Carlos Berzosa. Entrevista

Carlos BerzosaEntrevistado por  Koldo Unceta, (Galde 01, invierno/2013). Carlos Berzosa es una de las voces críticas más conocidas frente a la ortodoxia económica dominante. Hasta 2011 fue Rector de la Universidad Complutense de Madrid, cargo que ocupó a lo largo de ocho años. Pero mucho antes de eso, Carlos Berzosa ya participó en numerosas plataformas y agrupaciones aportando su punto de vista contrario al fundamentalismo neoliberal y hacia una forma de entender la economía alejada de las preocupaciones y realidades sociales. Además de continuar con sus labores docentes y colaborar con diversos medios de comunicación, en la actualidad es director de la Revista de Economía Crítica y presidente de la Sociedad de Economía Mundial. El pasado 23 de febrero, horas antes de la multitudinaria marcha de protesta de las mareas ciudadanas celebrada en Madrid, charlamos con él sobre la crisis, sus efectos, y las alternativas que se presentan.

Koldo Unceta (o GALDE): Llevamos ya cinco años sumidos en una importante crisis que está afectando a las economías occidentales como no había sucedido probablemente desde el período de entreguerras. ¿Cuáles crees tú que son los elementos diferenciales de esta crisis? ¿Por qué ha llegado a adquirir tanta virulencia?

Necesitamos un modelo de desarrollo más justo y capaz de repartir el trabajo y las rentas

Carlos Berzosa: Esta crisis tiene elementos diferenciales a las anteriores que se han dado en el capitalismo, pues es consecuencia de la naturaleza de la fase del sistema que ha tenido lugar desde los años ochenta del siglo XX. La globalización financiera que ha sido un factor fundamental para la transmisión de la crisis ha adquirido una dimensión superior a las alcanzadas en otros momentos históricos. A su vez la expansión financiera se ha basado en la emisión de excesivos derivados tóxicos, operaciones de ingeniería financiera sofisticadas e innovadoras, paraísos fiscales, y elevado endeudamiento. Todo ello ha fomentado la expansión en muchos países de la burbuja inmobiliaria. La especulación y la obtención de ganancias rápidas es lo que ha predominado sobre la economía productiva. Este crecimiento desmesurado de las finanzas sin respaldo de la economía real y de la especulación es lo que ha estallado.

Otro factor fundamental en el desencadenamiento de la crisis es la creciente desigualdad en las rentas y la riqueza que se ha producido en los países desarrollados. Este hecho ha favorecido el endeudamiento de las familias y empresas. El sistema se basa en la creciente producción de mercancías y búsqueda del beneficio. Esta incesante producción de mercancías tiene que ser realizada lo que obliga a las empresas a buscar nuevos mercados al tiempo que se encuentran obligadas a competir en el mercado global. Las empresas se endeudan para lograr estos objetivos y para llevar a cabo fusiones y OPAS hostiles y las familias en un contexto caracterizado por la congelación de los salarios reales o su descenso se endeudan para seguir la marcha del consumismo.

La duración de la crisis se deriva de estas circunstancias que hacen que sea una crisis de naturaleza estructural pues afecta a los cimientos del modelo de desarrollo que se ha generado en las últimas décadas. Es un tumor que se ha extendido por todo el cuerpo económico y que no resulta sencillo extirpar. Las medidas tomadas tampoco han ido a las causas del origen de la crisis sino sobre sus efectos. De ahí su virulencia y duración

K.U (o G.): En el caso de Europa, ¿qué papel ha jugado en esta crisis el modelo de unión monetaria que se impuso finalmente hace unos años?

C.B.: La crisis en la Unión Europea (UE) ha desembocado en una grave crisis del euro. Como consecuencia de esto ahora es cuando se ponen de manifiesto los puntos débiles de la construcción de la unión monetaria. Algunos analistas, entre los que me encuentro, habían advertido de este hecho que, sin embargo, quedaba oculto en la época de la expansión que tuvo lugar en los años primeros del siglo XXI. La euforia manifestada por los dirigentes políticos y económicos ante la moneda única, y los economistas que aparecieron como grandes predicadores de las bondades de la unión monetaria, se ha desvanecido ante el primer terremoto que ha sacudido a la UE. Los críticos que con distintos matices advertían sobre los peligros de esta unión monetaria, y que observaban que sus argumentos eran descartados por los profetas de la buena nueva, han vuelto a tener razón.

