Entrevista a María Silvestre

 

 

(Galde 21 primavera/2018/udaberria). Rafael Ruzafa entrevista a María Silvestre.
Directora del Deustobarómetro y exdirectora de Emakunde, a la socióloga María Silvestre la mirada feminista le construye el mundo además de la actividad profesional. Participa de la noción de que la estadística, si está bien planteada, puede recoger atinadamente las situaciones generales. Sin embargo, opina que las encuestas electorales no solo recogen un estado de opinión, sino que son capaces de influir en esos estados de opinión. En la entrevista se detiene en algunos hallazgos relevantes que conciernen a la sociedad vasca, empezando por la carga de desigualdad futura entre hombres y mujeres que esconde la cotidianeidad presente.

“La cotidianidad no ha suscitado el interés científico ni académico hasta hace bien poco”

Pregunta: Podríamos empezar definiendo qué entendemos por cotidiano.
María Silvestre.- La cotidianidad es el día a día, la vida que transcurre a nuestro alrededor y que, hasta hace bien poco, parecía no ser importante para en la construcción de los hechos históricos. Lo cotidiano suele asociarse a “lo normal”, lo que se repite, y también suele relacionarse con el ámbito privado, doméstico, reproductivo y, por ende, femenino. Son acciones cotidianas llevar a los hijos e hijas al colegio, ir de compras, salir a pasear con las personas mayores, realizar las actividades domésticas, coger el autobús… Esa cotidianidad, perteneciendo al espacio privado, carece muchas veces de historicidad, como diría Sheyla Benhabib. Solo lo público ha tenido historicidad y ha tenido valor social, económico, político y científico y, por tanto, ha entrado en los libros de Historia y forma parte del conocimiento en mayúsculas.

¿Suscita interés académico, de conocimiento? ¿En qué disciplinas?
M.S.- La cotidianidad no ha suscitado el interés científico ni académico hasta hace bien poco. Disciplinas como la Sociología, la Historia, la Antropología, la Psicología o la Economía han empezado a hacerlo, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX y, muchas veces, de la mano de la teoría feminista que ha reivindicado el papel de las mujeres, del ámbito privado, del bienestar no remunerado, de los ámbitos del cuidado, en suma. La reivindicación de Kate Millet, “lo personal es político”, y es científico y debe tener valor social y económico. Sin embargo, todavía hay sectores en las diferentes disciplinas que le niegan el valor académico a lo cotidiano y, si está fundamentado por las teorías feministas, le niegan el valor científico, acusando a dichas aportaciones de ideológicas o valorativas… como si el resto de paradigmas quedaran libres de valores y de ideología. Las teorías feministas erigen desde un gran rigor metodológico. Un claro ejemplo del conocimiento científico que recupera la cotidianidad lo tenemos en la Feminist Standpoint Theory de Sandra Harding, epistemología feminista que propone recuperar los relatos y discursos de las personas desposeídas de poder para relatar la historia.

¿Percibe variedad de cotidianeidad alrededor, o se impone la homogeneidad? ¿Hemos asistido a cambios históricos, siquiera generacionales, al respecto.
M.S.- Resulta complicado responder a esta cuestión, puesto que la cotidianidad es diversa y plural y, a la vez, puede ser rutinaria, depende de dónde pongamos el foco de la atención. Si nos centramos en las personas, su cotidianidad es rica, original e interesante, porque nos es muchas veces ajena, pero si ampliamos el foco y estudiamos a la sociedad, observamos rasgos comunes, repetitivos, en la cotidianidad de los seres que la componen. Pero es importante atender a la diversidad, utilizar una perspectiva interseccional, que nos revela que las vidas de las mujeres y de los hombres suelen ser distintas, como lo son también las de las mujeres mayores o jóvenes, ricas o pobres, nacidas aquí o allá. La cotidianidad es necesaria para la reproducción social y para la generación de cohesión social, de solidaridad, de fraternidad y de sororidad.

¿Qué aspectos de lo cotidiano le llaman la atención?
M.S.- Me interesa mucho la generación del bienestar no remunerado, todas las actividades de cuidado que se dan en el ámbito privado y que no han solido tenerse en cuenta para el cómputo de la riqueza de un país ni para la valoración de sus sistemas de bienestar ni, por supuesto, para otorgar valor y reconocimiento a quienes las llevaban a cabo. Les debemos a autoras como Ann Shola Orloff o María Ángeles Durán el empeño en dotar de valor científico, social, político y económico a las tareas de cuidado y de generación de bienestar. Creo que es fundamental entender que las personas somos seres interdependientes, como ha señalado, entre otras, Cristina Carrasco, y que debemos huir de la dicotomía autónoma/dependiente. Debemos incluir en el espacio público el ámbito privado, como afirma Carole Pateman en The Sexual Contract. Solo así vamos a ser capaces de construir sociedades integradas, cohesionadas e igualitarias. No se trata de destruir lo cotidiano, sino de re-construirlo, en parte, para que cobre una significación y un valor social relevante.

