la privatización de la experiencia, la relación maestro–alumno así como la relación de la enseñanza con la vida social (Una sociedad a la deriva, 1988). Por otro lado, Toni Negri y Félix Guattari, percibieron que la fuerza esencial de aquel acontecimiento residió en que, por primera vez, “su objetivo no fue una simple emancipación sino una verdadera liberación que expresaría una consciencia más plena”, y sostendrían la tesis de que el 68 marcaría “la reapertura del ciclo revolucionario (… ) a través de una redefinición del comunismo como enriquecimiento, diversificación de la consciencia y de la comunidad” (Las verdades nómadas. Por nuevos espacios de libertad, 1996). Mientras que para Michael Löwy, en su artículo «El romanticismo revolucionario de Mayo del 68» (RUTH, 2008), el espíritu del 68 fue un coctel explosivo compuesto de ingredientes diversos en el que destacaría un imaginario que define como “romanticismo revolucionario” dado que asociaba subjetividad, deseo y utopía en su protesta contra los fundamentos de la civilización industrial/capitalista moderna.

El movimiento 22 de marzo, los comités de acción que integraban estudiantes y escritores (M. Blanchot o M. Duras y otras personalidades), la asambleas en universidades, plazas, teatros o plazas fueron un laboratorio de autogestión y experimentación creativa, una colosal toma de palabra colectiva (presidida por el lema «la imaginación al poder»). Sin embargo, de aquel magma disidente al orden vigente, a la racionalidad capitalista que impregnaba y dominaba la existencia social, se ha ido destilando un conjunto de valoraciones que lo reducen a las historias de algunos liderazgos estudiantiles, obreros o a determinados intelectuales. Así, el propio Cohn- Bendit contribuiría, de modo paradójico, a ese sesgo con la publicación de sus memorias. La mitificación carismática de algunos lideres o la exaltación de las dimensiones vitalistas y liberadoras contribuyeron a minusvalorar otros aspectos como, por ejemplo, la vinculación con anteriores dinámicas opositoras a la guerra en Argelia, o con las luchas obreras y la emergencia de una cultura política vinculada al marxismo revolucionario.

Lo cierto es que el desvanecimiento de la herencia de Mayo del 68 fue temprana y se aceleró en 1981 con la llegada al poder del Partido Socialista y se llevó a cabo sobre todo por una constelación de intelectuales de izquierda y de nuevos filósofos. La promesa inscrita en el célebre lema “seamos realistas, pidamos lo imposible” se actualiza como deseo de un entusiamo colectivo, como potencia performativa y transformadora de una acción que se orienta hacia una promesa de futuro. Esto puede combinarse con la permanente invención democrática de formas más libres e igualitarias. Toda mirada retrospectiva de signo crítico conlleva cierta melancolía activa que indaga en las promesas de futuro desvanecidas. Aquella frustrada tentativa emancipadora, desvelaría, una vez más, la ciega esperanza de una revolución plena, que aspiraría —propósito que Marx trazaría en sus tesis sobre Feuerbach— a cambiar la vida y transformar el mundo mediante la acción. ¿Qué queda entonces de aquel convulso acontecimiento? Tal vez nada. Tal vez el deseo de “ser-juntos” como postulara Blanchot, para inventar otra formas de emancipación y de comunidad. En cualquier caso, el despliegue de una nueva cultura política y de nuevas subjetividades críticas (el feminismo, el ecologismo, como ejemplos más destacados), y la conciencia de una crisis de representación política así como de la forma-partido convencional propia de las diversas expresiones de la izquierda transformadoras tienen su origen en aquellas revueltas sesentayochistas.

Otros hitos relevantes del contexto de 1968 fueron la revolución democrática en Praga, la revuelta estudiantil en Méjico que concluyó con la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, la disidencia cultural y estudiantil en Berkeley o en Berlín, y la contestación extendida por varios paísesa la guerra de Vietnam. En todos ellos encontramos aspectos de renovación democrática frente a las estructuras de mediación o dominación política y económica a la vez que un impulso reflexivo novedoso. Pero, parece evidente que la idea de revolución en su forma clásica y marxista como en la forma que tomó en los acontecimientos del Mayo francés, es decir como tentativa de subversión del orden vigente e institución de uno nuevo, ha devenido en una noción anacrónica y problemática. El capitalismo ha mostrado su capacidad de absorberlo todo en su “racionalidad” y en su funcionamiento, y aparece casi como el único horizonte posible en el actual contexto crecientemente glocal (definido por las dinámicas modernizadoras y capitalistas transnacionales que se imbrican simultáneamente en el ámbito local y global).

No se trata tanto de afirmar una melancolía de izquierda, como propone Enzo Traverso, a saber: retomar una memoria crítica de las revoluciones fracasadas, de las promesas incumplidas, para actualizar esperanzas de futuro, sino que, antes bien, sorteando un bucle nostálgico, una melancolía activa nos hace más conscientessobre la ausencia de continuidad con el pasado. Hay ruptura y apertura, invención de nuevas formas y acciones críticas con lo existente, sin olvidar que cualquier proyecto de emancipación porta una dimensión trágica, pues no puede evitar sus amenazas y paradojas. La teleología marxista ha devenido falaz. Sabido es que no hay un sujeto colectivo que porte una dimensión universalizadora que avizore un horizonte de igualdad, libertad y fraternidad. La revolución pendiente, de tomar una forma contemporánea diríase que quizá no puede ir más allá de cuidar el jardín imperfecto que constituye un proyecto de democracia radical donde la igualdad y la libertad se impliquen mutuamente. El proyecto de autonomía individual y colectiva necesita renovarse sin cesar, mediante memorias, afectos, hábitos, discursos emancipadores e instituciones más democráticas. Sin certezas en el horizonte queda el compromiso a favor de un proyecto democrático. ¿Cómo instituir un pueblo de ciudadanos y ciudadanas, como una singularidad de pluralidades que actualice un ethos polémico, una praxis renovadora hecha y por hacer, evitando la tentación de la teleología marxista o la deriva populista?

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Libros y referencias para el Dossier Galde 21 http://www.galde.eu/es/libros-referencias-dossier-galde-21/ Tue, 10 Apr 2018 09:24:25 +0000 http://www.galde.eu/?p=9479  

Mayo del 68: la revolución de la revolución
Jacques Baynac. Ed. Antonio Machado. 2016.

Prologado por Tomás Ibañez en su versión en español, este texto de Jacques Baynac relata de primera mano –pues fue uno de sus protagonistas activos– el proceso de confluencia entre sectores y corrientes diversas que se produjo en aquellas fechas, unidos en el rechazo de unas formas de trabajo y de organización consideradas verticales, autoritarias y burocráticas.

Esplendor en la noche. Vivencias de mayo 68
Tomás Ibañez et al. La linterna sorda ediciones. 2017.

En esta obra colectiva de reciente aparición se relatan las vivencias de Mayo del 68 y del situacionismo por algunas voces protagonistas. La explosión de la palabra y los deseos de libertad quedan plasmados en este libro, donde los textos, las imágenes, los carteles y las consignas respiran de lleno el aroma del Mayo más libertario.

Mayo del 68
Javier Noya. La catarata, 2018

Las protestas del 68 no siempre fueron apoyadas desde las filas progresistas coetáneas. Ese fue el caso de Adorno en Alemania o de Pasolini en Italia, quienes se mostraron críticos. El texto aborda esta cuestión, relacionándola con algunos movimientos de protesta actuales vistas con recelo por sectores que se sitúan en la izquierda.

 

1968: El nacimiento de un mundo nuevo
Ramón González Férriz. Ed. Debate. 2018

El texto constituye una crónica de los diversos acontecimientos que confluyeron en aquel 1968, acabando por otorgarle esa consideración de “acontecimiento global”. Un conjunto de luchas y de protestas, más o menos relacionadas entre sí, pero con un denominador común: su contribución a la ruptura de algunos de los grandes consensos políticos y culturales presentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

 

Revoluciones: cincuenta años de rebeldía (1968-2018)
Joaquín Estefania. Galaxia Gutenberg. 2018

Este texto realiza un análisis crítico sobre la trayectoria y el papel jugado por una generación que amaneció a la madurez con los acontecimientos del 68, y que ahora se está jubilando en pleno vigor de una revolución conservadora y de los populismos de extrema derecha que amenazan con llevarse por delante muchas de las conquistas civilizatorias de este tiempo.

 

 

Mayo del 68: la palabra anónima
Nicolas Daum. Acuarela Libros & A. Machado

Mayo del 68: la palabra anónima recoge entrevistas realizadas por Nicolas Daum a antiguos miembros del Comité de Acción -hoy diríamos “asamblea de barrio”- de los distritos 3 y 4 de París, uno de los más duraderos. Daum, miembro él mismo de aquel Comité, localizó entre 1988 y 2007 a veinte de sus miembros originales –obreros, artistas, profesores, ingenieros, de diversas edades– y conversó largamente con ellos sobre su experiencia de Mayo del 68, sobre su vida antes y después del acontecimiento. Son todos participantes anónimos, ni celebridades ni mártires, sino personas profundamente implicadas en aquel momento en la actividad cotidiana y de base del movimiento: asambleas, acciones, iniciativas descentralizadas.