La vulnerabilidad de la moneda única ha sido, a mi modo de ver, por las interdependencias de varios factores. En primer lugar, la gran desigualdad existente entre las economías de los diferentes países que han constituido la zona euro. Este hecho aleja a esta unión de ser un área monetaria óptima, agravado, además, por no tener una política fiscal común que podría servir de factor compensatorio frente a las perturbaciones que podrían darse. En segundo lugar, el no tener un control democrático de ningún poder político, lo que deja a la moneda a expensas del Banco Central Europeo y que solamente es influido por Alemania. En tercer lugar, la creación del BCE con unos estatutos que limitan sus actuaciones en momentos difíciles económicos, como los que estamos viviendo, y que se encuentra gobernado por la ortodoxia económica que es la que ha conducido a la crisis.

El déficit democrático de las instituciones europeas crea un vacío a la hora de actuar conjuntamente y con políticas coordinadas. Se impone, por tanto, el poder del más fuerte que en este caso es Alemania. Las debilidades mostradas por la unión monetaria europea no han sido paliadas por acciones capaces de tapar los agujeros más evidentes que han quedado al descubierto. En consecuencia, la crisis se ha agravado para los países más vulnerables de la eurozona. La unión monetaria corre peligro, pero si se salva sin hacer cambios en profundidad se hará con grandes sacrificios de la mayor parte de la población de los países más castigados por la crisis pero también progresivamente afectará a los demás. El euro, tal como está concebido, no es un instrumento que ayude a la equidad y a un modelo social sino que sirve fundamentalmente a los poderes económicos y financieros oligárquicos.

K.U. (o G.): ¿Qué efectos estén teniendo o pueden llegar a tener las políticas impuestas desde Alemania y otros países? ¿Hay visos de que puedan cambiar esas políticas? ¿Qué papel puede jugar Francia si algunos de los desequilibrios macroeconómicos achacados a los países del sur de Europa llegan a tomar cuerpo también en ese país?

C.B.: Los efectos de las políticas impuestas por Alemania ya están manifestando su naturaleza negativa desde hace varios años, sobre todo en los países más afectados por la crisis. Pero también se están haciendo notar las consecuencias de las políticas de austeridad en los países que hasta ahora han salido mejor parados. Las consecuencias de todo esto son evidentes: aumento del paro, crecimiento de los mini Jobs, pérdida de capacidad adquisitiva para las clases medias y bajas, incremento de la desigualdad y la pobreza, y el progresivo desmantelamiento del Estado del bienestar.

Los dirigentes actuales consideran que hay que acabar con las ventajas del modelo social europeo y con el empleo estable, con el fin de competir en el mercado global a la baja en salarios y derechos sociales para poder hacer frente a los países emergentes. Se trata, en definitiva, de ser competitivos aunque sea a costa de empeorar las condiciones materiales y sociales de la mayoría de la población. La posición de Alemania y el hecho de que la mayor parte de la UE esté gobernada por las fuerzas políticas conservadoras hacen suponer que estas políticas no se van a ver modificadas. Las creencias que mantienen los grupos conservadores sobre el fundamentalismo de mercado y la ortodoxia económica que se sustenta en la necesidad de mantener la estabilidad macroeconómica y el equilibrio presupuestario se va a seguir manteniendo.

La posición de Francia se encuentra limitada por dos elementos. En primer lugar, por la posición de debilidad económica que mantiene con relación a Alemania. Esta pérdida de poder que se ha venido dando en los últimos años es un condicionante frente al poderoso vecino, a lo que hay que añadir la falta de aliados con los que se encuentra en la UE. La crisis afecta cada vez más a Francia lo que le debilita ante Alemania. En segundo lugar, la posición francesa se encuentra restringida por la falta de ideología puesta de manifiesta por la socialdemocracia en las últimas décadas, habiéndose convertido en cómplice en parte de la evolución del capitalismo en esta fase de su desarrollo. Los partidos socialistas no ofrecen verdaderas alternativas a la crisis económica y padecen una insuficiencia de ideas notables ante una catástrofe de esta envergadura.

La única esperanza de cambio se encuentra en las respuestas ciudadanas, en que haya fuerzas políticas capaces de capitalizar la energía que se manifiesta en las calles y el descontento ante la política y las instituciones que tienen los ciudadanos. También puede hacer cambiar los efectos devastadores que tiene la crisis y que la necesidad obligue a modificar las políticas económicas practicadas y el propio paradigma dominante.

La acción cívica se tiene que extender y conseguir que se modifiquen las actuaciones tan nefastas que se están llevando a cabo. Frente a la prepotencia del poder y su puesta en marcha de políticas que favorecen a una minoría muy rica y perjudican a la mayoría, hay que alzar la voz y la protesta ciudadana pacífica y democrática

K.U. (o G.): Hace dos o tres años se achacaba la gravedad y la virulencia de la crisis en España a las características de su estructura económica y la excesiva dimensión del sector de la construcción. ¿Consideras que se están tomando medidas para cambiar esa situación? ¿Qué debería hacerse a este respecto?