Es usted la investigadora principal del Deustobarómetro. ¿Puede explicar su composición y sus pretensiones?
M.S.- El Deustobarómetro nació en 2013 en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto. Lo integramos un grupo de investigadoras e investigadores de varios equipos de investigación de la Facultad (Retos Socioculturales, Ética Aplicada, Estudios Vascos, Estudios de Ocio y Valores Sociales). El Equipo Valores Sociales, de la que soy investigadora principal, coordina el Deustobarómetro. Nuestra pretensión, desde un primer momento, fue llevar a cabo un Barómetro Social, que recogiera las principales preocupaciones de la sociedad vasca, sus intereses, sus valoraciones y percepciones, sus proyecciones… Como se recoge en nuestra página web (barometrosocial.deusto.es), el compromiso social forma parte de la identidad de este nuevo barómetro que nació con la vocación de dar visibilidad a cuestiones relacionadas principalmente con las desigualdades y el bienestar social, incorporando la perspectiva de género, la intergeneracional y la de clase social. Todas las ediciones del Deustobarómetro (y ya vamos por la décima) tienen una parte fija y una parte variable. La parte variable la decidimos y diseñamos a partir, precisamente, de la cotidianidad, de los temas que son relevantes en un determinado momento, de las cuestiones que sacuden nuestro día a día. Se trata de una encuesta on line y el trabajo de campo lo lleva a cabo la empresa MyWord. Y, por cierto, las bases de datos están disponibles de forma gratuita.

Lo aprovecharemos, sin duda. En todo caso, se trata de un mercado competido, el de las encuestas…
M.S.- Quizá el elemento más competitivo esté en las encuestas que realizan sondeos electorales y que se publican en los medios de comunicación. Las encuestas electorales no solo recogen un estado de opinión, sino que son capaces de influir en esos estados de opinión. De la misma manera que los medios de comunicación no solo recogen, sino que construyen la realidad social tal y como la percibimos y la valoramos, las encuestas, sobre todo los sondeos de opinión, generan opinión pública y crean estados de opinión. Por eso el mercado de las encuestas es competitivo. Más allá de la competencia que pueda darse en el mercado privado, es una competencia ideológica.

¿Compiten, sin salir del país, el Deustobarómetro y el Euskobarómetro que dirige Francisco Llera?
M.S.- No creamos el Deustobarómetro para competir con el Euskobarómetro ni con el Sociómetro del Gobierno Vasco. Nuestra encuesta nació con una clara vocación social, nos interesa conocer cuáles son las actitudes, valores y percepciones con relación a la situación social, económica y de bienestar o malestar de la sociedad vasca. Cuando salió el Deustobarómetro en 2013 es posible que causara cierta sorpresa y quizá incluso algún malestar, pero pasados ya cinco años y con 10 Deustobarómetros publicados, creo que ha quedado claro que son encuestas que responden a diferentes objetivos y que, en cierta medida, se complementan y hasta se legitiman mutuamente cuando los datos del ámbito político con comparables.

¿Proporciona la estadística datos fiables sobre la ciudadanía vasca?
M.S.- Soy socióloga y creo en las (buenas) encuestas, además de creer también en otras técnicas de investigación social. La mayor o menor fiabilidad de una encuesta radica en el rigor metodológico utilizado al seleccionar la muestra, es decir, en la selección que se realiza de las personas anónimas que van a responder a las preguntas. La muestra es la versión reducida –proporcional y representativa– de la sociedad que se quiere estudiar. Se trata de reproducir, a pequeña escala, la sociedad o grupo social que quieres estudiar. Si existe rigor metodológico, rigor estadístico, la fiabilidad está garantizada. Otro elemento que garantiza mayor fiabilidad, más allá de la estadística, es la formulación de las preguntas. A quienes hemos estudiado Sociología se nos enseña que las preguntas no pueden estar dirigidas, ni condicionar la respuesta, deben ser excluyentes entre sí y recoger todas las opciones de respuesta posible. No es fácil formular una buena pregunta.