 

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Ockhamen labana: Zartaginetik sura? http://www.galde.eu/es/ockhamen-labana-zartaginetik-sura/ Tue, 10 Apr 2018 09:22:25 +0000 http://www.galde.eu/?p=9512

 

(Galde 21, 2018/udaberria). Inaki Irazabalbeitia.
Ale honetako artikulua eskribitzera paratu naizenean dudak izan ditut gaiari buruz. Izan ere, martxoaren 8aren ostean hel nenkiokeen zientziaren munduan emakumeek pairatzen duten diskriminazioaz, hautsi behar duten kristalezko sabaiaz, nobel saridunen artean duten bazter-bazterreko tokiaz edo publikazio zientifikoen alorrean ere gizonezkoekiko duten desberdintasunaz. Halaber, Stephen Hawking zendu izanak badema solaserako motiboa eta Eztanda Handia eta astrofisikaren misterioez jardun nintekeen. Patxadaz mamurtu ondoren leitzen ari naizen liburu baten mamiari lotuko natzaio.
Etxepe berean formazio zientifikoa duten bi lagun bizitzeak solaserako bitxi irudi litzaken gaiak plantatzea dakar noizik eta behin. Horietako bat da hain justu liburuaren mamia. Auto elektrikoen oihartzuna altxatzen hasi zen une beretik, hainbat bider izan dugu emazteak eta biok gaia mintzagai. Segapotoa eskuetan hartuta galdetu izan die lagunei: ‘ba al dakizue zenbat elementu kimiko dauden traste honetan?’ Taula periodikoaren elementuen bi heren da erantzuna eta horren aurrean lagunek harridura keinua egin izan dute. Elementu horiek guztiak behar dituzte gailu mugikorren bateriak, zirkuitu elektronikoek eta enparauek eta antzekoa jazotzen da auto elektrikoarekin. Horretaz gain, beste kezka bat sortu izan zaigu: ‘analizatuko bagenu produktu horien bizitza-ziklo osoa, hots, lehengaia lortzeko prozesutik tresna erabileratik kanpo modu egokian utzi arte, horren berde eta jasangarri izango al lirateke?’. Ez da galdera erretorikoa. Bioerregaien alorrean ezaguna da artotik lortzen den etanolaren balantze energetikoa negatiboa dela, alegia, energia gehiago behar da etanola sortzeko motorrean erretzean ematen duena baino.
Eskuartean dudan liburuak ‘La Guerre des Métaux Rares’ du izenburua 1. Eta gerok geure buruari eginiko galderak eta antzeko beste batzuk egiten eta erantzuten saiatzen da Guillaume Pitron egilea.
Eskolan kimika ikasi genuenean eta taula periodikoa azaldu zigutenean, elementu bakoitzak laukitxo bat okupatzen zuen. Alabaina bazen bitxikeria bat, elementu mordo bat taularen laukietako bitan pilatzen ziren. Horietako lauki bitxietako batean pilatzen zirenei lur arraro edo lantanido esaten zitzaiela ikasi genuen eta beste laukitxoan pilatutakoei aktinido esaten zitzaiela eta erradioaktiboak zirela.
Lehen begiratuan Pitron horiei buruz ari dela badirudi ere, ez dihardu propio lantanidoez horietako batzuk hizpide baditu ere. Pitron lurrazalean urri diren metalez ari da: indioaz, galioaz, germanioaz, tantaloaz, itrioaz eta enparauez. Metal horiek guztiek propietate elektromagnetiko bereziak dituzte, tresna elektronikoak egiteko oso baliagarriak direnak. Alabaina urriak dira, arraroak alegia.
Har dezagun germanioa adibide moduan. Zehaztasunez hitz eginda ez da metal bat, karbonoaren familiako metaloide bat baizik. Abiadura handiko zirkuitu integratuetan, eguzki-paneletan eta LEDetan usatzen da besteak beste. Lurreko gainazalean oso eskasa da, 1,6 milioiko zatiren ugaritasuna du, hots, lurrazaleko milioi bat atomoetan 1,6 baino ez dira germaniozkoak. Oso mineral gutxik dute germanioa proportzio neurgarritan eta ez dira meatzaritzarako interesgarriak. Eskuarki, germanioa beste metal batzuen meatzaritzaren albo-produktua izaten da, zinkarena esaterako. Ikatz-mota batzuen errekuntza-errautsetatik ere lortu ohi da germanioa. Urritasunari beste faktore bat erantsi behar zaio, germanio-produkzioa oso kontzentratuta dago. Txinak germanioaren bi heren inguru produzitzen du!
Elektronikak baldintzatutako gure bizitza honetan ezinbestekoak diren beste elementu batzuk germanioaren arazo bera dute: urritasuna bai ugaritasunean baita eskaintzan ere. Iridioaren % 85 Hego Afrikan ekoizten da, kobaltoaren % 62 Kongon, galioaren % 73 Txinan,…
Bizitza-zikloa amaitzean zer egin da, nola tratatu eta nola birziklatu da elementu horiek izaten duten beste arazoetako bat. Oraingoan seinalatu baino ez dugu egingo.
Horrek guztiak galdetzera nakar ea ez ote garen alaitasun handiegiz iraultza elektronikoaren salgaia erosten ari, etsenplurako, auto elektrikoa dela etorkizuna. Horrelakoetan imajinatzen dugu, edo imajinarazten digute, egungo higikortasun-ereduari eutsi dakiokeela atmosfera zikintzen duten errekuntza-ibilgailuen ordez auto elektriko garbiak baliatuko ditugulako. Kezka dut ez ote dugun salto egingo zartaginetik sura… en alegre biribilketa.

Notes:

  1. Pitron, Guillaume, La Guerre des Metaux Rares, Les Liens que Libèrent, Paris 2017

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¿Revolución político-electoral en Italia? http://www.galde.eu/es/revolucion-politico-electoral-italia/ Tue, 10 Apr 2018 09:20:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9536

Luigi Di Maio, lider del M5E y, sucesor de Beppe Grillo, en la Piazza del Campidoglio.

 

(Galde 21 primavera/2018). Antonio Duplá (Roma).
Es posible que hablar de revolución en relación a unos determinados resultados electorales y a sus consecuencias políticas no sea muy apropiado. Seguramente el término chirría, sobre todo para quienes venimos de una determinada tradición de izquierda en la que la revolución se asimilaba a una serie de condiciones objetivas bastante lejanas desde luego de lo electoral-institucional. De todos modos, dado que la revolución social en clave marxista, en cualquiera de sus posibles escenificaciones tradicionales más radicales, parece bastante lejana, puede ser útil utilizar el vocablo con un sentido más limitado. Me refiero a aquel que significa un cambio de gran entidad («cambio rápido y profundo en cualquier cosa», dice una de las acepciones del Diccionario de la Real Academia Española), sin más delimitaciones.

Porque cambio, y radical y de enorme trascendencia, sí que lo ha habido en Italia a la luz de los resultados electorales del pasado 4 de marzo. Eran elecciones al Congreso y al Senado y los resultados, por más que algunas encuesta algo anunciaran en las fechas previas, han sorprendido a los observadores más experimentados. Vistos de cerca, los cambios no son tan inesperados, si los comparamos con la evolución político-electoral en otros países de Europa occidental o con Estados Unidos en sus tendencias más generales, pero sorpresas hay.

En Italia la convulsión ha sido, no obstante, general y de hecho se habla incluso de la conformación de una tercera República. La primera se supone que correspondía al sistema democrática surgido después de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo, que en Italia recordemos que estuvo en el poder durante dos décadas, con enorme apoyo social. Aquel régimen, que se prolongó durante varias décadas desde los años cuarenta hasta los noventa, estaba marcado por dos grandes bloques políticos liderados por la Democracia Cristiana, permanentemente en el poder, y el Partido Comunista Italiano (PCI), el mayor de Occidente, con un grado de proyección política y social y cultural enormes. De alguna manera aquel régimen sucumbió a comienzos de los años 90, víctima de su propia ineficacia, del nepotismo y de las conexiones más sombrías en el caso de la derecha y del propio proceso de auto-transformación en el caso de los comunistas. Sobre todo, los primeros noventa asistieron al fenómeno del surgimiento de Silvio Berlusconi, referente principal de la derecha en los años siguientes hasta hoy y símbolo de ese nuevo signo de los tiempos, ya entonces; me refiero al liderazgo indiscutible de alguien nacido al margen de las estructuras de los partidos y las familias políticas tradicionales con la bandera del anti-establishment. Esa «segunda república» duraría hasta el 4 de marzo pasado, cuando se habría impuesto un nuevo mapa político, que en parte, pero solo en parte, se basa en tendencias anteriores. Un sorprendente nuevo mapa político geográficamente bicolor, con el color azul (Liga) dominando la mitad septentrional del país y el color amarillo (M5E) en la mitad meridional (donde hasta hace poco era casi inexistente), mientras una (muy) pequeña mancha roja subsiste en el feudo tradicional de la Emilia-Romagna, alrededor de Bolonia, y en la propia Roma.

Por una parte resulta el partido más votado un partido movimiento, el M5E, fundado y liderado hasta ahora por Beppe Grillo, cómico, actor y después político, que con su retórica «anti-casta» y una muy inteligente utilización de las redes sociales había logrado encauzar el descontento de millones de italianos. El proceso de transformación de un movimiento caracterizado por su «vaffanculismo» 1 en un partido de gobierno, liderado por un jovencísimo (31 años) Luigi di Maio, aspirante a jefe de Gobierno, es una de las incógnitas del nuevo escenario político.

Otra novedad del mapa político es el aparente declive al que se enfrenta Berlusconi, una de las cabezas de la victoriosa coalición de centro-derecha que, por supuesto, no se resigna a desaparecer. Su partido, su creación, Forza Italia, se ha visto superada por su aliado, la Liga (la antigua secesionista Liga Norte de Umberto Bossi), ahora también con nuevo líder, Matteo Salvini. Cómo podrán los liguistas articular su programa radicalmente euroescéptico (anti-euro inclusive), xenófobo y anti-inmigración en una hipotética política gubernamental en el seno de la Unión Europea es otra de las incógnitas. Se habla ya de un alineamiento italiano con los países más reaccionarios de la Unión, como la Hungría de Orban (incluso con la Rusia de Putin), y el consiguiente alejamiento del eje franco-alemán…

Finalmente, la parte más triste, al menos para mí, aunque también quizá la más anunciada. Me refiero al hundimiento estrepitoso de la izquierda institucional, el Partido Democrático (PD) y a los muy pobres resultados de los grupos más a la izquierda que intentan mantener ciertas banderas progresistas radicales.

