El feminismo de la Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas

Tere Maldonado, feministAlde! (Galde 05, invierno/2014, Dossier Feminismo -s-). El feminismo que ponemos en práctica las organizaciones que pertenecemos a la Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas se inscribe en la historia del Movimiento Feminista que surge en el Estado español de la mano de las luchas clandestinas contra la dictadura franquista en los años setenta.

Desde sus orígenes el Movimiento Feminista ha venido organizando Jornadas, de carácter general unas y centradas en temáticas concretas otras, que han tenido un papel fundamental en la concreción de la agenda política y de las estrategias feministas. En 1979, en las tristemente famosas Segundas Jornadas realizadas en Granada, el feminismo se escindió en dos corrientes: el feminismo de la igualdad, suscrito por las feministas vinculadas a partidos de izquierda y el feminismo de la diferencia, aquel que suscribirían las llamadas “independientes”. Dos corrientes de pensamiento y de acción feminista que habían convivido hasta entonces en grupos, organizaciones y asambleas feministas locales, darían lugar a partir de ese momento a dos estructuras de coordinación estatal.

La que empezará a conocerse como Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas aglutinará desde esa fecha a una parte del feminismo militante en el Estado español, y será quien organice las Jornadas Estatales 10 Años de lucha feminista en Barcelona en 1985, las realizadas en Madrid en 1993 (Juntas y a por todas), en Córdoba en 2000 (feminismo.es … y será) y en 2009 en Granada (30 años después), además de las jornadas temáticas sobre Aborto en 1981, Sexualidad en 1983 y Violencia en 1988.

A partir de finales de los años 80 la crisis organizativa que afectará a todos los movimientos sociales tendrá su reflejo también en el feminismo y la existencia de una estructura de coordinación estatal será crucial para el mantenimiento de la lucha política feminista en esa particular travesía por el desierto que abarcará la década de los 90.

En estos años deja de tener sentido, si es que antes lo tuvo, distinguir un feminismo de la diferencia de un feminismo de la igualdad. Las propuestas feministas van complejizándose cada vez más y surgen planteamientos novedosos que no encajan en los viejos moldes de la mano de grupos feministas vinculados al movimiento okupa, a la teoría y la práctica queer, a mujeres migrantes, a grupos de investigación, etc.

En este panorama de creciente complejidad, en el que algunas hablan ya de posfeminismo o de transfeminismo, las organizaciones que integramos la Coordinadora suscribimos un feminismo que al tiempo que entronca con sus orígenes en el feminismo radical y de izquierda, está puesto al día por las aportaciones de estas tendencias a la discusión sobre cuestiones que antes no considerábamos problemáticas, como la misma pregunta de qué es ser mujer (y correlativamente qué es ser hombre), cuál es el sujeto del feminismo, la posibilidad de una pornografía no patriarcal o la crítica al estigma asociado el trabajo sexual… entre otras.

Tan amplio es el abanico de posiciones feministas hoy en el mundo global que no es redundante (como tal vez lo era hace un par de décadas) hablar de feminismo “de izquierda”. Todas las organizaciones de la Coordinadora defendemos un feminismo netamente anticapitalista y crítico con las instituciones del Estado, lo cual no es óbice para que consideremos alianzas con el feminismo institucional cuando la coyuntura y las circunstancias lo demanden.

En este momento de profunda crisis sistémica en el que el sufrimiento de miles de personas, especialmente de las mujeres, la desigualdad social y la injusticia inherentes al capitalismo están alcanzando cotas inéditas, todas coincidimos en esas luchas (que se llevan a cabo también desde otros movimientos sociales, en los que muchas participamos) que denuncian, por ejemplo, que “lo llaman democracia y no lo es” y que hacen que nos refiramos a la crisis económica como una gran estafa.

La apuesta por otro mundo posible, en la que los análisis de la economía feminista y del ecofeminismo social son centrales, es una de las características que nos definen. En este terreno hay también un amplio arco de posturas entre la defensa de la autogestión, de un lado, y la defensa de lo público, de otro. Somos conscientes de que desde el polo que defiende la autogestión se hacen muchas propuestas interesantes que tenemos que incorporar, pero no renunciamos a la defensa y la mejora de los servicios públicos.

He hecho alusión también a las cuestiones de la sexualidad, la prostitución y la pornografía, que tan drásticamente dividieron al feminismo en otras latitudes, y que también supusieron aquí un punto de grave desacuerdo, sin llegar a los niveles de enfrentamiento que hubo en otros lugares. El tema de la prostitución tal vez haya sido el que más debate intrafeminista ha generado, tanto que parecía que toda feminista tuviera que encuadrarse en las filas o bien del regulacionismo o bien del prohibicionismo.

Las organizaciones más claramente defensoras de uno u otro planteamiento no están en la Coordinadora, pero los grupos que sí estamos hemos tomado partido de forma más o menos explícita por la regulación de la prostitución, es decir, no hemos adoptado planteamientos prohibicionistas, aunque esto es algo que hay que matizar porque en muchas de las organizaciones de la Coordinadora ha habido un permanente desacuerdo al respecto, a veces explicitado en debates y otras aparcado y mantenido en “pause”.

También porque (cada día me parece más evidente) entre el abolicionismo y el regulacionismo caben un sinfín de matices y argumentos diversos. Por ejemplo, se puede ser regulacionista porque se considera que la prostitución es un “trabajo como otro cualquiera” o porque, considerándose que no lo es en absoluto, se piensa que es “el mal menor”. También en la postura abolicionista caben matices, sobre todo cuando se cruza la cuestión de la prostitución con otras problemáticas como las derivadas de la Ley de Extranjería y la posibilidad de conseguir papeles por parte de mujeres migrantes. En todo caso, yo tengo la sensación de que es un debate claramente no zanjado entre nosotras y al que seguramente habrá que volver antes o después dado el calibre del problema de la prostitución forzada y la trata de mujeres a nivel mundial.

Ha sido y es también el nuestro un feminismo defensor de la laicidad del Estado, aunque una vez más caben aquí muchos matices en relación a cómo entender la laicidad y el lugar de la religión en la esfera pública, aunque este debate lo hemos tenido más bien vinculado a la cuestión de la multiculturalidad. Aquí no me atrevo a decir si la Coordinadora suscribe posturas más cercanas al universalismo o al relativismo (una vez más como dos polos entre los que caben multitud de posturas), creo que hay de todo tipo de matices entre nosotras.

En definitiva, creo que el nuestro es un feminismo del s. XXI, que no se olvida de sus raíces y que incorpora nuevas luchas; que busca generar acción colectiva concertada, acción política vinculada a la permanente reflexión y debate  feminista.

Categorized | Dossier, Política, Sociedad

Txema García
Txema García
Txema García
Txema García
Txema García
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
Sebastião Salgado
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
"El instante decisivo" Iñaki Andrés
"Homenage a Marcel Proust" Marisa Gutierrez Cabriada
"Homenaje a Federico García Lorca" Marisa Gutierrez Cabriada
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
"Mujeres del Karakorum", Mikel Alonso
“JAZZ for TWO”, José Horna
“JAZZ for TWO”, José Horna
"El origen del mundo" José Blanco
"El mal del país" José Blanco
Fotografía de José Horna
Fotografía de José Horna
"Lemoniz", Mikel Alonso

Autores