¿Algún resultado llamativo de los últimos Deustobarómetros, en su opinión?
M.S.- Son muchos los resultados interesantes de las diez ediciones del Deustobarómetro, pero voy a mencionar tres que me han hecho reflexionar. En el séptimo quisimos indagar en cómo se proyectaba el futuro próximo. Las personas encuestadas debían decir si veían posible o no que en 30 años ocurrieran una serie de cuestiones, por ejemplo, que una mujer fuera Lehendakari, que se generalizaran las energías renovables, que el uso del euskara fuera mayoritario, etc. Me sorprendió comprobar que lo que imperaba era la resignación, la negación del cambio, por pequeño que fuera, la falta de esperanza en una sociedad mejor, la falta de fe en el cambio social. Como si nos hubieran robado el futuro o la posibilidad de soñar un mundo mejor.
La segunda cuestión es más positiva. En el último Deustobarómetro me satisfizo comprobar el fuerte apoyo que han tenido las manifestaciones y concentraciones del movimiento feminista y las reivindicaciones de las personas pensionistas. La sociedad vasca comprende y apoya estas movilizaciones porque entiende sus razones y las legitima.
Por último, en el noveno Deustobarómetro preguntamos por la situación en Cataluña. Se preguntaba por los diferentes acontecimientos acaecidos desde septiembre de 2017 y me sorprendió comprobar cómo la sociedad vasca se mostraba muy crítica con lo ocurrido en Cataluña. Creo que también fue interesante mostrar cómo la legalidad y la legitimidad no iban de la mano en el caso del referendum del 1 de octubre ni en la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Considero que ahí radica uno de los quid de la cuestión, y una oportunidad para empezar a plantear posibles soluciones.

¿Cuál será su próximo bloque variable?
M.S.- 
¿Quién sabe? El bloque variable del Deustobarómetro depende de la actualidad y, últimamente la actualidad es sumamente volátil. Cuando presentamos el último Deustobarómetro, en junio de 2018, mencioné que era una de las encuestas más anacrónicas que habíamos hecho. A pesar de no haber cerrado el cuestionario hasta principios de mayo, muchos de los resultados en junio ya no eran “actuales”, ya no estaban en la agenda, habían pasado al olvido, al pasado. La realidad en junio de 2018 era muy distinta a la que había un mes antes (estábamos preguntando sobre la legitimidad de apoyar unos presupuestos y, de pronto, hubo una moción de censura y un cambio de gobierno). Es difícil prever cuál va a ser la parte variable de la undécima edición, pero seguro que serán temas de interés, cuya descripción y análisis espero que sean de utilidad.

¿Hasta qué punto difiere la vida cotidiana de las mujeres de nuestro entorno de la de los varones?
M.S.- A pesar de que ha habido importantes cambios en los últimos cincuenta años –por poner una cifra-, todavía coexisten diferentes cotidianidades. La prevalencia de las mujeres en el ámbito privado sigue siendo mayor. Los estudios muestran cómo las mujeres dedican más tiempo al cuidado de sus hijos e hijas y de las personas mayores y dependientes. También dedican más tiempo a las tareas del hogar. En un hogar entra antes una segunda mujer, generalmente extranjera, que la corresponsabilidad en la gestión de lo doméstico. Existe segregación educativa y profesional, lo que marca también las cotidianidades, los intereses y la capacidad adquisitiva, la autonomía y la libertad personal. Y el problema no es que las cotidianidades sean diferentes, la diversidad es positiva y rica, el problema es que esas diferencias generan y reproducen desigualdad.

¿Ocurre algo semejante en el terreno del ocio? ¿O simplemente somos pasto de la voracidad publicitaria?
M.S.- La desigualdad se reproduce en todos los ámbitos, también en el terreno del ocio. Con respecto a la “voracidad publicitaria”, la llamada “tasa rosa” es un buen ejemplo de ello. Los productos que van dirigidos al consumo por parte de las mujeres son más caros que los que van a adquirir los varones (cremas hidratantes, maquinillas de afeitar..), la única diferencia es el género del público al que van destinados.

¿Algún truco confesable, según su experiencia, para sobrellevar las cargas institucionales, sea en Emakunde o en la universidad?
M.S.- Me temo que ningún truco, ni confesable ni inconfesable. Lo único que puedo decir es que he tenido y tengo la suerte de realizar un trabajo que me gusta, de disfrutar –a veces penar– con lo que hago, y eso facilita mucho las cosas, incluidas las cargas institucionales. Si tuviera que mencionar un truco creo que sería tener la habilidad y la sabiduría de rodearse de personas capaces, inteligentes, trabajadoras y, sobre todo, personas en quien/quienes confías. Debo confesar que no sé asumir responsabilidades sin establecer vínculos emocionales, pero eso, aun siendo una posible debilidad es, sobre todo, una fortaleza.

P: ¿Es recomendable, la cotidianeidad de una profesora universitaria?
M.S.- 
Es un privilegio y, por tanto, enteramente recomendable.

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