Recuerdo que hace algunos años me sorprendía bastante cuando oía decir a muy sensatos e inteligentes colegas italianos (de izquierda) que Renzi y Berlusconi tampoco eran tan diferentes. El problema no es que el PD, heredero ya muy edulcorado del antiguo PCI, dejara en su momento de hacer oposición frontal a Berlusconi, el problema es que desde hace tiempo el PD ha defendido una política económica neoliberal y un alineamiento atlantista que ha desdibujado sus perfiles de izquierda. Nada que no podamos asimilar a lo ocurrido en el PSOE y, en general, en la socialdemocracia europea. Lo que ha sucedido con Matteo Renzi, otro de esos jóvenes líderes, grandes esperanzas blancas europeas, es que ese proceso se ha profundizado, agravado además por una egolatría que confunde los intereses de su partido (incluso los de la izquierda) con los suyos propios. Se comenta también, en ese avispero con sonrisas de publicidad dental que es hoy el Partido Democrático, que cabe la posibilidad de una escisión, la enésima en la izquierda, encabezada por Renzi para formar su propio partido.

La odisea particular en estos últimas elecciones de un antiguo líder del PD como Massimo d’Alema, líder del partido (entonces Partito Democratico di Sinistra, PDS) en los años noventa, cuando llegó a ser Jefe de Gobierno a finales de la década, es ilustrativa. Se presentaba ahora como candidato de una agrupación de izquierdas, Libres e Iguales, producto de la convergencia de una escisión del PD liderada por tres pesos pesados del partido, Bersani, Pietro Grosso (expresidente del Senado) y el propio d’Alema, con otros grupos de y colectivos de izquierda. En una circunscripción donde en el 2001 logró más o menos el 50% de los votos y su escaño, ahora ha conseguido 382 votos, frente a 740 de la Liga y 3.686 del M5Estrellas. Buena parte de sus antiguos votantes, así lo reconocían en un artículo del semanal del diario La Republica, han votado ahora al partido «anti-sistema».

Las coordenadas de la situación italiana nos pueden sonar, porque muchos de los vocablos y expresiones más frecuentes son conocidos: el peligro de desaparición o insignificancia de la izquierda, los riesgos del populismo, las dificultades del paso de los anti-sistema a las responsabilidades de gobierno, las políticas utópicas o irresponsables (en referencia, por ejemplo a la renta básica universal que ha propugnado el M5E), etc., etc.

Independientemente de qué pueda suceder en las próximas semanas en las laboriosas negociaciones entre los partidos y de cuál pueda ser la fórmula gubernamental final, lo más preocupante de la situación es que una buena proporción de la población italiana ha votado a un partido con posturas claramente xenófobas, como pueda la Liga. Por otro lado, otra parte importante, los votantes del M5Estrellas, que vienen en buena medida de una tradición izquierdista radical, se van a ser sometidos a la dura prueba del principio de realidad, de la negociación y las concesiones y los acuerdos políticos.

Mientras, para una izquierda que se ve apartada del campo de las decisiones políticas, ahora en manos del centro derecha, sino de la derecha pura y dura, con la incógnita del M5Estrellas, le corresponde ahora el difícil camino de la reconstrucción.

En teoría, las condiciones objetivas de la situación italiana (importante porcentaje de población en paro, aumento de la pobreza, creciente desigualdad social, un problema acuciante con la acogida e integración en condiciones de una afluencia de inmigrantes que no cesa, ni cesará, permanente dualidad Norte-Sur en el país, etc., etc.) hacen necesaria una izquierda de verdad. Pero claro, estamos hablando de una izquierda, me refiero ahora al PD, posiblemente distinta a aquella que, como señalan los analistas, ha obtenido sus mejores resultados en Roma, y en algunas otras grandes ciudades, en las zonas más pudientes y los peores en los barrios más necesitados.

Así algo realmente no funciona.

Notes:

  1. La expresión malsonante italiana «vaffanculo» (vete a la mierda, que te den por ahí, etc., etc.), muy utilizada por su líder histórico Beppe Grillo, sería para sus críticos la condensación de su programa de cuestionamiento radical del sistema.

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Nuevo Presidente en Sudáfrica. ¿Tan nuevo? http://www.galde.eu/es/nuevo-presidente-en-sudafrica/ Tue, 10 Apr 2018 09:18:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9562

 

(Galde 21 primavera/2018). Shawn Hattingh[1]
Para el capital blanco y transnacional de Sudáfrica, las últimas semanas han sido un período de regocijo debido a que Cyril Ramaphosa ha sido elegido presidente del Congreso Nacional Africano (CNA). Su posterior nombramiento como presidente del país después de la renuncia de Jacob Zuma el 14 de febrero ha llevado a la elite empresarial a sentir una sensación aún mayor de arrogancia.

Las amargas luchas de facciones dentro del CNA, por lo tanto, han visto a Zuma derrotado y a sus antiguos seguidores puestos a la defensiva.

Fue la promesa de erradicar la corrupción dentro del estado y del CNA lo que hizo ganar a Ramaphosa. La música que acompañó esto decía que Zuma sería removido de la presidencia y que incluso podría ser procesado, junto con los Guptas[2], por su papel en la “captura del estado”. El CNA espera que tales medidas reviertan los malos augurios y refuercen su campaña electoral de 2019. Sus socios de la alianza, el Partido Comunista Sudafricano (PCSA) y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU), también están esperando de manera oportunista que la salida de Zuma de la jefatura del estado les de una nueva vida políticamente; y que bajo Ramaphosa sus líderes puedan conservar los puestos de trabajo, cómodos y ridículamente bien pagados, en los niveles más altos del estado, que inicialmente les fueron encomendados por Zuma por el respaldo en Polokwane en 2007.[3]

La realidad es que la batalla dentro del CNA y ahora la desaparición total de Zuma tienen muy poco que ver con abordar la corrupción, a pesar de las afirmaciones de Ramaphosa. Ha sido una lucha por el control del aparato del Estado y la velocidad con la que los antiguos partidarios y aliados de Zuma mas prominentes, incluidos los Ace Magashule[4] y Malusi Gigaba[5], han abandonado el barco tras la victoria de Ramaphosa lo ha demostrado. En un intento por asegurar empleos bien remunerados en el futuro y para usar sus puestos en el aparato del Estado para asegurar negocios, los viejos aliados han sido abandonados y uno nuevo, en forma de Ramaphosa, ha sido adoptado.

La trayectoria de Ramaphosa nos indica que su retórica sobre la lucha contra la corrupción de las estructuras del Estado ha sido y es simplemente una estratagema, que no tiene fundamento. Esto se debe a que el mismo Ramaphosa ha estado involucrado en la corrupción. Ramaphosa se hizo rico de la noche a la mañana en la década de 1990, cuando utilizó las pensiones de los trabajadores (provistas por las compañías de inversión de los sindicatos) para reunir capital para sus negocios. Los capitalistas blancos sudafricanos le proveyeron también de capital. Dad por seguro, que no estaban comprando la perspicacia comercial de Ramaphosa cuando le proporcionaron las acciones, los puestos en consejos de administración y el capital; estaban comprando la influencia que él tenía en el CNA y en el Estado para fomentar su propia acumulación de capital. Todo esto fue respaldado por el CNA, ya que se esperaba que Ramaphosa usara sus nuevas riquezas para aumentar las arcas del partido.

El principal interés comercial de Ramaphosa fue Shanduka[6], en cuya fundación participó en 2001. Mientras estuvo a cargo de la compañía estuvo involucrado en casos de evasión de impuestos, como se revela en los Papeles de Panamá. Para 2012, como es bien sabido, Ramaphosa también era accionista y miembro del consejo de Lonmin[7] y él fue quien usó sus conexiones políticas para lograr que el Estado aplastara la huelga de Marikana[8], en la que la policía ametralló a 34 trabajadores. Por lo tanto, Ramaphosa no es un hombre que evita la corrupción sino que usa sus conexiones con el Estado y el poder político para promover sus propios intereses viles de hacer dinero o los de sus socios comerciales.

Del mismo modo, sus patrocinadores en forma de capital blanco (unos cientos de familias blancas ricas) tampoco son ajenos a la corrupción. Históricamente, su capital proviene de la conquista colonial y del Estado, que proporciona mano de obra negra barata para las granjas, minas y fábricas mediante el acaparamiento de tierras, impuestos a la tierra, discriminación racial legalizada y, en última instancia, violencia. En la era del apartheid, el Estado también proporcionó la electricidad más barata del mundo para el capital blanco y pagó generosamente por el carbón de calidad inferior que compró al capital afrikaner para las centrales eléctricas de Eskom.[9] Tratos corruptos en los años del apartheid (y había muchos tratos corruptos), capital blanco acumulado; era así como se hacían negocios en aquellos años.

Incluso hoy en día, la corrupción es una práctica común en el sector privado (todavía en su mayoría en manos de capitalistas blancos sudafricanos). Esto se ha demostrado en 2017 y en 2018 a través de numerosas filtraciones. Por ejemplo, recientemente se ha sabido que empresas sudafricanas de primera línea, como Liberty e Illovo[10], han estado utilizando medidas para evadir impuestos de manera continua. Para no quedarse atrás, varias instituciones financieras sudafricanas fueron atrapadas últimamente manipulando el rand para beneficiarse de la volatilidad creada. Luego, por supuesto, está Steinhoff[11], que utilizó ingeniería financiera para aumentar de forma fraudulenta las ganancias y reducir las deudas en los libros en beneficio de sus accionistas y la alta dirección.