C.B.: En la economía española no se han tomado ninguna medida para cambiar la situación y hacer frente a las verdaderas causas de la crisis. Se ha tardado en reaccionar como es el caso de la crisis de gran parte del sistema financiero lo que ha ido agravando la situación tan mala que existía. La salida a las Cajas de Ahorro ha sido desafortunada y ha sido peor el remedio que la enfermedad. No se han tomado medidas para resolver el problema de los pisos vacíos que se han quedado en este estado por el desencadenamiento de la crisis. Al tiempo se desahucia a más de 400.000 familias que es un escándalo social. No se ha ido a resolver las causas originarias de la crisis en nuestro país sino a los efectos causados. Se han impuesto los intereses dominantes con la reforma laboral, rebaja de pensiones, desmantelamiento del Estado del bienestar, privatizaciones y primacía de lucha contra el déficit.

Estos intereses económicos han tenido un apoyo en gran parte de la profesión económica y académica que les sirve de coartada técnica y que pretende apuntalar la ortodoxia económica causante de la gran recesión en la que estamos sumidos. Estas actuaciones se encuentran en consonancia con las prácticas e ideologías vigentes en la UE. Frente a esta la ideología tan poderosa que encuentra resonancia en los principales medios de comunicación, hay que plantear alternativas que son diferentes. Además de lo dicho, hay que atender las urgencias sobre todo de los más necesitados y de las personas desahuciadas de sus viviendas. Estas actuaciones que no deben ser llevadas a cabo como caridad o por compasión sino como justicia. En temas económicos a corto plazo, no ser tan inflexible a la hora de bajar el déficit público, implantar un sistema fiscal más justo y equitativo, y luchar contra el fraude fiscal. A un plazo medio en sus efectos pero necesario ponerlo en marcha ya, planes que apuesten por la Investigación, desarrollo e innovación, y transferencia de tecnología. Así como el impulsar las energías renovables y un modelo económico sostenible capaz de crear empleo.

K.U. (o G.): Si te parece, hablemos un poco de otras dimensiones de la crisis, o si prefieres, de la relación entre la crisis económica y lo que se ha dado en llamar crisis sistémica. ¿Cómo ves este aspecto de la cuestión?

C.B.: La crisis es sistémica pues es un más de las muchas que ha padecido el capitalismo, es por ello una crisis del sistema. En este caso concreto responde a la naturaleza que ha adquirido esta evolución en las tres últimas décadas. Es una crisis estructural porque afecta a los cimientos básicos en los que se ha asentado el funcionamiento del capitalismo los últimos años. Una crisis no es el derrumbe del sistema pero sí que requiere cambios para encontrar la salida que modifique lo anterior que ha traído consigo estos males del presente.

Hay que actuar en dos planos. Por un lado, con medidas que reactiven la economía para frenar la caída del empleo, del poder adquisitivo y del destrucción del estado del bienestar. Por otro lado, introduciendo reformas que hagan factible el funcionamiento del sistema a medio plazo lo que requiere crear las bases para lograr una mayor equidad en la distribución de los frutos del crecimiento y un desarrollo sostenible. En suma, se necesita crecer menos para no acabar con el medio ambiente y recursos del planeta. Hay que frenar la carrera desenfrenada del consumo y el despilfarro, lo que requiere un modelo de desarrollo más justo y capaz de repartir el trabajo y las rentas.

K.U. (o G.): Finalmente, ¿Cómo ves la situación social en España? ¿Crees que hay respuesta suficiente a las políticas que se están llevando a cabo?

C.B.: La situación social en España es insostenible como consecuencia de lo que ya se ha mencionado: paro elevado, desempleo juvenil muy alto, aumento de la desigualdad y pobreza, y recortes en el estado social de derecho. Las respuestas a la las políticas se están haciendo desde dos planos, teórico y práctico. Desde el punto de vista teórico un conjunto de economistas están planteando que otra política económica es posible desafiando al poder establecido en la política, la economía y la academia. Desde el punto de viste práctico desde la movilización ciudadana. La acción cívica se tiene que extender y conseguir que se modifiquen las actuaciones tan nefastas que se están llevando a cabo. Se han conseguido logros como es el caso de la plataforma contra los desahucios, en otros casos muy poco. No hay en todo caso que desanimarse frente a la prepotencia del poder y su puesta en marcha de políticas que favorecen a una minoría muy rica y perjudican a la mayoría hay que alzar la voz y la protesta ciudadana pacífica y democrática.

Categorized | Dossier, Economía, Entrevista

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