El capital blanco, por lo tanto, no tiene problemas con la corrupción. El problema lo tenían con Zuma. Estaban siendo marginados en los tratos corruptos del Estado, ya que iba mucho más a la familia Gupta y a la nueva élite de negra. Por lo tanto, han rechazado a la facción Zuma y han respaldo a Ramaphosa como su hombre: querían volver a poner las manos en el dinero a través de sus relaciones con el Estado y los actores políticos principales.

Esto significa que la corrupción no va a terminar con Ramaphosa. Para empeorar las cosas está el trato que se hizo en 1994, que dejó la mayor parte del sector privado en manos del capital blanco. A cambio, habría algunos negros en la élite, pero lo más importante era que los líderes del CNA podrían tomar el control del Estado. En otras palabras, el capitalismo se mantendría en su lugar, incluida la explotación de la clase trabajadora negra, pero las caras en el estado cambiarían.

Desde entonces, algunas élites negras nuevas han surgido, pero de una forma limitada. Como resultado, los capitalistas blancos todavía dominan el sector privado. Los capitalistas aspirantes que estaban vinculados al CNA, que querían ser propietarios de grandes compañías privadas, fueron y han sido frustrados en gran medida por estos capitalistas. En este contexto, el Estado se convirtió en la clave, y en muchos casos el único lugar a través del cual una élite del CNA podría constituirse en una próspera sección negra de la clase dominante, y la corrupción ha sido parte de este problema estructural.

La clase trabajadora necesita tener claro en que el régimen de Ramaphosa no terminará con la corrupción. Es un problema estructural y y no tiene nada que ver con las buenas o malas personalidades. Surgirán nuevas redes de mecenazgo y algunas antiguas, incluida la corrupción en todos los niveles del Estado, se mantendrán, aunque probablemente sea menos descarado que bajo Zuma. Zuma y los Guptas presumiblemente serán arrojados a los lobos como una ficha; pero la corrupción dentro del sector privado y el Estado no terminará. Esto se debe a que la corrupción es un problema relacionado con el camino que ha tomado el desarrollo capitalista en Sudáfrica.

Si hubiera una apuesta seria por deshacerse de la corrupción, en ese caso la estructura y el objetivo de la economía sudafricana tendrían que cambiarse profundamente, lo que probablemente no se pueda lograr completamente en el capitalismo o el sistema estatal (que afianza la s normas establecidas y la opresión de una minoría elitista sobre la mayoría y que permite la corrupción). Intentar terminar con la corrupción, por definición, tendrá que ser una lucha revolucionaria para cambiar fundamentalmente la sociedad.

Notas

  1. Este artículo ha sido publicado inicialmente en Pambazuka News (https://www.pambazuka.org/democracy-governance/out-old-not-so-new)
  2. Los Gupta son una poderosa y rica familia sudafricana de origen indio que ha mantenido muy fluidas relaciones con el poder político durante la presidencia de Zuma.
  3. 52º Conferencia Nacional del CNA que aupó al poder a Josep Zuma.
  4. Secretario General del CNA desde diciembre de 2017
  5. Ministro de Finanzas, de Exteriores y de Empresas públicas en varias etapas con Josep Zuma y actual ministro de Interior.
  6. Es un holding inversor sudafricano fundado por Ramaphosa con intereses en los recursos naturales, telecomunicaciones, alimentación, propiedad inmobiliaria, servicios financieros, energía e industria.
  7. Empresa minera británica de metales del grupo del platino con base en Johannesburgo.
  8. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Marikana_killings.
  9. Compañía estatal de electricidad de Sudáfrica, séptima en el mundo en capacidad de generación.
  10. Compañía sudafricana de servicios financieros e inmobiliarios y el mayor productor de azúcar de África, respectivamente.
  11. Cadena sudafricana de venta de muebles al por menor.

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De inmigrantes rescatados, de porteadoras… http://www.galde.eu/es/inmigrantes-rescatados-porteadoras/ Tue, 10 Apr 2018 09:16:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9588

Inmigrantes rescatados por salvamento marítimo

(Galde 21 primavera/2018). Antonio Ruiz.

Por culpa del vergonzoso acuerdo entre la UE y Turquía, la situación para los refugiados se ha complicado, llevándoles a emprender rutas más largas y arriesgadas en su empeño en llegar al continente. Más de 4.800 personas han perdido la vida en el Mediterráneo desde la firma del acuerdo. Un total de 25.846 niños se embarcaron en la ruta del Mediterráneo y al menos 700 perdieron la vida. El acuerdo UE-Turquía devuelve a las personas a sus lugares de origen, sin importar ni sus derechos ni sus vidas. Todo esto ante la falta absoluta de vías legales y seguras para solicitar asilo, condenando a miles de personas a poner sus vidas en manos de traficantes. El gran negocio a costa de los refugiados.

 

 

Porteadoras

En su último informe, Amnistía Internacional denuncia que son miles de mujeres las que realizan el trabajo de cargar bultos que superan su propio peso en las fronteras de Ceuta y Melilla. El informe detalla esta actividad como «condiciones de trabajo absolutamente denigrante». Sin acceso a agua potable, ni a baños públicos y sin sombra donde cobijarse del intenso calor, sin embargo si «disfrutarán» del nivel más bajo de prestigio social, salario y percepción de legalidad. Mujeres que viven en extrema pobreza, cuyas condiciones de vida distan mucho de los parámetros mínimos del bienestar económico, y bajo la mirada impasible de España y la Unión Europea. Las fronteras se abren y cierran según conveniencia del capital, y éstas empobrecidas mujeres siguen siendo utilizadas como mercancía.

 

 

Refugiados sirios en Centro Temporal de Inmigrantes de Melilla

Mujer siria cocinando

Desde la trágica noticia de la muerte de Aylan Kurdi, el niño cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en una playa turca, desde aquella noticia que sacudió a los medios de comunicación internacionales y a toda la sociedad, la percepción europea de la crisis humanitaria de Oriente Próximo ya no parece la misma, o eso creíamos, porque todo ha sido un espejismo. Hay miedo a lo extraño, miedo que fomentan algunos políticos de discurso reaccionario y que generan ansiedad, miedo al terrorismo, miedo a la gente que viene aquí a comerse nuestro pan y quitarnos nuestro trabajo. Afortunadamente sí se está movilizando gente en contra de esas políticas reaccionarias, por eso es cierto que hay que alegrarse de la toma de conciencia sobre la crisis humanitaria en Oriente Próximo y otros lugares, crisis humanitarias que son una realidad irreversible.

 

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Stephen Hawking vinculó mundos de la física http://www.galde.eu/es/stephen-hawking-vinculo-mundosfisica/ Tue, 10 Apr 2018 09:14:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9609

 

De como el logro más grande de Stephen Hawking vinculó mundos opuestos de la física

(Galde 21 primavera/2018). L. Grush[1]
Antes de Hawking, los agujeros negros eran considerados los colectores de basura más misteriosos del universo. Alguna vez se creyó que nada podía escapar a la inmensa atracción gravitacional de uno de esos objetos; son tan densos que incluso atraen la luz. Pero Hawking descubrió que, de hecho, algo escapa a un agujero negro: radiación. Gracias a su trabajo, ahora sabemos que los agujeros negros ni siquiera son totalmente negros. De hecho, tienen un tenue resplandor debido a la pequeña cantidad de energía que irradian. La ecuación que Hawking ideó para explicar cómo funciona este fenómeno se convirtió en su logro más notable, uno que lleva su nombre: radiación de Hawking. “Se le ocurrió la idea de que los agujeros negros tienen temperatura”, comenta Jonathan McDowell, un astrofísico del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.

Su trabajo revolucionó lo que se pensaba que era una verdad fundamental de los agujeros negros y, además, consiguió algo mas. Su trabajo conectó dos conceptos conflictivos en la física teórica: la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad. “Esos son los dos pilares sobre los que descansa la física, pero son realmente incompatibles entre sí”, señala Raphael Bousso, físico teórico de Universidad de California Berkely que fue alumno de Hawking.

La mecánica cuántica tiene que ver con la forma en que el Universo funciona en el nivel más bajo: cómo las partículas pequeñas como los electrones y los positrones se mueven y se conectan. Si quieres saber cómo se unen los átomos, por ejemplo, la mecánica cuántica te respalda. En el otro lado de la escala está la relatividad general, que explica cómo funciona la gravedad. Es la idea de que los objetos grandes del Universo, como los planetas, las estrellas y las galaxias, en realidad doblan el espacio y el tiempo a su alrededor. Y eso dicta cómo estos objetos interactúan entre sí en el espacio.

Las dos son teorías robustas, respaldadas por mucha ciencia y observación. Pero parecen estar en conflicto, por mucho que lo han intentado los físicos nunca han encajando realmente. Y eso es un problema para los físicos porque la física trata de simplicidad. “Queremos ser capaces de describir cada vez más fenómenos con menos ingredientes fundamentales”, dice Bousso.

Pero Hawking encontró una forma de unir lo grande y lo pequeño. Miró lo que sucede alrededor de un objeto realmente masivo, uno con mucha gravedad, en una escala muy pequeña. Específicamente, analizó cómo las partículas interactúan en el borde de un agujero negro, conocido como el horizonte de eventos. Este límite a menudo se conoce como el “punto de no retorno”. Una vez que cruzas esta línea, caes al agujero negro sin importar nada, a menos que hayas descubierto una forma de viajar más rápido que la velocidad de la luz.

Aquí es donde nos hacemos pequeños: de acuerdo con la mecánica cuántica, el vacío del espacio no está realmente vacío. En cambio, las partículas virtuales aparecen y desaparecen en el vacío todo el tiempo. Estas partículas aparecen como pares opuestos: una partícula con energía positiva y una negativa, un yin y un yang. Lo que le sucede a uno le afecta al otro. Por lo general, el par se unirá rápidamente y se cancelarán mutuamente. Pero si se forman en el horizonte de sucesos, eso no es lo que sucede. Las cosas empiezan a ponerse raras.

Un par de partículas que se extiende a ambos lados del horizonte de sucesos será desgarado. El agujero negro aspira la partícula con energía negativa mientras que la partícula positiva se aleja del agujero negro. Esa partícula que escapa se convierte en la radiación de Hawking. La partícula condenada se convierte en parte del agujero negro. Pero dado que tiene energía negativa, en realidad hace que el agujero negro sea un poco más pequeño.

Si dejó un agujero negro solo, este proceso continuaría por miles de millones y miles de millones de años. Finalmente, el agujero negro se consumiría, y luego, como los agujeros negros son extraños, explotan. ¿Cómo es la explosión? “Bastante pequeña según los estándares astronómicos”, escribió Hawking. Pero sigue siendo bastante grande: aproximadamente del tamaño de 1 millón de bombas de hidrógeno de un megatón.

Por supuesto, los agujeros negros generalmente están rodeados por material que constantemente cae dentro de ellos. Pero Hawking demostró que era teóricamente posible que un agujero negro desapareciera con el tiempo en las condiciones adecuadas. “Los agujeros negros no durarán para siempre”, dice McDowell. “Mucho después de que todas las demás estrellas hayan desaparecido, los agujeros negros brillarán y finalmente explotarán”.

Esta idea revolucionó la física cuando se publicó en 1974. Pero también resolvió un gran rompecabezas: si nada escapa de un agujero negro, eso significa que son la cuadrilla de limpieza del universo, comiendo material que nunca regresa. Pero eso simplemente no tiene sentido para otras ramas de la física. Hay una ley de la termodinámica que dice que la aleatoriedad y el caos de un sistema, conocido como entropía, no pueden disminuir con el tiempo; nuestro desordenado Universo no puede volverse más limpio, es decir, ordenado. Entonces, ¿cómo era posible que los agujeros negros estuvieran aspirando la basura? El descubrimiento de Hawking demostró que los agujeros negros no violan la ley de la termodinámica: al emitir radiación, también contribuyenal caos.

Sin embargo, la radiación de Hawking no resolvió completamente todo. Fue un primer paso importante para unir la mecánica cuántica y la gravedad. Todavía hay muchas cosas acerca de la física grande y pequeña que aún no se han reconciliado. La radiación de Hawking era solo una forma en que las ideas podían funcionar juntas.

La radiación de Hawking también abrió algunas preguntas importantes. En la física cuántica, las características de las partículas (la orientación, la masa, el spin y otros rasgos de las partículas) se denomina información. Esa información se mantiene. Cuando se quema una hoja de papel, por ejemplo, la información de lo que estaba en ese papel está contenida en fuego, humo y ceniza. En teoría se podría volver a recomponer el papel porque se tiene toda la información. Pero la radiación de Hawking introdujo un nuevo enigma: si los agujeros negros están perdiendo masa, ¿a dónde va toda su información?

La información de un agujero negro está desapareciendo lentamente cuando se traga las partículas. ¡Y eso, simplemente, no debería suceder! La radiación que emite el agujero negro en realidad no contiene información del agujero negro, por lo que parece que todos los detalles están desapareciendo en el camino. Se le denomina como la paradoja de la información del agujero negro, y los físicos están tratando de encontrar soluciones para ello, incluido el propio Hawking. Pero aún no está completamente resuelto.

Aún así, lo que Hawking hizo fue dar un gran paso hacia una teoría unificada de la física: una teoría del todo. Todavía no estamos totalmente en ese punto, pero Hawking comenzó a construir el puente. Y continuó trabajando en ese puente hasta que murió. “Nos dio problemas para trabajar y direcciones para ir con ellos … Si resolvemos esos problemas, tendremos una mejor comprensión de cuáles leyes fundamentales realmente gobiernan la realidad”, dice Katie Mack, astrofísica de la Universidad de Carolina del Norte.

La habilidad de Hawking para la conexión se extendió más allá de la física. Los agujeros negros parecen abstractos, pero encontró formas de llevarlos a todos. Él hizo que la gente se entusiasmara con lo que hay allí afuera. Era popular en los medios de comunicación, apareciendo en Los Simpson, Star Trek y más. También escribió libros divulgativos muy populares sobre su trabajo. Entonces, de la misma manera que él conectó lo grande con lo pequeño, también atrajo gente al redil cosmológico, inspirando a las nuevas generaciones de científicos a continuar aprendiendo más sobre la rareza del espacio.

  1. L. Grush es divulgadora científica. Publicado en Defend Democracy Press

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El Periscopio: Los hombres que no amaban los libros http://www.galde.eu/es/hombres-que-no-amaban-los-libros/ Tue, 10 Apr 2018 09:12:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9652

 

(Galde 21 primavera/2018). Jasón & Argonautas.
Decía Gómez de la Serna que el libro es un pájaro con más de 100 alas para volar. Es una de las tantas frases más o menos afortunadas que ensalzan el valor de la letra impresa y que se fundan en la no probada idea de que la lectura hace mejores a las personas. Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría, dice un proverbio árabe. Lamentablemente no todo el mundo lo ve así.

I. Los que no leen. El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros ha puesto en evidencia que el 40% de la población española sigue siendo inmune a las campañas de fomento, a las ferias del libro, e incluso, a los proverbios árabes. No lee nada nunca. Otros, dicen que lo hacen.

Son las mujeres de 35 a 54 años con estudios universitarios las que más leen, como era de suponer. La cosa es preocupante. No porque lean las mujeres, sino porque los no lectores son mayoritariamente hombres de entre 25 y 34 años. Da cierto miedo el número de machos iletrados y ágrafos sueltos por las calles.

Podría pensarse que la falta de libros se compensa con otros saludables hábitos culturales, pero no está claro. Otro estudio, en este caso del Observatorio Social de La Caixa, muestra que también hay un 40% de personas que nunca van al cine, asisten a espectáculos en directo o visitan centros de arte. Mucho nos tememos que se trate del mismo grupo de “impermeables a las políticas culturales”.

Las razones de este desapego son también inquietantes. Solo el 0,7% de los sondeados menciona el coste de los libros como inconveniente. Tampoco la clave está en la jornada laboral o el cuidado de los niños o el socorrido argumento de problemas de vista. No se lee o no se participa por “falta de interés”. Aquí sí que se estrellan las buenas intenciones del apoyo público a la cultura, caso de que lo haya. Ni bonos cultura, ni beneficios fiscales ni subvenciones que valgan. La objeción cultural es un derecho constitucional y obligar a alguien a leer, pongamos por caso, Cincuenta sombras de Grey, sería un doble delito: de violencia y de mal gusto.

Ambos estudios recomiendan, para mejorar la cosa, armonizar las políticas culturales con las educativas. Empezar por los más pequeños, queson un público cautivo, tampoco asegura el éxito. Tal vez funcionase si Messi comentara en rueda de prensa, por ejemplo, las obras de Kierkegaard. Podría hacerlo también Ronaldo, perosería menos creíble.

II. Los que no dejan leer.Hace cincuenta años, en plena euforia sesentayochista, María Teresa Castells e Ignacio Latierro, con el apoyo de sus parejas y amigos, abrieron en plena Parte Vieja donostiarra un amplio ventanal desde el que divisar un mundo más luminoso que la circundante oscuridad franquista. Nacía la librería Lagun cuando leer en libertad era un acto íntimo de gozosa rebeldía. Esta provocación no pasó desapercibida a la policía del pensamiento. Durante la Transición, Lagun pagó su precio en bombas y cristales rotos. Guerrilleros de Cristo Rey se hacían llamar aquellos vándalos. Luego llegó la democracia y con ella, nuevos bárbaros. A unas bombas siguieron otras. Un pensamiento único pretendió suceder al anterior.

Los cincuenta años de dignidad de Lagun han sido recordados por un grupo de escritores y lectores fieles que en los días más tristes pasaban por la librería para testificar su solidaridad comprando algún libro, elegido incluso de entre los chamuscados supervivientes.

Lagun, crónica de nuestra vergüenza. ¿Qué leerían aquellos indignados incendiarios? Tal vez nada, como los camisas pardas que quemaban libros la noche de los cristales rotos. O tal vez alimentaban su odio de literatura infame. No seamos ingenuos, también la hay.

Es necesario que todo esto se recuerde. Hasta la saciedad. Mirándonos frente al espejo para hacer memoria honrada de lo que hicimos o dejamos de hacer en aquellos días. Para acabar definitivamente con el fanatismo. Para no negar las verdades desagradables, incómodas o indignantes. Que no nos ocurra como en Polonia, donde la inocencia nacional se ha decretado por ley. Allí otro sondeo, éste entre estudiantes de bachillerato, mostraba que la mitad creía que Jedwabne, -un pueblo donde sus habitantes polacos encerraron a sus vecinos judíos en un establo y los quemaron vivos-, era el sitio donde los nazis habían matado a los polacos que ayudaban a los judíos.

Decía Ray Bradbury, el de Fahrenheit 451, que no hacía falta quemar libros, bastaba con no leerlos.

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Ursula K. Le Guin, azken klasikoa http://www.galde.eu/es/ursula-k-le-guin-azken-klasikoa/ Tue, 10 Apr 2018 09:10:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9701

 

(Galde 21, 2018/udaberria). Iban Zaldua.
Joan zaigu, ia 89 urte zituela, Ursula Kroeber Le Guin, zientzia-fikzioaren maistra handia (Berkeley, 1929-Portland, 2018). Eta plurala nahita erabiltzen dut, asko ginelako –eta garelako– bere jarraitzaileen erkidegoko partaide. Eta, bestalde, ziur nagoelako berari gustatuko zitzaiokeela pluralaren lehenengo pertsonak adierazten duen jabegoaren nolabaiteko zentzu kolektibo hori.

Intelektualen familia batean jaioa –bere gurasoak antropologoak ziren, eta horrek badu bere garrantzia Le Guinen ibilbide literarioan–, idazle bokazioa aurkeztu zuen txikitatik. Zientzia-fikzioaren alorrean eman zituen lehenengo urratsak, Estatu Batuetan generoko aldizkari espezializatuek eskaintzen zituzten argitaratzeko aukera joriak probestuz, emakume idazleek nahiko zaila zeukaten garai batean, gainera. 1960ko hamarraldiaren hasieran bere ipuinak argitaratzen hasi zen, eta 1966an iritsi zen bere lehen nobela laburra, Rocannon-en mundua, zeinetan lehenengoz agertzen baitzen Ekumen delakoaren unibertsoa –batzuek Hainitar zikloa deitzen dutena–, bere hurrengo lan askoren testuingurua osatuko duena: gizakiek –Hain jatorriko humanoideek, tartean lurtarrek– gidatutako izarren arteko nolabaiteko liga, laguntza eta aholkua eskaintzen diena kosmosean zehar topatzen dituen zibilizazioei, nahiz eta ez beti ondorio ongarriekin. Trama horrek mundu eta izaki ezberdinen arteko enkontruak eta talkak deskribatzeko aukera ederra eskaini zion Le Guini, eta ziklo horretan kokatzen dira, nire ustez, bere eleberri eta ipuinik interesgarrienak. Egilearen irudimenaren potentzia bereziki handia da alor horretan: bere nobela famatuenetako batean esaten zuen bezala, Iluntasunaren ezkerreko eskua izenekoan (1969), “egia imajinazioaren ondorio bat da”.

Arrakasta 1960ko hamarraldiaren amaieran eta 1970ekoan iritsi zitzaion, nobela sail paregabe batekin: aipatu berri dudanaz gain, Ezeukiak (1974) eta Munduaren izena Basoa da (1976). Guztiek irabazi zituzten zientzia-fikzioaren eremuko sari nagusienetako batzuk –batek edo bestek, Ezeukiakek bezala, ia guztiak; The Dispossessed hori aurki euskarara itzulita egongo dela espero da, Talaios kooperatibaren eskutik–, eta argiki planteatu zituzten Le Guinen gai nagusiak: generoen eta sexuen arteko mugak, feminismoa, ekologismoa, inperialismoaren kritika, biolentzia eza…

Fantasiaren alorrean ere aritu zen, eta hor, ziurrenik, Lurritsaso liburu-saila da bere emaitzarik entzutetsuena (Earthsea, sei liburukiz osatua), gazte literaturaren klasiko bat. Bide batez esanda: nobelengatik ezaguna den arren, ipuinlari bikaina zen, orobat, Le Guin, Haizearen hamabi bizilekuak (1975) edo Munduaren urtebetetzea eta beste istorio batzuk (2002) bildumek oso argi uzten duten bezala –haietako bat, gutxienez, euskaraz entzun daiteke Xerezaderen Artxiboa podcastean: “Legez kanpokoa”–.

Beti ere pertsona ezkertiar antiautoritario bezala aurkeztu zen, feminismoaren eta ekologismoaren kausekin bereziki konprometitua. Berak esan zuen bezala, “Kapitalismoan bizi gara. Bere boterea saihestezina iruditzen zaigu. Berdina gertatzen zen erregeen jainkozko eskubidearekin. Gizakiek edozein giza-botereari egin diezaioke aurre, eta baita aldatu ere. Erresistentzia eta aldaketa, maiz, artearen alorrean hasten dira, eta, oso maiz, gure artean, hitzen artean”.

Zientzia-fikzio anglosaxoiaren egile “klasikoen” –Asimov, Heinlein, Clarke…– osteko belaunaldikoa zen Le Guin, hau da, zientzia-fikzioari maila literario jasoago bat eman nahi izan ziotenena, hots, Philip K. Dick, Samuel R. Delany, J.G. Ballard eta enparauena, eta ahalegin hori nabarmena da bere obran, generoari gaien eta fokatzeen aldetik egin zizkion ekarpen berritzaileak alde batera utzi gabe. Bide horretan, nire ustez, bereziki arrakastatsua izan zen Le Guin, hainbeste ezen –beste idazle batzuekin batera, noski– zientzia-fikzioa genero heldu eta “onargarria” bihurtu baitzuen, pulp literaturaren katakonbetatik ateraraziz. Edo, beste era batean esanda, agian aldarrikatu beharko genukeena ez da zientzia-fikzioaren maistra handia izan zela, literaturaren maistra handia izan zela baizik.

Eta kito.

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Kingdom Come Deliverance, videojuego lanzado desde el Medievo http://www.galde.eu/es/videojuego-lanzado-medievo/ Tue, 10 Apr 2018 09:08:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9675

 

(Galde 21 primavera/2018). Jondalar Sota.
La desarrolladora checa Warhorse Estudios, conocida por la saga Mafia, y la editora Koch Media lanzaron en febrero, con Martin Klíma como director de proyecto, el videojuego Kingdom Come Deliverance. Diferente a lo acostumbrado, definen este juego de rol para un solo jugador como “histórico y medieval”. Han tardado más de diez años desde que anunciaron el proyecto, pero pese a su precio (versión para PC 39,99 euros, versión para consolas 59,99 euros) ha entrado con fuerza en las ventas mundiales. Al poco contaban con miles de jugadores que han terminado el juego y han dado su opinión. Demos unas cifras. Centenares de miles de viewers en la plataforma de retransmisión en directo o twitch (gratuita pero con anuncios y opciones de subscripción y donativo), miles de youtubers aprovechando su tirón para aumentar sus visitantes/ingresos y jugadores profesionales (probadores o competidores) dedicándole muchas horas.

El juego aborda el Sacro Imperio Romano Germánico a principios del siglo XV. Permite decidir, con múltiples variables, se introduce en aquella vida cotidiana. Implica a su joven protagonista, herrero de oficio, en una guerra entre dos bandos de nobles enfrentados por alcanzar el trono. Aprendizajes, la normalidad de la muerte, epidemias, asedios, saqueos, diferencias sociales, distribución de recursos, religión. Su extremo realismo limita, sin embargo, a la hora de jugar. Depende de qué armadura lleves tendrás más o menos peso y te moverás acorde con ello. Si decides llevar yelmo tendrás que escoger bien, ya que uno que te cubra por entero te hará resistir ataques en la cabeza, pero también reduce tu línea de visión.

Entremos a la crítica. Muchas misiones resultan repetitivas. Finalizar el juego requiere gran interés y dedicación, que se compadecen mal con los errores técnicos detectados (bugs, bajadas de fps, conflictos en la compatibilidad: perdón por la jerga). En conclusión, la idea del juego y su rigor histórico hacen de Kingdom Come Deliverance una entrega interesante y novedosa, con una gran historia y una fidedigna representación del Medievo. Pero sus diversos errores técnicos y la difícil jugabilidad provocan que muchos jugadores se aburran antes de verse inmersos en el reino de Bohemia.

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Azken urteetako Berlinale eskasena eta Urrezko Hartz kritikatua http://www.galde.eu/es/azken-urteetako-berlinale-eskasena/ Tue, 10 Apr 2018 09:06:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9759

 

(Galde 21, 2018/udaberria). Kristina Zorita. (Berlín).
Agian Berlinaleko zuzendaria irteera puntuan dagoelako da – datorren edizioa azkena du Dieter Kosslickek -, baina handienen artean dagoen zinemaldi honen Sail Ofizialak oso hotz utzi du kritika. Edo hobeto esanda amorrazioa eta denbora galtzearen sentimendua sortu du urtero Berlinera, zero azpiko tenperaturekin, zinea baloratzera hurbiltzen den kazetari eta kritikari-andana handi batean.

“Isle of Dogs”

Eta hori eta 68. Berlineko Zinemaldiak hasiera ederra izan zuela. Wes Andersonen bigarren stop-motioneko animazioak, Isle of Dogsfilmak prentsaren txaloak jaso zituen. Filma Japoniako Megasaki deitzen duen hiri batean kokatzen du. Udalak txakurrei egoizten die gaisotasun baten jatorria. Ondorioz, hiri guztiko txakurrak harrapatu eta zabortegia den uharte batera bidaltzen ditu, tartean, alkatearen ilobaren txakurra. Horrek mutikoa uhartera joatera eramango du, lagun minaren bila. Aldi berean, injustizia hau salatuko duen mugimendua martxan jarriko da.

Andersonek ohioak dituen konposizo zorrotzak burutzen ditu “Isle of Dogs” honetan. Dena armonikoki uztartzen da. Txalogarria, interesgarria, txundituta utzi nindun. Eta Andersonek zuzendari onenaren Zilarrezko Hartza jaso zuen luzemetrai honegatik. Baina kritika txiki batzuk egin dakieke ere Andersonen bederatzigarren film honi.

Batetik asiar jatorria duten hainbat kritikoek idatzitakoa. Txakur ahots guztiak aktore estatubatuar zuriek egiten dituzte, ingelesez. Batzuk Andersonen ohiko kolaboratzaileak, esaterako Bill Murray, Tilda Swinton edota Edward Norton dira. Gizaki gehienak, berriz, japoniarrez ari dira. Askotan hitzok ez dira itzultzen. Kritikoek azpimarratu dutenez, ulertzen duzunarekin bat egiten baduzu, Andersonek argi utzi du norekin enpatizatu behar dugu.

Eta bestetik, hainbat emakume ikusi genuenez, #MeToo garai hauetan, “Isle of Dogs”en pertsonai emeak gheisa, arren laguntzaileak besterik ez dira. Edozein kasutan zuk gertu izango duzue kritikatzeko aukera. Apirilaren 20ean gure zine areto komertzialetan izango baita.

“Touch Me Not”

Sail Ofizialak gehienak zapore txarrarekin utzi badu, Urrezko Hartzak askok amorratu ere ditu. Errumania, Alemania, Txekiar Errepublika, Bulgaria eta Frantzia arteko koprodukzioa den Touch Me Not prentsari aurkeztu ziotenean askok deitoratu zuten. Hutsala, funsgabeko jo zuten sexualitate eta intimitatea arakatzen duen ikerketa pelikula hau. Ikerketa pelikula diot Adina Pintille zuzendariaren ariketa baita. Bera beste pertsonai bat da ezgaitasun desberdin duten pertsonaien artean. Berak amarekin duen harremana aztertu nahi du. Beste hiru pertsonaiak baina sexualitatearen inguruan bira egiten dute. Bata ilea galdu duen gizonezko erizain bat da, bestea eskuak eta hankak bihurrituta duen gaixo bat eta hirugarrena sexua izateko gai ez den 50 bat urteko emakume bat.

Pintilleren lehen luzemetrai hau asko kritikatu zuten espainiar kritikariek. Beste herritan harrera hobeagoa izan du. Baina egia esan oraindik Alemanian bakarrik du estrenatzeko data. Ez dut oso argi hona etorriko den. Donostia Zinemaldiak agian “Perletan” beharrean, lekua eman dakioke Tabakalera-Zabaltegin.

The Silence of Others

Donostia Zinemaldiko 66. Edizioan ikusteko aukera asko dugu Almodovarren ekoizetxeak ekoiztu duen The Silence of Others dokumentala. Almudena Carracedo espainiarrak eta Robert Bahar estatubatuarrak Emmy sari bat jaso zuten Los Angelesen arropa lantegietan ari diren etorkin inguruko dokumental batekin. Hori bukatu eta Espainian, Frankismoaren inguruan, zeozer egiteko unea iritsi zela erabaki zuten.

Orduan ume lapurtuen afera sortu zen, Carracedoren esanetan “Frankismoaren oinordetetzako bat”. Horri heldu behar ziotela, Argentinako kereila atera zen eta horren inguruan artikulatu dute filma. Zazpi urtez Frankismoaren biktimak justizia bila jarraitu dituzte. Biktima estatus batetik kereila jartzaile, sujetu aktibo bilakatu arte. Tartean, Frankismotik Demokraziara Transzizioan alderdiek adostu zuten “isiltasun hitzarmena” kritikatzen dute.

Jarraitu dute adibidez ama errepide bazter batean duen emakume baten borroka, amaren gorpuzkinak bertatik atera eta hilerrian lur emateko, edota Billy el Niño poliziaren torturak jasandako batzuk … Filmak Panorama sailean Dokumental onenaren Publikoaren saria eta Bake saria jaso zituen. Esan bezala litekeena da irailean Donostian ikustea. Edo agian horren ondoren, Carracedok eta Bahar-ek filma Espainiako 8.000 udalerrietan aurkeztu nahi dute, isilik egon den errealitate baten inguruko ezbaia sortzeko.

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Reseña: Los 40 radikales, música contestataria vasca http://www.galde.eu/es/los-40-radikales-musica-vasca/ Tue, 10 Apr 2018 09:04:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9821

 

(Galde 21 primavera/2018). Santiago Burutxaga.
Los 40 Radikales, un recorrido por el tiempo de la música contestataria vasca. Los 80 fueron años ásperos en el País Vasco. Años de barricadas y de tiros en la nuca. Las reconversiones y el cierre de las industrias que habían sido emblemáticas arrojaban a miles de trabajadores al desempleo al tiempo que la naciente democracia pugnaba por estabilizarse entre sobresaltos golpistas. No era el paraíso soñado y la heroína ejercía su fascinación destructiva en muchos jóvenes de barriada desencantados que vivían su aquí y ahora sin mejores perspectivas de futuro. La música punk supo interpretar ese vacío nihilista. Su estética extravagante y provocativa, su desprecio antisistema, se convirtieron en una bandera para sectores significativos de la juventud vasca de esos años. Pero esto no ocurrió de un día para otro.

David Mota analiza en su libro Los 40 Radikales el proceso de construcción y posterior declive de lo que se conoció como el Rock Radical Vasco (RRV). Un proceso en el que el Punk marginal y bronco de barriada se fue convirtiendo progresivamente en Rock euskaldun urbano, reivindicativo y politizado. Este cambio se produjo fundamentalmente de la mano de Herri Batasuna y de Jarrai, su rama juvenil. Esta última organización se autocriticaba a comienzos de los 80 por haber desatendido a sectores “marginales” de la juventud, a los que había considerado ajenos a la realidad nacional vasca, tipificándolos como pasotas, punkarras, rockeros y drogadictos. Es decir, una música, una estética y una filosofía de vida ajenas a los valores de la supuesta verdadera cultura vasca. HB pondrá en ese momento su poderosa maquinaria organizativa al servicio de una operación político-cultural consistente no solo en recuperar a esas ovejas negras perdidas, sino en redimirlas convirtiendo su música en uno de los ejes centrales de su apuesta cultural.

Nace así la etiqueta RRV, una simbiosis entre el radicalismo político y la escena musical contestataria. En poco tiempo, el apoyo de las radios libres, la prensa afín, nuevos sellos editoriales, las comisiones de fiestas y los conciertos organizados por los movimientos abertzales (Campaña Martxa eta Borroka), harán del RRV la genuina música de la juventud vasca, hasta entonces capitaneada por los cantautores y otras músicas de raíz tradicional. Lo underground se reivindica y pasa a ser patriótico. Siguiendo el relato del autor, no todo el rock era HB, ni todos los grupos aceptaron de la misma manera esa apropiación de sus banderas por parte de la política. Unos compartían las ideas o se beneficiaban de ellas, mientras que otros prefirieron mantener su independencia y seguir disparando con sus guitarras contra todo y contra todos, aún a riesgo de quedar desubicados en la nueva línea contracultural correcta trazada, que aseguraba prestigio, apoyo y sustento. En la década siguiente, cumplida su misión, el underground indomable volverá a sus catacumbas, dando paso a otras músicas más festivas. Con el tiempo, incluso cantar en inglés dejará de ser cosa de pijos.

David Mota (Bilbao, 1985), doctor en Historia cCntemporánea, hace uso de sus dotes de investigador para situar en el contexto político un movimiento que fue mucho más allá de lo musical y que él no pudo conocer por su edad. Pero el retrato social que dibuja no se limita a las bandas vascas. En paralelo al RRV, la movida madrileña también es objeto de análisis crítico como otra forma de instrumentalización política de la cultura, ésta mucho más light y encaminada a mostrar al mundo la cara amable y desenfadada de la España progresista.

Un extenso último capítulo de Los 40 Radikales está dedicado a relatar la facilidad con que el rock crítico irrita a los sectores sociales más conservadores y acaba en los tribunales. El tema no podía ser de mayor actualidad, aunque en el libro puede verse que no es nuevo. Arranca con el escándalo en 1983 de la aparición de Las Vulpes en Televisión Española cantando “Me gusta ser una zorra” y finaliza con los penúltimos casos de judicialización de expresiones de protesta que, gusten o no, tienen derecho a ser expresadas, como acaba de dictaminar el TEDH de Estrasburgo.

En resumen, un libro muy recomendable, incluso para quienes no se interesan por la música rock.

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Representar la ausencia http://www.galde.eu/es/representar-la-ausencia/ Tue, 10 Apr 2018 09:04:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9789

 

(Galde 21 primavera/2018). Edurne Portela.
Como parte del ciclo “Luces en la memoria: Arte y conversaciones frente a la barbarie de ETA”, el Koldo Mitxelena Kulturunea de Donostia aloja estos días, comisariada por Fernando Golvano, una exposición de Eduardo Nave titulada “A la hora, en el lugar. 2008-2013”. Se trata de un conjunto de fotografías tomadas a la misma hora y en el mismo lugar en el que ETA había asesinado. La mayoría de las fotografías están sobriamente montadas sobre un soporte muy sencillo, con una luz cenital que las alumbra y que deja leer los textos periodísticos que las acompañan (titulares, transcripciones de noticias en la radio) y los datos concretos del asesinato: nombre de las víctimas, del lugar, fecha y hora. La sobriedad de la exposición acompaña sabiamente a la tragedia que se recuerda.

Tuve la oportunidad de ver la muestra el mismo día que participaba en un coloquio titulado “Relatos y reconocimientos en torno a las víctimas del terrorismo”. Para este coloquio había preparado un breve texto sobre la necesidad de realizar un duelo colectivo. Proponía que frente a los discursos de “superar” el pasado, nos atrevamos a reimaginar nuestra sociedad en base a la vulnerabilidad y la pérdida, en base a todo eso que hemos perdido como consecuencia de la violencia, empezando por reconocer nuestras pérdidas humanas. Este mes de febrero se han cumplido varios aniversarios importantes: Joseba Pagazaurtundua, Francisco Tomás y Valiente, Fernando Buesa, nombres que no se olvidan por la conmoción social que provocaron sus asesinatos. Pero hay otras víctimas que han pasado mucho más desapercibidas. En este trabajo que nos queda por hacer, lo que más nos cuesta es reconocer a las víctimas uniformadas, aquellas que nunca quisimos ver ni aceptar como parte de nuestra sociedad, en algunos casos ni siquiera como parte de nuestra humanidad. La mayoría son víctimas anónimas a las que no hemos puesto ni nombre ni rostro. Además de esas pérdidas irremediables, también perdimos a todos aquellos que tuvieron que dejar Euskadi por las amenazas que veían cumplidas en otros. Perdimos el espacio de lo público porque los más violentos se adueñaron de la calle (algunos recordarán aquellas concentraciones de Gesto por la paz en la que unos pocos se enfrentaban a insultos y amenazas de los “contramanifestantes”). También muchos perdimos la libertad y la capacidad de disentir (en el feminismo, en el ecologismo, en la insumisión): todas esas formas de rebeldía cooptadas por el aparato político de ETA, y en el caso de la juventud, por Jarrai. Sucumbimos a la inercia del que grita más alto y más fuerte. Y, aunque nos cueste aceptarlo, también perdimos la capacidad de empatía con aquellos que sufrieron otro tipo de violencia, como el terrorismo de Estado o el abuso policial. Esa pérdida también hay que incorporarla, aunque en el contexto de esta reflexión no dedique el espacio que merece.

Como consecuencia nos queda una incapacidad para reconocer que de esas vidas destruidas no son sólo responsables aquellos que apretaron el gatillo, aceptar que esas pérdidas son nuestras, colectivas. El trabajo de duelo significa asumir la pérdida y que la vida ya no es la misma; significa reimaginar nuestra narrativa vital en base a la incorporación de la pena y de la ausencia. A través del duelo se puede establecer un “nosotros”: cuando consideramos como parte de nuestra comunidad, de nuestra vida, a aquellos que han sido arrancados de ella por la violencia. Porque la pena nos vincula al otro, y nos vincula todavía más a aquello que hemos perdido, que está ausente porque ha desaparecido pero al mismo tiempo presente.

Ausencia y presencia, pérdida y duelo. Esto es, precisamente lo que subyace en la exposición “A la hora, en el lugar”. Las fotografías hacen visible la violencia a través de la reproducción del espacio donde se ejecutó. Es la evidencia de aquello que ha desaparecido —la vida humana arrebatada— y la constatación de que los lugares tienen memoria si les otorgamos la narrativa que los explican, que los dota de significado. Calles vacías, bancos desiertos, portales, entradas de garajes, encrucijadas, paisajes —como el bosque en el que encontraron a Miguel Ángel Blanco— en los que la maleza y la naturaleza, en los que la vida, al fin y al cabo, ha seguido su ritmo. Pero la fotografía, contextualizada por el ejercicio de memoria, nos devuelve otra realidad: la ausencia de los que murieron en esos enclaves es tan real como lo fue su muerte. Es una invitación a sentir la pérdida y a aceptar que estamos rodeados por los fantasmas de la violencia.

En el medio de la sala, un expositor en blanco salvo por esta leyenda: “10 de noviembre. El único día en el que ETA no ha cometido, en ningún año, ningún atentado con víctimas mortales”. Un solo día del calendario entre 1968 y 2011 en el que no hay una víctima que lamentar. Lo miro perpleja, lo fotografío. ¿Puede ser esto cierto?

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Racismo asesino http://www.galde.eu/es/racismo-asesino/ Tue, 10 Apr 2018 09:02:32 +0000 http://www.galde.eu/?p=9852

(Título original) Sorprendido en un estado de ánimo sombrío, el Dr. Martin Luther King se dirige a unas 2.000 personas la víspera de su muerte. El ex fundador y presidente de la Southern Christian Leadership Conference fue asesinado por un desconocido el 4 de abril de 1968.

 

(Galde 21 primavera/2018). Sabiñe Zurutuza.
Hace cincuenta años, Martin Luther King Jr. pronunció su discurso “He estado en la cima de la montaña” en Memphis, un día antes de su asesinato. El discurso de King en Memphis se centró en la huelga de los trabajadores de saneamiento, y se reafirmó en su compromiso de luchar contra la injusticia con la protesta no violenta. A medida que se difundió la noticia del asesinato de King, estallaron los disturbios en más de 100 ciudades de los Estados Unidos, con miles de arrestos y más de 40 personas perdieron la vida.

El movimiento por los derechos civiles en la década de 1960 en EE. UU. fue liderado por Medgar Evers, Martin Luther King y Malcom X. Sus vidas fueron trágicamente truncadas con asesinatos que estratégicamente debilitaron el movimiento y del cual nunca se recuperaron. «Los tres fueron considerados peligrosos y, por lo tanto, desechables», dice Raoul Peck, porque «estaban eliminando la neblina de la confusión racial». Raoul, director del reciente y reconmendable documental “Yo no soy tu negro”, denuncia la cruel violencia racista de los poderes de aquellos años, e insiste: «el racismo todavía es profundo en la sociedad estadounidense»

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Número 20 de GALDE ·sumario http://www.galde.eu/es/numero-20-de-galde-%c2%b7sumario/ Fri, 02 Feb 2018 11:02:21 +0000 http://www.galde.eu/?p=8438

**Ver y descargar la revista Galde 20 completa en pdf
**Ver y descargar el Dossier Galde 20 en pdf, “Diagnósticos e interrogantes sobre el procés”
**Acceder al archivo de todas las revista de Galde en pdf

 

Galde 20 invierno/2018/negua

aurkibidea sumario

ELKARRIZKETA

04. Entrevista a Adela Asúa. Miren Ortubay, Antonio Duplá

BEGIRADAK

08. Con luces largas: “Vientos de reforma”. Alberto Surio

10. Dicen: De desigualdades, matxismoak, lucha ecológica,…

12. Memoria y convivencia. Una experiencia local a compartir. Sabino Ormazabal

14. El silencio como forma de protesta. Irene Moreno Bibiloni

16. Otra mirada a los micromachismos. Paloma Uría

18. La colonización urbana de Auzolan. Pedro Berriochoa

20. Ibiltari baten egunkaritik. Me too… a mi también. Lourdes Oñederra

DOSSIER: “Diagnósticos e interrogantes sobre el procés”. Introducción

22. Entrevista Xavier Rubert de VentósIñaki Bolivar, Koldo Unceta

25. Relación de fuerzas… y de debilidadesAlberto Surio

28. El independentismo, ¿un movimiento a la deriva? Marina Subirats

30. El regreso del enemigo interior. Ramón Casares

32. El procés y las estrategias de poder en Cataluña. Paola Lo Cascio

34. Fractura social, mito o realidadSteven Forti

36. Etorkizuna esploratu gabeko lurraldea daZelai Nikolas

38. Esperando a godotInaki Irazabalbeitia

39. El empresariado catalán durante el procés. Colectivo Mugalariak

41. Empresariado, poderes económicos y dinámicas políticas: Algunas lecciones derivadas del procésColectivo Mugalariak

44. Los datos económicos y su utilización en el debate político

46. La salida de empresas desde Cataluña: alcance y significado

48. Libros y referencias para el Dossier Galde 20

OCKHAMEN LABANA

49. Top ten. Inaki Irazabalbeitia

MUNDUAN ZEHAR – INTERNACIONAL

50. Entrevista: Catarina Martins. Dirigente del Bloco de izquierdas portugués “El experimento portugués”

54. Transformaciones recientes de la izquierda chilena. Miguel Urrutia, Gael Yeomans

IKUSMIRA

56. «Enrique Martín». Txema Serrano

57. Veinte ensayos para entender el feminismo. Begoña Muruaga

KULTURA

60. El Periscopio: Diccionario cultural del año que se fue. Jasón & Argonautas

62. Rock Radical Vasco. La música underground y la libertad de expresión a debate. David Mota

RESEÑAS

64. Libros sobre la Revolución bolchevique, cien años despuésJosé María Ortiz de Orruño

65. Reseña: La revolución cubana 1952-1976. Una mirada crítica. Kepa Bilbao Ariztimuño. Santiago Burutxaga

66. Zinema: La librería de Isabel CoixetSoledad Frías
       Zinema: Trump garaiko pelicula. Sabiñe Zurutuza

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Editorial

GALDE 20

En el número anterior, que salió a la luz algo más tarde de lo previsto, prometíamos intentar recuperar el ritmo habitual en el siguiente. Lo hemos intentado, pero de nuevo los dioses (?) no nos han sido plenamente favorables y seguimos con cierto retraso, por el que pedimos disculpas.

Independientemente de los tiempos, el contenido de este nº 20 de Galde mantiene, en nuestra opinión, un más que elevado grado de interés. Sería suficiente, quizá, aludir al dosier dedicado a Cataluña titulado «Más allá de la coyuntura. Diagnósticos e interrogantes sobre el procés», en el que, siguiendo la perspectiva general de Galde, se pretende superar el acontecimiento coyuntural para intentar abordar el tema en toda su complejidad. A partir de una entrevista a Xavier Rubert de Ventós, una serie de artículos desgranan algunos de los problemas que integran la cuestión catalana, con miradas desde fuera y desde dentro y prestando atención tanto a los problemas puramente políticos como a los sociales y económicos.

Antes, la entrevista inicial de este número está dedicada a Adela Asúa, Catedrática de Derecho Penal en la UPV/EHU y ex-magistrada del Tribunal constitucional y otra voz particularmente idónea para hablar de los problemas políticos y judiciales que aquejan a nuestra sociedad (recordemos que ella fue la ponente de la sentencia del TC que en 2014 declaró inconstitucional la declaración de soberanía de Catalunya, aunque reconocía la legitimidad del derecho a decidir como aspiración política). Y en otros artículos también se habla de la memoria, del silencio, de los micromachismos o del ensayo feminista.

Además, beti bezala, las colaboraciones habituales y las secciones acostumbradas, desde Begiradak hasta Internacional, Ikusmira o las páginas culturales.

Ondo pasa, hurrengo arte.

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